Las tres mechas que prendieron el PSOE

Junio de 2016. Díaz Tezanos, Sánchez, Revilla y Ruiz pasean por el centro de Santander. /Roberto Ruiz
Junio de 2016. Díaz Tezanos, Sánchez, Revilla y Ruiz pasean por el centro de Santander. / Roberto Ruiz
Cantabria

La caída y regreso de Pedro Sánchez, el triunfo de Zuloaga y dos estilos de hacer política irreconciliables explican la crisis interna del partido

Violeta Santiago
VIOLETA SANTIAGOSantander

¿Cuando se puede decir que empezó este descalabro? «El 1 de octubre de 2016, cuando dimitió Pedro Sánchez en Madrid». Es un socialista con cargo periférico y tiene claro que la discordia que ha arraigado fuerte en el PSC-PSOE es grave, pero no más que otras, y que la división no hará estallar las costuras. «Nunca revientan», bromea, aunque el partido no esté para chascarrillos. De hecho, la organización está viviendo una situación que no se había dado en los últimos tiempos (la bicefalia de un líder en Bonifaz y otro en las instituciones) y que hace lamentar a una militante con influencias que ni Eva Díaz Tezanos ni Pablo Zuloaga hayan sabido gestionarla. «Ella podría haber sido más generosa y, él, más respetuoso».

El PSOE cántabro lleva meses arrastrado por un remolino interno, el mismo que arrambló al partido a nivel federal. El ascenso de Podemos -pero sobre todo la salida de Sánchez hace ya casi un año- fueron traumáticos para los socialistas, que se han tenido que poner ante el espejo «para preguntarse en qué escalón de la izquierda» estaban, si muy arriba o tirando a abajo. De la respuesta que cada uno se dio ha dependido todo lo demás.

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En el partido del cambio había cientos de personas que querían cambios. También en Cantabria. Y para ellas, la caída de Sánchez en octubre y su resurrección a finales de mayo fue un detonante. De repente, aquellos que estaban alejados del aparato tuvieron la certeza de que podían hacerse con él porque Pedro Sánchez arrasó en Cantabria (logró el 71% de los apoyos frente a solo el 14% de Susana Díaz y Patxi López). En el proceso, Tezanos se mantuvo neutral, se fotografío con los tres candidatos nacionales, pero al final esta equidistancia solo le sirvió para quedarse en tierra de nadie.

Pedro Casares, por el contrario, apostó fuerte por Pedro Sánchez y ganó. El 21 de mayo por la noche se felicitó públicamente por los excelentes resultados logrados. Ahí fue donde el consejero de Educación, Cultura y Deportes Ramón Ruiz (representante de Susana Díaz en Cantabria) empezó a tener los días contados. Porque los sanchistas se consideran más a la izquierda y más intolerantes con la corrupción que sus predecesores y una vez visto que podían vencer se lanzaron a ello. En el PSOE también están enfrentados dos estilos irreconciliables: la de los socialistas que llevaban tiempo en lo institucional («neutros, grises», los define un zuloaguista, «más serios y gestores», según una tezanista) frente los recién llegados («más frescos»), capaces de vestirse de guerreros cántabros para concitar la atención.

Unos se tienen por más frescos y los otros, por más serios Quedan numerosas batallas por librar de cara a las elecciones locales y regionales de 2019

La brecha entre las dos facciones alcanza a todo el territorio. A un lado se han situado alcaldes como Agustín Molleda (Cartes), Josefina Fernández (Los Corrales de Buelna) o Isabel Fernández (hasta hace poco regidora en Cabezón de la Sal), apartada por el anterior equipo y un peso pesado ahora. A otro, los doce alcaldes que están presionando todo lo que pueden (han firmado cartas) en favor de la continuidad del ala socialista del Gobierno. Entre ellos están el colindrés Javier Incera (exsecretario de Organización), el suancino Andrés Ruiz Moya, el laredano Juan Ramón López o la regidora de Piélagos Verónica Samperio.

En la gran victoria de Sánchez en mayo empezó a tener los días contados Ramón Ruiz En el PSOE mal conviven dos estilos.

Todo ha ido rapidísimo desde el 21 de mayo. Poco menos de un mes más tarde, Pablo Zuloaga se postuló para liderar la renovación pese al ofrecimiento que le había hecho Tezanos para ir en una lista conjunta y no acabar como el rosario de la aurora. La batalla concluyó el 16 de julio, fiesta del Carmen, la jornada en que el alcalde de Bezana se convirtió en nuevo secretario general. Los miembros del Gobierno empezaron a temerse lo peor.

Solo dos semanas más tarde (30 de julio) el ingeniero fue coronado en un Congreso Regional. Agosto se dejó pasar en tensa calma, pero a finales de mes Silvia Abascal (portavoz parlamentaria) fue la primera de los tezanistas en ser despedida del cargo. Y desde esa fecha, todo se precipita. Este lunes se anunció la sustitución de Ruiz, del consejero-delegado de Sodercán y de la directora general de MARE, un ataque frontal a la gestión de la vicepresidenta. Y todavía quedan innumerables batallas por librar: en 2019 hay elecciones municipales y autonómicas y están en juego las candidaturas.

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