«Hay que ser valiente para abrir el grifo»

Juli García muestra cómo sale el agua en su casa de Beranga. Ayer, ya había mejorado respecto a días anteriores/Javier Cotera
Juli García muestra cómo sale el agua en su casa de Beranga. Ayer, ya había mejorado respecto a días anteriores / Javier Cotera

Los vecinos de Hazas de Cesto, «hartos» de ver el agua de sus casas turbia, piden soluciones inmediatas al Ayuntamiento

DANIEL MARTÍNEZ BERANGA.

Maribel Lledías acostumbra a bajar varias veces por semana a llenar una garrafa en la fuente de Los Corrales de Beranga. «Es una manía, me gusta esta agua y la usamos para beber porque dicen que es muy buena y nos sienta bien», explica esta vecina de la localidad, que tiene el caño a pocos metros de su vivienda. En los últimos días, esta rutina se ha convertido en una obligación. Ahora también lo utiliza para lavarse los dientes, para echar en la cazuela y hasta para fregar. Porque desde hace dos semanas, el agua de la red general de todo el municipio de Hazas de Cesto es de todo menos apetecible: «Es abrir el grifo y empezar a salir un olor a huevo podrido... Hay que ser valiente para hacerlo».

En otras zonas, como en casa de María Rivas, el problema no sólo es esa «peste» tan incómoda. Allí, el agua sale marrón y el olor es más similar al del abono. «Es de todo menos transparente. Imposible tomártela», lamenta, y con tono irónico cuenta que «la cosa va por barrios. En unos está mal y en otros aún peor». A pesar de ello, la empresa Aquarbe, encargada de la gestión del servicio, confirma que sigue siendo potable y que todo se debe a la pérdida de nivel de los depósitos debido a la sequía.

«Se ha avisado porque a raíz de esa pérdida de nivel del manantial por la escasez de lluvias se ha detectado una cantidad de mineral mayor de lo habitual. En cualquier caso, están dentro de los parámetros de agua potable», confirmó ayer José María Fernández, alcalde en funciones, justo después de terminar una reunión con dos técnicos de Aquarbe. El responsable municipal detalla que en los manantiales el agua es totalmente incolora, pero a medida que circula por la red -parece ser, según su versión, que cuando atraviesa tuberías de cobre y hierro se tiñe mucho más- esos minerales se oxidan y adquieren el color que la enturbia. «En cualquier caso, no supone un problema para la salud. La empresa ha estado haciendo análisis todos los días y se los ha enviado a Sanidad», remarca.

El Consistorio prestará ayuda para las reclamaciones

El Ayuntamiento de Hazas de Cesto se ha comprometido a prestar ayuda a los vecinos para que, en su momento, puedan realizar todas las reclamaciones oportunas a la empresa suministradora de aguas. De momento, su principal preocupación es encontrar la situación y devolver la normalidad al servicio. «Cuando esté todo arreglado se estudiará qué hacer y el Ayuntamiento claro que apoyará esas reclamaciones. Si hay que exigir responsabilidades a la empresa, se exigirán», señala el alcalde en funciones. Afirma que, hasta el momento, el trabajo de Aquarbe, la empresa adjudicataria, ha sido bueno: «El teléfono de incidencias siempre ha estado disponible y han traído más operarios».

Los vecinos que estaban ayer en la fuente de Los Corrales, que se ha convertido en un auténtico punto de encuentro, ya no sabían que creerse. Cada 'aguador' que llegaba a la cola traía una explicación diferente. La empresa que gestiona el servicio, según cuentan, a uno le había dicho que se debía a una partida de cloro defectuosa, a otro que a la aparición de algas, el siguiente está convencido de que hay una tubería rota y se filtra agua sucia de una explotación ganadera... Y ya en los últimos días, desde que el miércoles se colgó un cartel informativo en bares y comercios, la versión oficial es esa falta de nivel en los depósitos que se achaca a la sequía.

Fernández confirma que la primera queja -ya van cerca de 40 en las oficinas municipales- por agua turbia se recibió la pasada semana, pero entonces todavía los niveles de metal eran los habituales. Se realizó un estudio para descartar que no fuera una filtración, se vaciaron los depósitos al completo y se volvieron a llenar. Fue el lunes, después de un fin de semana de calor en el que había más usuarios en el pueblo y se realizó más gasto cuando los análisis empezaron a cambiar. Para paliar la situación, se está bombeando agua de otro depósito. Como llevaba 12 años inactivo, allí no hay metales, pero el agua, hasta ayer mismo, sí que estaba turbia.

Maribel Lledías y María Rivas se encontraron ayer llenando garrafas en la fuente de Los Corrales.
Maribel Lledías y María Rivas se encontraron ayer llenando garrafas en la fuente de Los Corrales. / Javier Cotera

Si esta opción no da resultados, la alternativa es conectar a la Autovía del Agua, que pasa por Meruelo. «El lunes lo va a solicitar Aquarbe, pero tampoco será inmediato porque antes hay que limpiar las tuberías», apunta el edil. Además, eso tendría un coste que repercutirá en la factura del agua.

En el Bar Sonia tampoco se habla de otra cosa, a pesar de que allí tienen una pequeña depuradora para la cafetera y pueden abrir el grifo «sin miedo». Entre todos los vecinos, Ángel Moncalián es de los pocos afortunados. A él le llega el agua de otro manantial y de momento se salva.

En cualquier caso, el perjuicio en los negocios es doble. Por ejemplo, en las peluquerías. En la de Lucía Pérez el gran problema es el olor del agua: «Sale blanquecina, pero huele como el abono». Se las apaña como puede para lavar las cabezas de los clientes, hartos de tener que comprar garrafas hasta para fregar. Ni eso en la de Cristina Segurola. Allí han tenido tres días en los que era marrón. Afortunadamente, es unisex, así que se ha dedicado a cortar el pelo a los hombres. Ayer, ya pudieron empezar a ir mujeres.

Ayer, un poco mejor

En la otra parte de Beranga, en el barrio de Las Agüeras, el panorama es similar. Juli García se lamentaba de que el fotógrafo de El Diario no visitara su casa el día anterior. «Entonces sí que salía todo marrón. Había que echar lejía en la baza porque estaba que daba pena. Y no hemos podido lavar la ropa ni nada. Hoy parece que está mejor, pero es que va por rachas. Y si en el Ayuntamiento dicen que esto empezó el lunes, mienten», dice mientras llena un vaso con agua todavía turbia.

Después de casi dos semanas, algunos tienen ya trucos. El marido de Begoña Blanco tiene una discapacidad del 75%, así que no puede hacer como otros vecinos e ir a ducharse a casa de vecinos o familiares: «Esperamos hasta el mediodía, que parece que entonces sale más clara, y dejamos un rato el grifo abierto. El peor momento es a primera hora. Se ve que lleva tiempo parado y aquello sale...».

En cambio, en el supermercado están 'haciendo el agosto'. Normalmente, tienen una línea en una estantería para el agua. Ahora, han comprado unos palés que ocupan todo un pasillo. «Todo el que viene se lleva agua y la mayoría una garrafa, porque hace falta para absolutamente todo», confirma Carla Rodríguez. A ojo, calcula que las ventas se han duplicado en las últimas dos semanas.

Su compañera toma el testigo de la conversación: «Si ha habido una avería o lo que sea no pasa nada, pero que sean claros. Llevamos así dos semanas y hasta el miércoles no han puesto los carteles. Para pagar, que además están llegando a mucha gente facturas anormalmente altas sí hay prisa, pero para buscar soluciones e informar...».