
Los rescatados, que accedieron al exterior junto al equipo de rescate por la boca conocida como La Fresca, se encontraban en perfecto estado, pero «muy cansados».
Fuentes del operativo de rescate, coordinado por Roberto de la Hoz, subrayaron que los equipos de auxilio atacaron la cavidad por sus dos bocas -la sima Tibia y la entrada de la Cueva Fresca-, para tratar de acceder con la mayor rapidez hasta el lugar en el que previsiblemente se encontraban los espeleólogos, todos ellos miembros del Grupo de Espeleología Ocho de Más de Las Matas (Teruel) -expertos-, tres hombres y una mujer.
A primera hora de la tarde, el principal temor era que alguno de los implicados pudiera padecer hipotermia, por las bajas temperaturas, el tiempo que llevaban en el interior y la alta humedad. Los aislados eran María Pilar Gil (25 años), Jesús Oliveros (28), Juan Ramón Mampel (27) y Eduardo Mir (24).
Los afectados quedaron atrapados en una galería de la cavidad ya que la crecida del nivel del río subterráneo bloqueó los pasos. El operativo de rescate se puso en marcha en la mañana de ayer, una vez que se alertó de las supuestas dificultades en las que se encontraría la expedición. Según se indicó, el grupo de Teruel tenía previsto salir al exterior de la cavidad en la tarde-noche del pasado viernes (penetraron pasadas las 9,30 horas). Comprobada la demora, dos compañeros que se habían quedado como apoyo en el exterior -ya conocían la cueva- , dieron la alarma y se introdujeron en la cavidad en la madrugada de ayer con el propósito de contactar con el grupo y prestarle auxilio. Pero a primera hora de la mañana, los dos «rescatadores» tampoco habían regresado al exterior ni efectuado comunicación alguna.
De ahí que el operativo montado por Protección Civil optara por acceder a la cavidad por sus dos bocas con dos equipos -de unos diez espeleólogos cada uno de ellos-. Avanzada la mañana, uno de los equipos contactó con los dos espeleólogos que habían entrado a la cueva para ayudar a sus compañeros, intento estéril ya que no habían logrado acceder hasta ellos.
Puestos a salvo esos dos integrantes de la expedición, al filo de las ocho de la tarde el operativo logró localizar a los espeleólogos. Salvo el cansancio, ninguno de ellos presentaba otros signos que motivaran una especial preocupación por su estado. Como se esperaba estaban bloqueados por el agua en una de las galerías, a 85 metros de profundidad -no desarrollo- desde la base de la entrada de la cueva.
Durante el operativo fue necesaria la instalación de más 400 metros de cable para mantener activas las comunicaciones. Protección Civil de Cantabria (112) montó dos bases de operaciones, una ubicada en Asón y otra a pie de cueva, instalada en la entrada de la Fresca, a unos 7/8 kilómetros de Arredondo y a unos dos kilómetros de la carretera que asciende hasta el puerto del Asón.
Desde el comienzo de la operación de rescate, el consejero de Presidencia del Gobierno cántabro, Vicente Mediavilla, mantuvo contacto permanente con los responsables del mismo para conocer los detalles del mismo y evaluar si era necesario aumentar los recursos.







