MICHEL ODENT CIRUJANO, OBSTETRA Y PIONERO DEL PARTO NATURAL

-¿El parto natural es la mejor opción?
-El parto y el nacimiento se encuentran en la actualidad en una encrucijada. Se trata de un momento crucial de la historia de la humanidad en el que, mientras avanza la técnica de la cesárea, hay otros avances científicos que empujan hacia el polo opuesto y muestran la importancia del nacimiento y todo lo que le rodea. A pesar de la seguridad y facilidad de la cesárea tenemos buenas razones para intentar redescubrir las necesidades básicas de la mujer y del recién nacido.
-¿La batalla va a ser dura?
-Redescubrir esas necesidades para favorecer un parto natural va a ser difícil después de años de miles de nacimientos controlados desde el punto de vista médico, pero pese a la dificultad se logrará gracias al rápido desarrollo que está teniendo el estudio de la fisiología del parto para definir las necesidades de madre e hijo, que no difieren tanto de las necesidades de los demás mamíferos.
-Pero la reducción de las cesáreas no se debe olvidar...
-No debe fijarse como un objetivo en sí mismo, sino que debe conseguirse como consecuencia de una atención natural al parto. Fijar objetivos previos puede ser peligroso y conducir a partos más largos y difíciles si los equipos profesionales se empeñan en evitar la cesárea.
-¿Qué debemos hacer para mejorar los partos?
-En la actualidad el número de mujeres que dan a luz únicamente gracias a la liberación de oxitocinas naturales (no con la ayuda de oxitocina sintética) se está aproximando cada vez más rápidamente al número cero. Esto puede tener consecuencias en el desarrollo, comportamiento y futura forma de relacionarse del hijo, ya que los avances científicos actuales en torno a la fisiología del parto evidencian la importancia de todo lo que rodea al nacimiento en la posterior capacidad de amar, una idea que hasta ahora se había subestimado.
-¿La clave?
-La mujer ha sido programada para liberar durante el parto un cóctel de hormonas del amor, las oxitocinas, pero está perdiendo esa capacidad porque la oxitocina es una hormona tímida, a la que no le gusta mostrarse en público y con el actual ritual del parto no se propicia su aparición. Estas hormonas se liberan también cuando las parejas hacen el amor.







