El contrato millonario de informática del SCS se vuelve a paralizar por los recursos

Imagen de archivo de una consulta médica./DM
Imagen de archivo de una consulta médica. / DM

Telefónica-Versia se sitúa como única candidata a la adjudicación mientras sus dos competidoras, Valnera-Eupraxia y Econocom, recurren los motivos de su exclusión

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

Los nuevos ordenados para los centros de salud de Cantabria van a tener que esperar. Aún más. Apenas una semana después de que el gerente del Servicio Cántabro de salud (SCS), Benigno Caviedes, y la propia consejera, María Luisa Real, anunciaran la reactivación del proceso de adjudicación del contrato de microinformática de Atención Primaria, paralizado desde antes del verano (en medio del revuelo por la denuncia de presuntas irregularidades), el concurso se ha vuelto a parar, echando por tierra las posibilidades de resolverlo antes de que acabe el año, que era la intención de Sanidad.

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El motivo, esta vez, son los recursos presentados por las dos licitadoras excluidas (Econocom y Valnera-Eupraxia), que según el informe técnico «no cumplen con los criterios exigidos» en el pliego. Con el descarte de estas dos empresas, la UTE formada por Telefónica y Versia se sitúa como única candidata a este contrato mixto de suministro mediante arrendamiento sin opción de compra de ordenadores, impresoras y equipos periféricos, y del servicio de gestión integral del puesto de trabajo informático, valorado en 8 millones de euros. Pero sus dos competidoras no están dispuestas a darse por vencidas, toda vez que no ven suficientemente motivada su exclusión. Según el informe que firma el coordinador de Sistemas y Tecnologías de la Información del SCS, Raúl Martínez, «sólo se ha valorado la oferta emitida por Telefónica-Versia», debido a que las otras dos aspirantes «no cumplían las especificaciones requeridas». En concreto, argumenta que ni una ni otra incluyen un modelo de impresora multifunción (el pliego exige 27), al tiempo que las medidas de los monitores de diagnóstico que proponen tienen 20,8 pulgadas, en lugar de 21. Ambas cuestiones ya fueron objeto de discrepancias entre los miembros de la mesa de contratación antes de congelarse el proceso por orden de la Gerencia, en julio. El miércoles se había convocado la mesa para proceder a la apertura de la oferta económica, pero se suspendió a la espera de que se resuelvan los recursos presentados.

Esta demora repercutirá en la implantación del nuevo sistema informático de los centros de salud (AP Cantabria), puesto que su principal obstáculo -lo que ha generado las quejas de los médicos- es que los ordenadores están obsoletos y, en consecuencia, se cuelgan con frecuencia porque no tienen capacidad para mover el nuevo software, lo que retrasa el funcionamiento de las consultas. El gerente, que se ha mostrado «preocupado» por este asunto, reconoce que es «necesaria la renovación de los equipos informáticos», pero ese recambio aún no está a la vista, especialmente después de detenerse otra vez el procedimiento de adjudicación del contrato en el que se contempla ese equipamiento. De hecho, hace unos días dio orden de parar durante unas semanas la migración del sistema antiguo (OMI) a AP Cantabria (el último centro donde se instaló fue el de El Alisal) para reforzar la formación de los profesionales y resolver las dudas antes de extenderlo al resto. Un margen de tiempo en el que aspiraba también a agilizar la resolución del concurso.

Cuando salió a licitación el contrato de microinformática se encendieron las alarmas entre los informáticos de Atención Primaria, que apuntaban a «una privatización encubierta» de parte de sus funciones. Primero, recuerdan, porque además de la compra de equipos informáticos se contempla la creación de un centro de atención al usuario (CAU), «trabajo actualmente realizado por personal público», que atiende todas las peticiones de los profesionales del SCS en caso de incidencia, y que «pasará a depender de una empresa privada».

Segundo contrato, 14 millones

Ahora, además, denuncian que «la intención del SCS de privatizar los Servicios de Informática no se limitaba a un único contrato», sino que se acompaña de un segundo, que es el relativo a desarrollo de aplicaciones informáticas, con un valor estimado de 14 millones de euros, según consta en el anuncio de licitación, publicado el pasado octubre en la plataforma de contratación del sector público (Hacienda). «Al igual que en el primero, algunos de los desarrollos que van a ser privatizados son realizados por el personal de las Gerencias del SCS», exponen los informáticos, que ven así cómo «se confirman los temores de la privatización» de parte del trabajo que realizan actualmente.

En su día, los informáticos de Atención Primaria, que quedaron excluidos del traslado a la nueva sede de la Gerencia, en el centro de la calle Vargas, protagonizaron varias concentraciones de rechazo a las puertas del SCS, estando aún al frente Julián Pérez Gil. Ahora, no descartan retomar las movilizaciones si prospera otro de los proyectos que dejó encauzado el gerente antes de su repentina dimisión: la creación de una Gerencia única de informática, de la que dependan también los hospitales. Es decir, que aúne a Atención Primaria, pero también a Valdecilla, Sierrallana y Laredo.