Las innovaciones que están acabando con la hepatitis C

Un investigador en un laboratorio de Gilead Sciences./Reuters
Un investigador en un laboratorio de Gilead Sciences. / Reuters

En menos de 30 años casi se ha conseguido erradicar esta enfermedad gracias al intenso trabajo técnico y administrativo

ARANTXA HERRANZMadrid

Solo la viruela tiene consideración médica de ser una enfermedad que se ha logrado erradicar. Por eso, los médicos prefieren, de momento, mostrarse cautos respecto a que podamos acabar diciendo lo mismo de la hepatitis C. Pero no es menos cierto que esta enfermedad también está marcando un hito, al pasar menos de 30 años desde que se descubre hasta que hay un tratamiento que la cura. Algo que ha sido posible gracias a una combinación de innovaciones técnicas, farmacéuticas, sanitarias y administrativas.

"Probablemente la gestión que se ha hecho de la hepatitis C se acabe estudiando en las escuelas de negocio y másters de salud pública", destaca José Luis Calleja, jefe de sección de hepatología del Hospital Universitario Puerta de Hierro y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid. Esto va a permitir que, con toda probabilidad, en 2021 la hepatitis C sea una "enfermedad residual" en nuestro país, en valoraciones de Javier García Samaniego, presidente de la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Virales.

Causas y efectos

Esto es posible gracias a la combinación de una serie de fármacos que permiten que, tomando una sola pastilla una vez al día durante doce semanas, entre el 95% y el 98% de los pacientes se curen sin efectos secundarios. Por eso, la OMS quiere extender estos beneficios y que esta infección, principal causas de cirrosis, cáncer de hígado y trasplantes de hígado, se consiga eliminar de todo el planeta.

La hepatitis B se puede prevenir porque existe una vacuna eficaz, pero "esto no ocurre con la C", explica García Samaniego. Se trata de una infección asintomática en sus primeros estadios, por lo que hay pacientes que aún no saben que padecen la enfermedad. "El primer paso es hacer ese test diagnóstico", explica el doctor Calleja, que confirma que es una prueba sencilla y barata. "Se puede incluso hacer con una gota de sangre del dedo".

En España se puso en marcha un plan nacional de tratamiento de la hepatitis C. "Gracias a él se ha conseguido dar un acceso universal a los infectados. Somos un ejemplo a nivel europeo y mundial del número de pacientes tratados", asegura Calleja. En total, más de 95.000 enfermos han sido tratados en los dos últimos años.

Innovación terapéutica

Sin embargo, "aún queda un último esfuerzo de diagnóstico para poder ofrecer el tratamiento a aquellos enfermos que aún no saben que lo están". El cambio que se ha producido en el tratamiento de la hepatitis C es tan radical como rápido. Hemos pasado de un tratamiento que duraba más de un año con efectos secundarios graves, que curaba solo al 40% (y que era aplicable solo a uno de cada cuatro pacientes) a en apenas unos años disponer de una terapia que se puede aplicar a todos los pacientes, sin efectos secundarios, con una curación que ronda el 98% y con una pastilla al día.

"No conozco ningún ejemplo en medicina en el que haya habido un traslado de un tratamiento a otro en tan corto periodo de tiempo", señala Calleja, quien considera que estamos ante "una verdadera innovación terapéutica, al pasar de una enfermedad con consecuencias tan malas a poder darla por terminada en 2021 en España".

El tratamiento de la hepatitis C ha supuesto toda una revolución en apenas dos años, según el presidente de la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Virales. "Las consecuencias en términos de salud pública son extraordinariamente positivas: disminuyes el número de cirrosis, de cáncer, de trasplantes de hígados…".

"Es un privilegio profesional y humano vivir una situación así", confiesa Calleja. Un sentimiento que comparte García Samaniego. "Como médico y persona, el poder vivir la curación de centenares de miles de pacientes con una enfermedad crónica que puede producir consecuencias muy serias para la salud (cirrosis, cáncer o muerte) es una experiencia extraordinaria que no ocurre siempre".

 

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