Los nacimientos en España tocan suelo con la cifra más baja desde los años 40

En los primeros seis meses de 2018 hubo un 5,7% menos nacimientos que el año anterior, con niveles parecidos a los de mediados de los 90

DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

El número de nacimientos mantiene su tendencia a la baja, registrando en los primeros seis meses del año 179.794 nacimientos, un 5,8% menos que el mismo periodo de 2017, y similar al de 1996, año en el que se tocó suelo desde que se tienen registros en España, con 179.940 nacimientos en el primer semestre (362.626 en todo ese año). Desde 1941, cuando comenzó este registro histórico, los de 2018 son los datos de nacimientos más bajos.

El descenso no debe ser una sorpresa: «Esta tendencia lleva desarrollándose varios años», afirma David Poveda, experto en Demografía de la Universidad Autónoma de Madrid. «Se debe a un conjunto de procesos que estaban presentes antes, desde los años de la crisis económica, y son visibles ahora. Por parte de la población española autóctona hay un descenso de la natalidad, a la que se añade que la población inmigrante, que tenía hijos, asimila su comportamiento al español o retorna a sus países de origen».

Según las cifras del INE, desde mediados de los años 80, el número de nacidos fluctuó hasta llegar a superar el medio millón en 2008 (519.779) y desde entonces ha mantenido una caída constante, rota en 2014 con dos mil nacimientos más que el periodo anterior pero sin superar el de 24 meses antes, hasta llegar a las actuales cifras. Hace 70 años, en época de posguerra española con una crisis económica mayor a la vivida en las últimas décadas, había 195.000 nacimientos más.

Detrás de los números, la realidad de las consultas ginecológicas muestra que el perfil de las mujeres que tienen hijos está entre los 35 y 40 años, en el mercado de trabajo y con pareja de una edad similar. «Lo que vemos día a día en las consultas es que cada vez se planifican más los embarazos porque las parejas tienen más métodos para evitarlos y quieren tener hijos cuando ya tienen una casa comprada y un trabajo fijo», señala Yolanda Moreira, ginecóloga de IMQ. «Las mujeres se embarazan más tarde. Sin embargo, hay algo que no se registra todavía en las estadísticas: la vitrificación de óvulos entre aquellas que tienen menos de 35 y quieren tener hijos después de los 40».

Hace siete décadas, en época de posguerra española con una crisis económica mayor a la vivida en los últimos años, había 195.000 nacimientos más que ahora.«Se ha perdido un tipo de patrón de madre, el religioso, que tenía tres o más hijos», afirma Pilar Embid, responsable de Pediatría de la Clínica IMQ Zorrotzaurre, lo que se visibiliza en las estadísticas de matrimonio, también en caída: durante el primer semestre de 2018 se registraron 69.777 matrimonios, un 5,7% menos que en el mismo periodo de 2017.

«Las medidas para promover la natalidad en España deben apoyar la escolarización y la atención familiar los primeros años de los hijos, con una conciliación efectiva tanto de parejas como de mujeres solas», acota Poveda. «Tener un hijo no debe suponer sacrificios o riesgos de la situación laboral, que ya se considera precaria. Ni gastos que no se pueden asumir o perder el empleo o que sea difícil reincorporarse. Eso es lo que piensan las parejas antes de formar familias».

En cuanto a la nacionalidad de las madres, las extranjeras supusieron un 20% de los partos en el primer semestre de 2018, un ligero aumento con respecto al lapso anterior (18,8%). La tasa de nacimientos de madres de otros países también tiene una tendencia negativa. En 2002 la natalidad era de 21 nacidos de madre extranjera por cada mil habitantes, mientras que en 2017 fue de 16,7. Entre las españolas, el descenso es todavía mayor. Va de 9,5 nacidos de madres españolas por cada mil habitantes en 2002 a 7,5 quince años después, según los datos del INE.

Crecimiento negativo

La mayor cantidad de nacimientos se alcanzó en 1964, con más de 697.000, manteniéndose en torno a los 600.000 hasta 1979, cuando se perdió ese umbral, sin volver a recuperarlo. «Si es verdad que hay una recuperación económica, se verá en las parejas jóvenes que se embarquen en proyectos familiares y se notará en los próximos años», sostiene Poveda. «Sin embargo, el repunte no será significativo. Iremos a las cifras de hace diez años, que tampoco eran altas».

Como la tasa de nacimientos es menor a las defunciones, el crecimiento vegetativo de la población es negativo. Durante la primera mitad del año, explica el INE, el «saldo» fue de 49.590 personas menos en todo el territorio nacional, pues fallecieron 26.384 personas, un 2,1% más que en el primer trimestre de 2017. El crecimiento vegetativo es el más alto también de los periodos recientes, aunque la del primer semestre de 2017 también fue alto, con 30.738 personas menos en España.

Con éste es el cuarto año seguido que se encadena la bajada de población, ratificando la tendencia iniciada en 2015. En los primeros meses de 2018, alcanza su punto álgido en Galicia (9.135 personas menos) y Castilla y León (7.857), pero arroja números positivos en la región de Murcia, Islas Baleares y, sobre todo, la comunidad de Madrid (3.714 personas más).