Una familia cántabra y tres generaciones de 'Sí, quiero'

Una familia cántabra y tres generaciones de 'Sí, quiero'

El enlace de Carmen Ruiz Cayón, junto al de sus abuelos y sus suegros representan el paso del tiempo y el peso de las tradiciones familiares en Valdeolea

Sergio Sainz
SERGIO SAINZ

¡Sí, queremos! Una afirmación rotunda y emotiva que no sólo une a las dos personas que la pronuncian, sino también a los seres queridos, cómplices de un día irrepetible que pasa demasiado rápido. Afortunadamente, podemos volver a través de las imágenes a los pequeños (grandes) detalles que marcan una fecha tan importante.

No es de extrañar que, a través de los recuerdos y la memoria compartida, las bodas son uno de los temas recurrentes en cualquier encuentro familiar que se precie. Es el caso de Carmen Ruiz Cayón, nuestra cómplice en esta historia, que ha hecho toda una regresión temporal para rememorar tres bodas inolvidables. Desde la más reciente, la suya con Francisco Mata Gutiérrez, hasta la boda de sus abuelos paternos: Emilio Ruiz Fernández y Guadalupe Cuevas Ruiz.

1947. Boda de Emilio Ruiz Fernández y Guadalupe Cuevas Ruiz.
1947. Boda de Emilio Ruiz Fernández y Guadalupe Cuevas Ruiz.

Para rememorar su unión, ha preguntado a familiares y recuperado archivos históricos. Emocionada con este ejercicio nostálgico, ha averiguado que se casaron el 20 de septiembre de 1947, concretamente a las 19.30 horas. Muy puntuales y enamorados. Ella, de negro, algo muy habitual en la época, por respeto a los difuntos. Aunque hay quien apunta, entre sus familiares y aliados en esta regresión, a su clase obrera y la falta de recursos para celebrar un enlace austero.

La cadena de bodas y parentescos continúa dando el salto hasta el matrimonio de sus suegros, Francisco Mata García y María Cruz Gutiérrez Pérez. Ellos abrieron con su matrimonio una tradición que después ella y su pareja retomarían: casarse en la Iglesia de Las Quintanillas, en Valdeolea, y posar en el arco de su entrada para la posteridad. Un enlace que se celebró un 11 de septiembre de 1965. «Recordamos nuestra boda como un día lleno de ilusión y emoción», comparte la pareja a su nuera.

1965. Enlace de Francisco Mata García y María Cruz Gutiérrez Pérez.
1965. Enlace de Francisco Mata García y María Cruz Gutiérrez Pérez.

Recuerdos entrañables

En su momento celebraron el convite en el restaurante Casasola, también ubicado en Valdeolea, rodeados de seres queridos y donde no faltaron la mejor gastronomía y la diversión. En las respectivas casas las imágenes de tan entrañables días ocupan un lugar destacado, especialmente con la coincidencia del lugar elegido por Carmen y Francisco para su boda.

Tenían claro que querían mantener esa costumbre y sentir esa conexión especial con el lugar y la historia de sus familiares, tal y como ella lo explica. «El haber decidido contraer matrimonio en la misma Iglesia de Las Quintanillas es un orgullo para los padres de Francisco por seguir la tradición». Aunque el auténtico simbolismo lo tiene el arco que, según cuenta Carmen Ruiz Cayón, «para nosotros representa el camino a seguir y esperamos poder estar ahí dentro de 50 años al igual que han hecho mis suegros».

2016. Carmen Ruiz Cayón se casó con Francisco Mata Gutiérrez manteniendo la tradición familiar de posar en el arco de la Iglesia de Las Quintanillas, en Valdeolea.
2016. Carmen Ruiz Cayón se casó con Francisco Mata Gutiérrez manteniendo la tradición familiar de posar en el arco de la Iglesia de Las Quintanillas, en Valdeolea.

Eso sí, no coincidieron en fecha, aunque tampoco les separaron muchas semanas, pues la suya fue el 1 de octubre de 2016. Un día que recuerda como «el más especial de nuestras vidas. Estábamos rodeados de las personas que más queremos, iniciando el camino que nos han enseñado, con amor y respeto, y que pronto dará su fruto». De hecho, su primer bebé se llamará Nico y quién sabe si continuará con este legado familiar, seguramente sí que pase por el arco para su bautizo y cuando llegue el día de su boda… ¡ya nos lo contará!

Como el resto de sus familiares «entenderá lo especiales que son los enlaces, el encontrarse a la persona con quien compartir la vida y ser feliz». La cuarta generación llegará pronto y encontrará álbumes y estas líneas para recordar que el amor une y las historias hacen que las familias tengan unos lazos invisibles bien fuertes.

 

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