La avispa asiática avanza sin freno: más de 2.000 nidos han sido ya retirados este año

Luis Calabor
Cantabria

Los apicultores cántabros se muestran «desesperados» ante la expansión de la especie y sus ataques

José María Gutiérrez
JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZSantander

Desde su introducción en España en 2010, la expansión de la avispa asiática, apodada la 'asesina de abejas', ha ido creciendo de forma exponencial en las comunidades autónomas del norte hasta convertirse en imparable. La especie crece en número y en colonización de nuevos territorios hasta asumirse entre los propios profesionales del medio ambiente que la única batalla válida contra ella pasa por limitar los perjuicios que causa, ya que erradicarla resulta ya imposible.

Cantabria supone un fidedigno ejemplo de la invasión de esta plaga: desde que en octubre de 2013 se encontrara el primer nido, en Ojébar (Rasines), la Vespa velutina -su nombre científico- ha ido conquistando terrenos a un ritmo cada vez más creciente. Si en marzo de este año, en virtud de los informes de la Consejería de Medio Rural, Pesca y Alimentación, se tenía constancia de que se había asentado en tres de cada cuatro municipios de la región, hoy en día «está presente en casi todos».

Las cifras

4142
Son los avisos que Medio Rural ha recibido en lo que va de año alertando de la posible presencia de nidos de avispa asiática
4.500
Reinas fundadoras fueron capturadas la pasada primavera durante la campaña de trampeo, lo que evitó la formación de otros tantos nidos.

El 2017 está siendo especialmente preocupante: más de 2.000 nidos de avispa asiática han sido retirados en territorio cántabro entre enero y finales de agosto, más que en todo el año pasado. A una media de 260 por mes, de 60 por semana, de 9 por día. Y estos son los que están contabilizados de forma oficial por las empresas o servicios que se dedican a ello -Tragsatec, que trabaja para el Gobierno cántabro, los distintos cuerpos de bomberos y el 112-, porque los que han sido eliminados por los apicultores de forma personal carecen de una contabilidad precisa. «No tenemos infraestructura para tenerlos contabilizados, pero son muchos. Algunos apicultores han retirado diez, otros cinco, otros dos... Muchos en cualquier caso», alarma Carlos Valcuende, portavoz de la Federación de Asociaciones de Apicultores de Cantabria (FAAC). Para ser conscientes de la dimensión de estas cifras, en la vecina Vizcaya han sido 780 los eliminados en este mismo periodo.

Vayamos por partes. La Consejería de Medio Rural, ha recibido en lo que va de año 4.142 avisos, que derivaron en la retirada por parte de los operarios de Tragsatec de 1.255 nidos de avispa asiática y en la fumigación de otros 573. En definitiva, más de 1.800 eliminados. El resto de casos se trataba de unidades que estaban en lugares inaccesibles, ya inactivas o falsas alarmas.

La zona más afectada es la que integra Santander y las comarcas del Miera, Pas y Pisueña, desde donde el Gobierno autonómico recibió 1.759 avisos de posible presencia de avispa asiática. Le sigue la zona Asón-Oriental, con 1.125. La incidencia disminuye en el interior y sur de la región, ya que es una especie que en su extensión por Europa ha escogido sobre todo el litoral buscando el atemperamiento de temperaturas que el mar aporta. Así, por ejemplo, en el área Besaya-Campoo-Valderredible los avisos recibidos han sido 656, y en la zona Saja-Nansa-Liébana, 502.

Nidos retirados

Gobierno regional
1.828
112
72
Bomberos de Santander
202
Gobierno regional
1.828

Por su parte, los parques de bomberos del 112 han retirado desde enero de 2017 otros 72 nidos de velutinas a lo largo de la geografía regional. El 112 presta este servicio en localidades de más de 5.000 habitantes y en otras de menos población en las que los nidos están emplazados en lugares de difícil acceso por altura.

La cifra sigue creciendo sumando los 202 nidos que han eliminado los Bomberos de Santander, tanto en la capital como en otros municipios; o los 40 que el Ayuntamiento de Piélagos, a través de la empresa SERCANT Anti-Velutina, ha retirado sólo durante este verano. «Si ya hay más de 2.000, acabaremos el año con más de 3.000. Fijo. Y me quedaré corto», calcula Valcuende preocupado.

Impacto

No es para menos. La extensión de esta especie invasora originaria del sureste asiático está provocando un notable impacto medioambiental debido a su gran voracidad de abejas e insectos polinizadores y perjuicios económicos, sobre todo en el sector apícola, pero también en el frutícola. «Los ataques están siendo muy numerosos y también fuertes, porque los colmenares que se ven agredidos quedan muy afectados. Los apicultores que sufren ataques están desesperados», destaca el representante de la FAAC. «Algunos han apostado por llevar las colmenas de la costa a zonas de alta montaña, Campoo principalmente, donde hay pocos ataques», relata sobre las medidas que está tomando el sector «para capear el temporal», porque, de momento, «no hay posibilidad de controlar la expansión». Y el que no puede trasladar la producción, además de las trampas, «coloca jaulas delante de las colmenas para que la avispa no entre; o arpas eléctricas, para que se electrocuten».

Ver más

La plaga empieza a convertirse en un problema de seguridad ciudadana, debido a la amenaza de picaduras y procesos alérgicos. Las 'casas' de esta especie invasora ya no sólo crecen entre la naturaleza en las ramas de los árboles, sino también en el casco urbano o periurbano en lugares tan variados como aleros, huecos de persianas, balcones, a ras de suelo o incluso bajo tierra, las más peligrosas, como le sucedió a un vecino de Ucieda este verano, que fue atacado mientras segaba una finca y se 'topó' con las avispas.

Las cifras, preocupantes, podían haber sido peores, ya que el buen trabajo de trampeo llevado a cabo esta primavera por apicultores y empresas permitió capturar, entre las trampas y los nidos primarios retirados, unas 4.500 reinas fundadoras de avispa asiática, lo que significa que se han evitado otros tantos nuevos nidos, ya que cada reina eliminada supone evitar la formación de un refugio nuevo y en consecuencia, millones de avispas. Igualmente los cambios bruscos de temperatura de este verano han frenado «un tanto» la expansión durante los que se consideran meses «más críticos». Pero queda septiembre. «Hay intensificar la eliminación de nidos este mes; en octubre, cuando entre el otoño y se caiga la hoja, van a aparecer muchos más, pero retirarlos ya no es tan efectivo porque es el final del ciclo y las reinas ya han salido», valora Valcuende.

Fotos

Vídeos