Nueve helicópteros franceses aterrizan en grupo en el Seve Ballesteros

Los helicópteros realizan una ruta por el norte del país /D. Espinosa
Los helicópteros realizan una ruta por el norte del país / D. Espinosa

Las aeronaves que desconcertaron a numerosos ciudadanos, tinen carácter turístico y atraviesan el norte del país con fines de ocio

José Carlos Rojo
JOSÉ CARLOS ROJOSantander

El estruendo fue ensordecedor pasadas las 19.00 horas. Si se hubiera completado con 'La cabalgata de las valkirias', de Wagner, la imagen podría haber recordado a la famosa secuencia de 'Apocalypse now' con los helicópteros surcando los cielos de Vietnam. En total, nueve aparatos de colores dispares merodearon por el cielo en los alrededores del Seve Ballesteros. La sorpresa de los viandantes e incluso de los conductores que en ese instante transitaban por la S-10 derivó en todo tipo de especulaciones. Que si una maniobra militar, drones de gran tamaño, un rescate coordinado... Hubo quien barajó un vuelo de exhibición o hasta el rodaje de una película. Pero la realidad era más prosaica.

Se trata de un grupo de turistas franceses, probablemente socios de un selecto club, que se han propuesto hacer turismo a bordo de estas aeronaves. Según la Asociación Amigos de Parayas, el colectivo enamorado de los aviones que por afición tiene bajo control casi cada movimiento del aeródromo santanderino, varios aparatos similares a los observados hoy han estado repostando combustible en el aeropuerto santanderino desde el pasado sábado.

Iguales a los vistos en Arousa

«Al parecer pertenecen a un grupo más amplio de helicópteros que están haciendo una misma ruta hacia Galicia», cuenta Manuel Diego, uno de los miembros de la asociación. En Galicia, precisamente, los medios se hicieron eco ya el pasado martes de la presencia de otras catorce máquinas similares que cruzaron el espacio aéreo de Arousa. «Por lo visto es un aparato muy vendido en el ámbito privado y hay gente que se ha propuesto hacer sus viajes así».

En esencia se han divisado dos modelos. El llamado Robinson 22 y el Robinson 44. Diseños que alcanzan un máximo de 80 nudos con motores de pistón y que se han convertido en 'Best sellers' del mercado por su relación calidad precio y por las facilidades que presentan para su manejo. «De hecho creo que son los que se utilizan para dar clase en las academias a los pilotos que están aprendiendo a manejar helicópteros de mayor tamaño y complejidad», completa Diego.

Tienen una autonomía muy reducida, que apenas supera las dos horas y media. Algo que los obliga a repostar combustible de manera habitual en una ruta larga como la que pretenden hacer al recorrer el norte de España de este a oeste. «Habrán parado en País Vasco, creo que en Asturias también y en Galicia, claro».

La complejidad del caso estriba también en la cantidad ingente de permisos que estos atrevidos 'turistas' han tenido que salvar para poder sobrevolar con estos aparatos el cielo de ciudades como la capital cántabra. «Requiere de mucho papeleo, pero se conoce que están muy bien organizados», aseguran desde la Amigos de Parayas.

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