Del picante al novato del colegio mayor

Cruz Viadero (PSOE), Fernández-Teijeiro (PP), Urraca (PSOE) y Borja Sainz (PSOE). /Luis Palomeque
Cruz Viadero (PSOE), Fernández-Teijeiro (PP), Urraca (PSOE) y Borja Sainz (PSOE). / Luis Palomeque

Cortesía y mejores formas en los preámbulos al debate entre los candidatos a la Alcaldía

Nieves Bolado
NIEVES BOLADOSantander

Como Perogrullo, habrá que comenzar por el principio. Llegan a La Lechera los candidatos a aposentar sus benditos reales en el mismo sillón que lo hicieran José Mazón (1931), German Marcos (1937), Manuel Barquín (1947), Jesús Collado (1953) o Gutiérrez Portilla (1984). Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido –ya conocéis mi torpe aliño indumentario– versó Machado. Vamos a ello. Dos mujeres junto a seis rotundos varones, seis. El yin/yang son dos energías opuestas que se necesitan y se complementan, la existencia de uno depende de la del otro. Unidas por el género –que no por la ética o la estética– Marta Fernández Teijeiro (PP) y Blanca Rosa Gómez Morante (Torrelavega Sí), contradicen radicalmente esa máxima de Carolina Herrera de que no hay cosa que haga a una mujer parecer más mayor que ir vestida de joven.

Ambas guardan estéticamente las formas. Alfa y omega. La farmacéutica, de pantalón y chaleco blanco manteca o roto –¡Vaya usted a saber!– con blusa amarilla. Clarito, clarito. La maestra, de negro casi riguroso, sólo discutido por un pañuelo multicolor que informa que no está de luto, que es que el negro suele sentar bien. Ellos, de vestir informal. López (PRC), Cruz Viadero (PSOE), de traje sin cortaba. Ricciardiello (Cs), completo. Bercedo (Vox), casual, y a la izquierda y derecha –en los ambones, que no en las ideas– Iván (ACPT), de camisa tipo cuadro leñador, y David (Unidas Podemos), camisa blanca, como de gala a la venezolana.

Otra cosa es el asunto de la pose. Marta habla tan bajo que casi susurra, parece que no quiere molestar, como aquel que llega nueva al 'the party.' Blanca Rosa, ¡tantos años de alcaldesa!, voz rotunda, como quien estuvo acostumbrada a mandar. Cruz Viadero, de un tirón, casi seguro, defrauda a quienes esperan que se atropelle. López, el seductor en las distancias cortas, orilla esta vez el 'appeal' –no está la cosa para el sex a estas alturas de campaña– de tanto venga a bregar donde no llega el alcalde. En Bercedo parece haber pasado de largo tantos años de concejal, está como un novato en un colegio mayor. Iván, como siempre, no defrauda: picante tipo habanero mexicano, y David, nuevo en esta plaza, asemeja no haber perdido aún la virginidad política. Ricciardiello, como algunos toreros, faena de menos a más. Torrelavega y Santander son rotundamente diferentes. En la bahía, en los debates, fueron a por la alcaldesa. En Torrelavega, en La Lechera, el alcalde tuvo que ir a por ellos. ¡Tan iguales y tan diferentes!…

Luis Palomeque