«Estuve a punto de no conseguir un trabajo porque era 'demasiado bonita'»

«Estuve a punto de no conseguir un trabajo porque era 'demasiado bonita'»
María Gil Lastra

Elvan Boke es una genetista que ha pasado por Santander gracias al programa 'For Women in Science', que visibiliza a las científicas

Mariana Cores
MARIANA CORESSantander

Con diez años, en lugar de querer ser bombero o médico, decidió que quería ser genetista. En lugar de llamarle la atención los dibujos animados, fue la oveja Dolly, el primer mamífero clonado. Elvan Boke (Turquía, 1986) dirige el grupo de investigación en Biología de los Ovocitos y Quiescencia Celular en el Centro de Regulación Genómica (CRG), en Barcelona. Es consciente del techo de cristal que tienen las mujeres también en el mundo de la ciencia, pero cree que su generación está preparada para demostrar lo lejos que pueden llegar. Sus investigaciones pueden descifrar la fuente de la eterna juventud y solucionar los problemas de fertilidad. Acaba de pasar por Santander, donde ha participado en la cuadragésima primera edición del Congreso de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular. En esta ocasión, Boke ha contado con el apoyo del programa 'For Women in Science', creado por L'Oréal y la Unesco con el fin de dar visibilidad a las mujeres científicas.

–¿Por qué decidió ser científica?

–Quise ser genetista desde el momento en que escuché hablar de la oveja Dolly en 1996. La idea de ser la primera persona en la Tierra en descubrir algo, el concepto de descubrimiento, me fascina.

–¿Ha tenido dificultades en su carrera como científica por ser mujer?

–Ha habido grandes mejoras en la integración de las mujeres en la ciencia en las últimas décadas. En mi caso, he tenido grandes científicos a mi alrededor que me han ayudado mucho a aprender cómo funciona el sistema y a desenvolverme en él. Sin embargo, he tenido, y tengo, dificultades. Recuerdo una vez en la que casi no consigo un trabajo porque uno de los socios, que me hizo la entrevista, me encontró 'demasiado bonita'. En varias ocasiones me han tachado de agresiva simplemente por reclamar algo que es mi derecho. Cuando un hombres hace lo propio se le considera alguien fuerte, pero a nosotras se nos percibe como agresivas y mandonas.

–¿No cree que es contradictorio que se aliente a las mujeres a estudiar ciencias y que después no puedan alcanzar puestos de gobierno en las universidades o centros de investigación?

–Este es un gran problema que se da en el mundo académico, pero también en el empresarial. Espero que se resuelva en esta década. Desde mi punto de vista, el mayor problema es integrar la maternidad en la sociedad, que se asuma cuando pensemos en las mujeres en puestos de poder. También nosotras debemos de luchar y esforzarnos por llegar a esos puestos. Varias investigaciones demuestran que las mujeres descienden escalones en sus carreras cuando tienen hijos. Mi propio instituto, el CRG, tiene implantada una nueva política de contratación que establece que al menos haya una finalista mujer en los procesos de selección. De no ser así, se cancela el mismo. En el mundo de la ciencia, lo cierto es que hay muy pocas mujeres en los mandos de poder. Espero que mi generación y las próximas generaciones de mujeres resuelvan este problema.

–¿Qué opina de organizaciones como 'For Women in Science'?

–Es muy importante llamar la atención sobre las mujeres en la ciencia, tanto para mejorar nuestras condiciones como para animar a otras a iniciarse en este mundo. Es realmente emocionante y satisfactorio ser una científica, aunque hasta hace poco, era un terreno que estaba considerado de dominio masculino. Organizaciones como 'Women in Science' nos hacen visibles. Muestran que hay muchas mujeres en el mundo de la ciencia haciendo un buen trabajo y hacen ver a otras que también ellas lo podrían serlo, si quisieran.

Un carrera forjada entre Reino Unido y EE UU

Estudió un posgrado en el Cancer Research UK Manchester Institute, en Manchester, en Reino Unido, tras lo cual obtuvo una beca postdoctoral en el Departamento de Biología de Sistemas en la Harvard Medical School, Boston, en EE UU. Desde febrero de 2017 dirige el grupo de investigación en el programa de Biología Celular y del Desarrollo en el Centro de Regulación Genómica, en Barcelona. Además, fue una de las ganadoras de las ayudas del European Research Council (ERC), agencia independiente europea, que financian la investigación puntera con el único criterio de la excelencia.

–Su trabajo se centra en la investigación de ovocitos, las células que dan origen a los óvulos. ¿Es capaz de explicarlo para los no científicos?

–Nuestra investigación es muy intuitiva. Los ovocitos, las células que se convierten en óvulos, se forman cuatro meses después de la concepción. Cuando nace una niña, todos sus ovocitos ya están dentro de ella. Cualquier otra célula en nuestro cuerpo, células de la piel, óseas, etc., la mayoría no viven 40 años, como los ovocitos. Otras que sí lo hacen, como las neuronas, acumulan una gran cantidad de problemas, incluidas mutaciones y agregaciones de proteínas, algo de lo que carecen los ovocitos. Nuestra investigación tiene el objetivo de comprender qué tienen de especial los ovocitos para mantenerse sanos durante tanto tiempo.

–Su investigación ayuda a entender la disolución de los agregados amiloides involucrados en enfermedades como la ELA o el alzhéimer. ¿Qué significa esto?

–Los agregados del tipo de los amiloides (sustancia que se deposita entre las células de distintos tejidos y órganos del cuerpo en una situación patológica) son conocidos por su imprescindible papel en estas dos enfermedades. Normalmente pensamos en los amiloides como agregados patológicos. Estas formaciones, una vez terminada su misión, se disuelven. Pero si hay problemas y no lo hacen, pueden volverse patológicas muy rápidamente. En los ovociotos hay una proteína amiloide fisiológica;si entendemos cómo funciona la disolución fisiológica de una proteína amiloide puede que seamos capaces de aplicar estos conocimientos a las patológicas, como el alzhéimer.

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