Una década de cambios alimentarios

Las novedades científicas y médicas van mudando los conceptos alimentarios al ritmo de los nuevos estudios. Esto es lo que ha ocurrido en los últimos diez años

Una década de cambios alimentarios
José Enrique Campillo
JOSÉ ENRIQUE CAMPILLO

La alimentación es el factor más importante que determina nuestra salud presente y futura. El problema estriba en que, como decía el doctor Marañón hace un siglo: «No hay cosa más mudable que la ciencia de la dietética, no hay año en que no cambie algo fundamental». Y en esas seguimos.

Por una parte tenemos las novedades científicas y médicas que van mudando los conceptos alimentarios al ritmo de los nuevos estudios. Investigar en alimentación humana no es tarea sencilla. Por otro tenemos que soportar toda la efervescencia de ideas geniales, de las ocurrencias sin fundamento que pululan libremente, sin nadie que las sujete, por esa tierra de nadie que es Internet.

Se me ha ocurrido que si queremos evaluar lo que ha sucedido durante estos diez años de vida de Cantabria en la Mesa, tendremos que recurrir al formato de la Bolsa. Las acciones de los carbohidratos rápidos han caído en picado ya que se les achacan todos los males, ya se consuman en forma líquida (refrescos) o sólida (dulces). Y eso que está demostrado que podemos consumir cada día hasta 50 gramos de azúcar sin que se resienta nuestra salud.

Se cotizan al alza los edulcorantes que permiten endulzar las bebidas y alimentos sin adicionar calorías y que no tienen consecuencias indeseables si se consumen en las dosis de un consumo normal. Las proteínas de la carne que habían caído bruscamente ahora está subiendo su cotización tras el reconocimiento universal de que un chuletón, de vez en cuando, no es tan malo como lo pintaban.

Las grasas siguen oscilando; permanecen al alza el aceite de oliva y el aguacate y los omega tres del pescado azul. A la baja, las grasas saturadas de las carnes criadas de manera poco natural y los omega seis, que abundan en las semillas como el girasol.

Las legumbres, verduras y hortalizas y las frutas enteras siguen cotizándose al alza, mientras que han caído en picado los zumos, ya que concentran el azúcar de la fruta sin las ventajas de la fibra que desechamos. Se recomienda consumir la fruta y las verduras licuadas, es decir, triturando todos sus componentes y diluyendo el batido en un poco de agua.

Los lácteos (leche, yogur y queso) siguen sin alteración, se recomienda un consumo moderado diario, sin abusar de ninguno de ellos.

También están cotizándose al alza los fermentados naturales, de cualquier tipo. Los microorganismos responsables del proceso de fermentación enriquecen al alimento en nutrientes beneficiosos. Y hay que incluir en ello las bebidas alcohólicas fermentadas como vino, cerveza, sidra o cava, que pueden consumirse con moderación y con el límite de no superar los diez gramos diarios de alcohol.

A la baja continúan cotizándose los alimentos procesados industrialmente y aquellos que contienen muchos aditivos.

Y, sobre todo, permanece inalterable la regla de oro de la alimentación saludable: comer de todo, rotando todos los tipos de alimentos, disfrutando con el placer que nos proporcionan aquellos guisos preferidos y comiendo solo aquellas cantidades que nos permitan mantener la salud sin aumentar de peso.

Les deseo a ustedes y al suplemento mucha salud y que celebremos juntos otro aniversario.

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