La lluvia no amortigua la caída sin freno del pantano

DM

El embalse almacena 147,6 hectómetros cúbicos, el 27% de su capacidad y un 6,6% menos que el volumen que tenía hace un mes

JESÚS LASTRA SANTANDER.

Las últimas lluvias que han regado Cantabria no han tenido efecto en el pantano del Ebro, donde la sequía es «pertinaz», según define el alcalde de Valderredible, Fernando Fernández. Los datos que ofrece la Confederación Hidrográfica son concluyentes, pues el embalse perdió un 6,6% de sus reservas en el último mes. A fecha de ayer, la instalación acumulaba 147,6 hectómetros cúbicos (hm3), tan sólo el 27,3% de los 541 que es capaz de almacenar. La cifra, preocupante de por sí, adquiere aún mayor trascendencia si se la pone frente al espejo del paso del tiempo. Por ejemplo, hace un año por estas fechas el volumen ascendía a 274,9 hectómetros cúbicos, una pérdida del 23,5% en solo 12 meses. Más aún, la media del último lustro se sitúa en 294,3 hectómetros cúbicos, de modo que los registros actuales suponen una merma del 27,1%.

Con todo, el pantano aún está lejos del mínimo contabilizado por la Confederación, que se alcanzó el 30 octubre de 1990, cuando tuvo 63,26 hm3, lo que suponía apenas el 11,6% de su nivel. La tendencia de 2017 invita a pensar en guarismos similares, salvo que la meteorología dé un respiro en Campoo.

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Más allá de esta situación, los municipios que tenían problemas de abastecimiento o restringieron el consumo de agua han visto cómo la problemática no ha ido a más. Por ejemplo, Ramales, el primer ayuntamiento cántabro que optó por racionalizar el uso del líquido elemento, ya ha levantado las limitaciones previas, según explica su alcalde, César García.

En la zona meridional de la comunidad, si bien la sequía sigue dominando la rutina diaria, el hecho de que se haya perdido población tras la marcha de buena parte de los turistas estivales ha aliviado en cierta medida las tribulaciones de semanas pasadas. «La situación sigue exactamente igual, porque no llueve. Eso sí, hay menos gente, por lo que la escasez de agua se sobrelleva mejor, en especial la de los manantiales», razona Fernández. Tal es así que incluso se ha prescindido de los camiones cisterna ofrecidos por el Gobierno regional para garantizar el suministro. «Si hay alguna cosa puntual lo hacemos con nuestros propios medios», precisa el regidor de Valderredible, quien ha tenido que llevar el agua a pueblos como Navamuel, San Cristóbal, Cubillo de Ebro o Resgada.

Sin alerta de incendios

Desde la Dirección General de Medio Ambiente mantienen su discurso de las últimas semanas al asegurar que se han puesto todos los medios necesarios para garantizar el abastecimiento incluso en los pueblos de las zonas más altas de la Comunidad.

Más detalles aporta el director de Medio Natural, Antonio Lucio, que informa de que «la situación es buena al haber llovido los primeros días de septiembre y la segunda quincena de agosto. Los ríos tienen mayor caudal que el habitual por estas fechas, de modo que hemos sobrepasado sobradamente la crisis de junio. La situación ha cambiado radicalmente».

En cuanto a los incendios, tan solo preocupa la zona del pantano y de Liébana, aunque «estos días no tenemos alerta», concluye.

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