Valdecilla empieza a usar 'gas de la risa' como alivio para el parto sin epidural

Una mujer se prepara para el parto en el Hospital Valdecilla./Javier Cotera
Una mujer se prepara para el parto en el Hospital Valdecilla. / Javier Cotera

«El óxido nitroso es un método de analgesia baja o moderada», dice la jefa de Ginecología, que apuesta por «ofrecer el abanico más amplio de opciones para que cada mujer pueda tener el parto que desea»

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

Las embarazadas que den a luz en Valdecilla ya pueden añadir un tercer escenario a la pregunta que hasta ahora se limitaba a anestesia epidural sí o no. Desde hace unos días disponen de una alternativa que «no quita completamente el dolor, pero que es inocua y no tiene ningún efecto secundario»: el óxido nitroso, también conocido como el 'gas de la risa', «que tiene un valor analgésico de bajo a moderado», señala la jefa de servicio de Ginecología y Obstetricia, Yolanda Jubete. Sirva la advertencia para que «quede claro que no quita el dolor como lo hace la epidural», sino que se presenta «como un método más» de analgesia que permite ampliar la cartera de servicios de cara, sobre todo, a las mujeres partidarias de un parto de mínima intervención. Una novedad que se enmarca dentro del proyecto impulsado por el equipo de Ginecología y Obstetricia para ampliar el abanico de posibilidades y «facilitar que cada mujer tenga el parto que quiera y en el que se sienta más cómoda».

Este gas, que ya ha sido aprobado por la Dirección del hospital y por la Comisión de Tecnología y Adecuación de Medios Diagnósticos y Terapéuticos, es incoloro e inodoro y lo que hace es producir una relajación momentánea al neutralizar la transmisión nerviosa a nivel cerebral, de tal forma que la sensación de dolor desciende. Es por eso que el óxido nitroso se suele utilizar también en la asistencia pediátrica, para aquellos casos que no revisten gravedad hasta el punto de precisar anestesia pero sí requieren de una pequeña relajación para aliviar las molestias, como puede ocurrir ante pequeñas suturas.

Los datos

3.540
partos se atendieron en 2017 en el Hospital Valdecilla, donde la caída anual suele situarse en torno a los cien nacimientos.
5
mujeres han recurrido ya al óxido nitroso como alivio durante el parto en Valdecilla desde que se ha autorizado su utilización.
100
cesáreas se han practicado ya con acompañamiento de las parejas, una de las últimas novedades del proceso de humanización.

Siguiendo la corriente ya extendida en Finlandia, Canadá o Reino Unido, donde el 'gas de la risa' está presente casi en la mitad de los alumbramientos, su uso se ha ido recuperando en España. «Está muy estandarizado ya en la mayoría de los hospitales. No hay que olvidar que es una técnica muy antigua que fue desplazada con la llegada de la epidural, capaz de anular el dolor a cero». Al no poder competir en resultados, su uso se fue abandonando, «porque realmente era menos efectivo», pero «hoy en día los hospitales lo tienen como una opción más. Es importante poder ofertar el tipo de parto que cada mujer desea, porque de ello dependerá el éxito de ese parto. Tenemos que acoplarnos a los deseos de las embarazadas, siempre respetando los protocolos asistenciales y garantizando la seguridad clínica de ellas y de sus bebés». Pero Jubete comparte la filosofía de «escuchar las preferencias de las mujeres, abrirnos más a la sociedad, puesto que tenemos en nuestras manos un momento familiar e íntimo, del que ellas tienen que ser protagonistas».

Candidatas al óxido nitroso

Los ginecólogos creen que «la demanda del óxido nitroso, cuyo uso está limitado a un máximo de seis horas, irá en aumento» a medida que las mujeres compartan sus propias experiencias. Como ejemplo, en el hospital balear de Can Misses, el año pasado una de cada cinco parturientas recurrió al 'gas de la risa'. «Está indicado para aquellas ambarazadas que lo prefieran como analgésico en lugar de la epidural, bien porque hayan optado por un parto mínimamente invasivo y no se vean con fuerzas de aguantar sin procedimiento analgésico, o bien para aquellas mujeres que ya llegan apuradas a paritorio en fase de expulsivo», esto es, que se haya sobrepasado la dilatación máxima para poder ponerle la epidural.

Reclamación en curso a Ferrovial para lograr una bañera homologada para parto

Una de las novedades que ofrecía el traslado desde la Residencia a las Tres Torres para el área de partos era la instalación de una bañera que en teoría era apta para dar a luz en el agua, pero que en la práctica resulta que «no está homologada» para tal fin. De ahí que el servicio de Ginecología y Obstetricia haya puesto en marcha, a través de la Dirección, la consiguiente reclamación a la adjudicataria, Smart Hospital Cantabria (Ferrovial-SIEC), «para que se cambie. La que tenemos no se puede usar, porque no podemos hacer una extracción rápida de la mujer en caso de complicación. Necesitamos otro tipo de bañera, para ampliar nuestra oferta, y confiamos en disponer de ella a lo largo del año que viene», señala Jubete.

Ante situaciones como ésta, en las que el parto se precipita y no se llega a tiempo al hospital para optar a la anestesia, «este gas es una maravilla, una analgesia que alivia el momento de la episiotomía (incisión en el periné), mientras que antes no había nada», señala Jubete. También resulta un aliado para las embarazadas que, por problemas de salud, sobre todo de columna vertebral, tienen descartada la epidural. No obstante, los ginecólogos recuerdan que aún eligiendo de entrada el uso del 'gas de la risa', «si el parto se prolonga más de lo que se pensaba y la mujer no puede soportar el dolor, cabe la posibilidad de reengancharse a la epidural». El equipo de matronas ya está trasladando toda está información a las futuras madres para que estén preparadas de cara a la elección de su parto.

«La mujer se autoadministra el flujo de óxido nitroso a demanda, sabiendo que es completamente inocuo tanto para ella como para el feto», explica la jefa de servicio. La forma de hacerlo es «succionando a través de una boquilla cuando se empiezan a notar las contracciones y hasta que terminan. La mujer va a notar que el dolor disminuye bastante a los 20 segundos y que su efecto se prolonga durante un minuto. Después de tres o cuatro contracciones nota que el dolor es menos intenso, pero debemos dejar bien claro que el dolor no desaparece, como ocurre con la epidural». Quienes lo han probado -en Valdecilla ya han sido cinco mujeres en los últimos días- dicen que es «soportable».

«Es un método más que nos permite poder ofrecer a nuestras pacientes un abanico más amplio de posibilidades, al igual que la ducha en las habitaciones de los paritorios, el cambio de posturas y la deambulación por la habitación, el uso de pelotas para sentarse...», sostiene la responsable de Ginecología y Obstetricia. Para la introducción del óxido nitroso ha sido «clave» la implicación de las matronas, que han realizado sesiones formativas puesto que son quienes «acompañan a las embarazadas en las primeras inhalaciones y les adiestran en su uso». Además del engranaje hospitalario, también se está empezando a dar a conocer esta alternativa a través de las matronas de Atención Primaria, como responsables del control del embarazo y de la preparación al parto. Información que se completa durante las visitas guiadas que se les oferta a los paritorios de Valdecilla, con el objetivo de «ayudarles en la toma de decisiones».

En la disponibilidad del óxido nitroso para alivio del parto, el Hospital de Laredo lleva ventaja a Valdecilla, ya que en el comarcal es una opción que está disponible desde hace tres años. Como explica su gerente, Ander Larrazabal, «se utiliza en las primeras fases del parto, pero no sustituye a otros métodos. En algunos casos, incluso las mujeres que hacen uso de este gas acaban poniéndose la epidural. Pero lo importante es que podemos ofrecer elementos alternativos para que la paciente sea tratada de forma individualizada, en eso consiste la humanización de la asistencia». Cabe recordar que el Hospital de Laredo puede presumir de ser todo un referente en España en la asistencia al nacimiento y la lactancia al obtener la acreditación internacional IHAN (Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia), que concede la Organización Mundial de la Salud y Unicef, un distintivo que sólo tienen 16 hospitales en España. La entrega de este premio tendrá lugar el próximo 7 de noviembre.

El índice de cesáreas se reduce al 20%, «a la altura de los mejores hospitales»

Reducir la tasa de cesáreas era una de las asignaturas pendientes del servicio de Ginecología y Obstetricia de Valdecilla, que desde comienzos de año se marcó el objetivo de «racionalizar su indicación», porque reconocía que era «muy alta» (en torno a un 26%). «En estos meses se han ido introduciendo cambios que han hecho posible reducir el índice de cesáreas por debajo del 20%, que para un centro de nuestras características, que recibimos todo el riesgo alto de la región, está muy bien. Se puede decir que estamos al nivel de los mejores hospitales», destaca satisfecha la jefa de servicio, Yolanda Jubete. Como ejemplo, ahora no se descarta un parto vaginal en un segundo embarazo aunque el primero finalizara en cesárea.

«El progresivo retraso de la maternidad ha contribuido a elevar la cifra de cesáreas. Son muchas las mujeres que afrontan su primer o segundo parto por encima de los 35 años, pero no hay que olvidar que a veces la propia cesárea es la fuente de las complicaciones, y por eso el objetivo es que no se indiquen más de las necesarias», defiende la ginecóloga. Otro de los factores que influyó en el aumento de partos quirúrgicos fue el boom de embarazos múltiples, directamente relacionado con la maternidad tardía y el incremento de los tratamientos de reproducción asistida. «Ahora, la tasa de gemelares ya se ha estabilizado en torno al 3-4% de los embarazos, lo que ha ayudado también a rebajar la cifra de cesáreas», apunta.

Valdecilla dio un «salto de gigante» este año en el terreno de la humanizacion del parto al abrir la posibilidad de que la mujer pueda estar acompañada por su pareja durante la cesárea, como ocurre siempre que el parto es natural, y disfrutar del contacto piel con piel con su bebé desde el primer momento. Desde marzo, que se empezó a brindar esta posibilidad, un centenar de padres han podido asistir al nacimiento de sus hijos en quirófano. Pero aún no se ha extendido a todas las cesáreas programadas, sino que esta opción estaba limitada a dos días a la semana. En este sentido, la responsable de Ginecología avanza que «la idea es ampliarlo próximamente a todas las mañanas, para poder ofrecer la cesárea acompañada de su pareja a todas las mujeres que cumplan con los criterios establecidos en el protocolo».