«Fue un cúmulo de fatalidades»

Los servicios de emergencia transportan uno de los cuerpos fuera de la presa hacia tierra firme. /Antonio 'Sane'
Los servicios de emergencia transportan uno de los cuerpos fuera de la presa hacia tierra firme. / Antonio 'Sane'

Entrambasaguas decreta un día de luto oficial por las víctimas del accidente del domingo en el río Miera. «Ha sido una desgracia, tuvieron muy mala suerte», lamentan los vecinos

ÁNGELA CASADO | HÉCTOR RUIZEntrambasaguas

En las calles de Entrambasaguas reinaba ayer un inusual silencio. El bullicio característico de los bares había desaparecido. En uno de ellos, coronado por un cartel en el que podía leerse Aguanaz, dos hombres susurraban acerca del fatídico accidente que la tarde del domingo había terminado con la vida de dos hermanos, Gema e Inocencio Cobo Toyos, en la presa del río Miera. «Es una desgracia. Tuvieron muy mala suerte», se lamentaban mientras leían las últimas informaciones sobre el suceso.

A pocos metros de allí, en la Mercería Isabel Gómez, la noticia también pesaba. «A ella la conocía de toda la vida, trabajó muchos años en una gasolinera cercana». No podía creerse lo ocurrido. «Sólo puedo pensar en esa pobre madre, perder dos hijos así...». La vida es impredecible y, muchas veces, injusta. Gema estuvo varios años en la estación de servicio junto a su padre y, cuando él falleció, comenzó a trabajar en una céntrica frutería de Solares. Ya en los últimos años, su vida laboral estuvo ligada a un supermercado de Somo.

En el restaurante Chelín, entre Hoznayo y Solares, para habitualmente un hermano de los fallecidos -eran seis en total-. El domingo no fue la excepción. Pocas horas antes del incidente, compartía con los demás algunas anécdotas sobre su pequeña sobrina, ajeno a lo que estaba por ocurrir. Gema e Inocencio vivían en el domicilio familiar ubicado en El Bosque, un barrio que limita con Solares pero que pertenece a Entrambasaguas y en el que los transeúntes aún no pueden creerse lo ocurrido. A pocos metros de la tabacalera Altadis, situada junto a la presa en la que los hermanos perdieron la vida, dos hombres conversaban en un banco. «La conocía. Trabajó muchos años en una tienda, aquí al lado. Era una buenísima persona», es lo que acertaba a decir uno de ellos antes de que se le quebrase la voz.

«Las banderas estarán hoy a media asta para mostrar el respeto y pesar de todos los vecinos del pueblo» María Jesús Susinos | Alcaldesa de Entrambasaguas

La consternación se refleja estos días en las miradas de los vecinos de la zona. El propietario de Toldos Herrán, a pocos pasos del portal de la familia, narraba cómo Gema paseaba asiduamente por el barrio. Le gustaba andar por los alrededores para hacer deporte y pararse a hablar con la gente con la que se cruzaba. «Aunque nuestra relación era de vecinos, era una mujer muy amable y trabajadora. Muy querida por aquí», añadía el hombre. Era muy habitual verla por esas calles, mientras su hermano Inocencio pasaba más desapercibido.

Luto oficial

Hoy es día de luto oficial en Entrambasaguas. Así lo decretó ayer la alcaldesa, María Jesús Susinos. «Las banderas estarán 24 horas a media asta como respuesta al sentir generalizado de todos los vecinos», explicaba. Fruto de la tristeza desencadenada por el accidente, desde el Ayuntamiento consideran este acto necesario para mostrar respeto y apoyo a la familia «en estos momentos de dolor».

«Es una noticia muy difícil de asumir, fruto de un accidente que ha ocurrido inesperadamente» Juan José Perojo | Alcalde de Medio Cudeyo

El alcalde de Medio Cudeyo -municipio al que pertenece Solares-, Juan José Perojo, también quiso mostrar su «apoyo y respaldo» a la familia de parte de todos los vecinos. Aunque las víctimas vivían en el barrio de El Bosque, perteneciente al municipio de Entrambasaguas, «hacían vida» en Solares, precisaba el regidor, que era amigo de Gema. «No nos creemos lo que ha pasado», expresaba. Se trata de una noticia «muy difícil de asumir, fruto de un accidente que se ha producido de manera inesperada y en el que ha habido muy mala suerte por un cúmulo de fatalidades».

Respecto al incremento de la seguridad en torno a la presa, Susinos recuerda que el baño no está permitido en ninguna altura del río Miera. «La gente se baña desde hace años en diferentes puntos de su caudal porque, aunque no hay zonas habilitadas para ello, sí es posible acceder», apuntaba. En este caso, no se trataba de personas que estuvieran en el agua a pesar de la prohibición, sino «de un fatal percance sufrido por la mujer, que resbaló mientras intentaba hacer una foto y tuvo la mala suerte de no saber nadar». Aún así, se desplazó junto a un concejal para evaluar el lugar y, posteriormente, ponerse en contacto con la Confederación Hidrográfica del Cantábrico -propietaria de la presa- por si quisieran tomar alguna medida en la zona para evitar «que sucedan hechos tan dramáticos» en el futuro. Susinos aclaró al respecto que «no hay que echar la culpa a la CHC ante un accidente fortuito y desgraciado, marcado por la mala suerte», en una zona que no está habilitada para el baño -aunque los jóvenes suelan hacerlo- y en la que «jamás había pasado nada».

Los hechos se producían en la tarde del domingo, en torno a las cinco. Las víctimas paseaban junto a otro hermano y su sobrina cuando, en un punto del paseo, la mujer se paró a tomar una foto del paisaje. Al acercarse a la presa, resbaló y cayó al agua. A sabiendas de que no sabía nadar, Inocencio no dudó en saltar detrás de ella, con la mala suerte de golpearse en la cabeza y quedar inconsciente. Desde la orilla, el tercero corrió en busca de ayuda, pero ya era demasiado tarde. Ni unos vecinos que merendaban en las inmediaciones ni los servicios de emergencia pudieron hacer nada por salvar la vida de ninguno de los dos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos