«Es aberrante que haya políticos en la cárcel y que no hubiera referéndum»

María del Mar Bonet dio anoche un recital en el Centro Botín. Hacía muchos años que no actuaba en Santander. /Javier Cotera
María del Mar Bonet dio anoche un recital en el Centro Botín. Hacía muchos años que no actuaba en Santander. / Javier Cotera

María del Mar Bonet, que anoche dio un recital de homenaje a Joan Miró en Santander, cree que «la gente no quiere que el presidente catalán esté en el exilio»

Violeta Santiago
VIOLETA SANTIAGOSantander

María del Mar Bonet actuó en Santander anoche para apenas 300 personas, las que caben en el auditorio del Centro Botín, entidad que programó un recital de la cantautora mallorquina, referente de la música en los últimas cinco décadas. La cita repasó los gustos musicales de Joan Miró, también amante de la poesía, al que Bonet -que ha perdido la memoria sobre la última vez que cantó en la capital cántabra- trató durante años.

-50 años sobre los escenarios. ¿Tiene usted algo que ver hoy con la artista que dio su primer recital?

-Creo que tengo mucho que ver. Hay una idea inicial de lo que uno quiere ser y, en los comienzos, hay dificultades porque falta experiencia. Yo sabía lo que quería pero no cómo expresarlo. Los maestros que te vas encontrando, el ver lo que hacen otros... Todo te va mejorando. La esencia es la misma que hace 50 años aunque la experiencia sea otra muy distinta. Y los años, claro.

-Después de tanto tiempo, ¿qué se dice íntimamente para seguir?

-Estos 50 años se me han pasado tan deprisa... No puedo decir ni que me pesen ni que los note. Me gustaría que hubiera ido todo mucho más despacito. Lo miras y dices: es así, porque hay muchos viajes, muchas vivencias. En mi caso, este sentimiento de rapidez es buena señal.

-Ha venido a Santander para rendir un singular homenaje a Joan Miró...

- A don Joan le conocí cuando estaba en una encrucijada y puedo decir que me cambió la vida. Yo había hecho un trabajo sobre poemas de Roselló-Pórcel y cuando se lo llevé a la discográfica no le gustó nada: era poco comercial y no me dejaban grabarlo. Pero vino don Joan con su familia a escucharme a Mallorca y le conté que tenía muchos problemas con ese disco. Él se ofreció a hacerme la portada -si me decidía- porque conocía la obra del poeta y las canciones le gustaron muchísimo. También pedí opinión a un íntimo amigo de Roselló, Salvador Espriú, que me animó igualmente. El respaldo de los dos me dio mucha confianza. Cuando eres joven, dudas de tu camino. En algún sentido eso fue vital porque me dio una seguridad que me faltaba en aquel momento. Esto me convenció para seguir mis instintos musicales y poéticos. En el fondo, lo que está bien hecho puede ir a todas partes. Como decía Miró, las cosas pequeñas son universales.

-¿A qué diría que suena Joan Miró?

-Miró es libertad, poesía, creación, Mediterráneo, belleza... Lo que se reflejo en el recital es una parte de esto. Miró contaba que él leía poesía cada mañana. También escuchaba música. Y luego se ponía a pintar. Siempre decía que le hubiera gustado que su pintura fuese leída, no solo mirada. Él era un poeta y yo he tratado de recoger todo eso, además de hacer un recorrido por mis 50 años.

«Las personas no se hacen independentistas porque sí. Se hacen por algo. Y no son 50, son millones»

-¿Qué sitio cree que ocupan hoy los cantautores en un entorno marcado por lo latino, el rap etc.? ¿Los jóvenes ahora escuchan a los cantautores mucho menos?

-No sé cual es nuestro sitio. Hay unos cantautores nuevos, que son raperos o rockeros, que son gente que escriben sus canciones y que las canta, como nosotros, aunque esté en unas coordenadas diferentes. El mundo ha cambiado mucho. Ahora estas personas se hacen los discos en casa. Solo nos diferenciamos unos de otros entre los que lo hacen bien y los que lo hacen mal.

-Ha dicho en alguna ocasión que siempre hay algo por lo que protestar. ¿Por qué protestaría usted ahora mismo?

-Por el Mediterráneo, que se está convirtiendo en un engullidor de vidas humanas. Es terrible. ¡Es que está pasando ante la mirada de Europa, que no hace nada por arreglarlo!. Aquí nos lamentamos de que mueren 1.500 personas al año en accidente de coche y a esos otros que mueren en el mar por miles ni los miramos. Es tremendo.

-Hablemos de Cataluña. Usted tiene un discurso favorable a la independencia ¿no?

-Yo soy cantante, pero cuando me preguntan digo que la gente debería haber podido votar en referéndum en el momento en que se hizo y, si no se ha hecho y encima se ha metido a gente en la cárcel, esto es aberrante. No se puede encarcelar a nadie por querer votar, ni se puede meter en prisión a políticos que apoyan lo que piden los catalanes solo por el hecho de apoyar. Deberían salir a la calle ya y los que están en el exilio debería volver. Yo he visto las mentiras que se han dicho y me molestan muchísimo. La gente no se hace independentista porque sí. Se hace por algo, porque necesita separarse. Y no son 50 personas. Son millones.

-¿Cree que la insistencia de la Generalitat en proclamar una república llevará a algún sitio?

-La insistencia es para que los presos políticos salgan a la calle. Es natural. Tú no quieres que tu gente esté metida en la cárcel. Ni que un presidente esté en el exilio. Al menos ahora se ha empezado a dialogar. Aunque no se llegue a buen puerto, tiene que haber un diálogo porque lo que no se entendía es que hasta ahora la puerta del gobierno español estaba cerrada. Ahora se ha abierto la puerta y empezamos a hablar. Hay que tener en cuenta que, mientras tanto, hay personas en la cárcel y eso no puede ser.

-¿Cómo está viviendo en primera persona el cambio social de las mujeres con el movimiento feminista rebrotando?

-Yo empecé en el movimiento feminista de los años 60 a firmar manifiestos y esto no se ha terminado. Ahora hay un rebrote universal. Universal lo digo entre comillas porque todavía hay una gran parte del mundo donde las mujeres siguen amordazadas. La parte del mundo en que podemos hablar tenemos que ayudar a las que no pueden hacerlo. Y debemos seguir trabajando por la igualdad y sobre todo contra la violencia de género. Esta es una historia terrible que no tiene fin. Yo soy feminista desde siempre. Mi madre era republicana y nos educó así a mi hermano y a mí, con naturalidad, en las cosas del día a día.

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