Anna Allen, la actriz que se inventó una vida, regresa: «Solo quiero trabajar»

La actriz Anna Allen. /
La actriz Anna Allen.

La intérprete reaparece en la tercera temporada de 'Paquita Salas' con un papel hecho a su medida. «Lo he pasado muy mal. El escarnio es una tortura legal», confiesa tras cuatro años en paradero desconocido

VIRGINIA MELCHOR

«Feliz de estar en la 86 edición de los Oscar». Aquella frase marcó su carrera y generó un escándalo mayúsculo en el mundo del espectáculo. Anna Allen (Gerona, 1982) se inventó su paso por los Oscar en busca de una gloria efímera que nunca llegó. Al revés, la actriz sufrió un calvario y linchamiento público que le llevó a desaparecer de la faz de la tierra.

La intérprete, que hasta el momento era conocida por ser la novia de Toni Alcántara en 'Cuéntame', nunca pisó la alfombra roja de Hollywood, tal y como intentó hacer creer con fotomontajes de Photoshop. Tampoco recibió jugosas ofertas laborales en Estados Unidos, ni trabajó como embajadora de una ONG de lucha contra el sida junto a Estefanía de Mónaco. Anna se inventó otra vida para lograr un éxito mayor y ser aceptada, pero provocó el efecto contrario: dañar su credibilidad e imagen. Tras cuatro años en paradero desconocido, la catalana ha regresado con un papel hecho a su medida en la tercera temporada de Paquita Salas, que llegó a Netflix el pasado 28 de junio.

Anna vuelve a trabajar en una serie de una forma muy peculiar y enrevesada (¡spoilers a continuación!), hace de una actriz que interpreta un personaje basado en ella misma. En la ficción creada por 'Los Javis', se cuenta la historia de otra intérprete, Clara Valle (Claudia Traisac), que permanecía escondida en Navarrete tras descubrirse que se había inventado una carrera ficticia en Hollywood.

Susana (Anna Allen) en Paquita Salas.
Susana (Anna Allen) en Paquita Salas. / Netflix

Belén de Lucas (Anna Castillo), reconvertida en guionista y directora de cine, utiliza esta historia para rodar su primera película, y es aquí donde ficción y realidad se funden en una de las escenas más impactantes y conmovedoras de la serie. Y es que la actriz que interpreta a Clara en esta película no es otra que la propia Anna Allen, quien mirando a cámara recita un emotivo monólogo que da una lección a todos los que participaron en su linchamiento hace cuatro años.

Es durante una lectura de guion cuando Anna pronuncia un discurso que se identifica completamente con su propia vivencia: «Todo es mentira: las ofertas de trabajo en el extranjero, los guiones en los que trabajé, todos los papeles de los que me pediste que hablara en televisión. Todos creemos lo que queremos creer y ahora he destruido mi carrera, la que tanto me costó crear», afirma.

Anna Allen, con el equipo de 'The Big Bang Theory', en uno de sus fotomontajes.
Anna Allen, con el equipo de 'The Big Bang Theory', en uno de sus fotomontajes.

«Ya nadie atiende el teléfono cuando llamo. Se han olvidado de que soy una buena actriz. Yo soy una buena actriz, joder. Y no sé hacer otra cosa. No puedo vivir de otra manera», cuenta completamente emocionada. «La pregunta importante no es por qué me pasó lo que me pasó. La pregunta importante es qué voy a hacer a partir de ahora y yo sé la respuesta. Voy a salir, voy a luchar, voy a salir adelante. Voy a coger todo lo que me ha pasado y a convertirlo en algo que valga la pena», afirma entre lágrimas.

«Lo único que quiero es volver a trabajar»

Tras cuatro años de penitencia, la catalana ha concedido su primera entrevista, en la que reconoce que «nadie se hace una idea del infierno» que ha vivido. «Ya no solo por la mofa y la burla, sino porque hay cosas más crueles: que se toque a la familia es feo. Había coches delante de la casa de mi madre, perseguían a mi hermano... Lo he pasado muy mal. El escarnio es una tortura legal», confiesa en exclusiva a la publicación SMODA.

La que fuera coprotagonista de Cuéntame reconoce el error que cometió, pero también cuenta que no fue ella sola quien montó la historia que la ha marcado de por vida: «Yo erré y sé exactamente en qué lo hice. Desde luego, te aseguro que todos somos muy manipulables y yo me creí cosas que no me tendría que haber creído.» «Por eso me gusta que mucha gente ahora esté reflexionando sobre el tema. Espero que lo que yo he vivido sirva para aprender. Todas las personas tenemos derecho a pasar página. Y mi objetivo ahora es empezar a disfrutar de nuevo delante de la cámara», concluye.

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