Angelina Lamelas recrea su idilio con el relato en su libro 'Carne de cuento'

Angelina Lamelas, al margen de sus incursiones en la poesía y en la literatura infantil, ha sido fiel al mundo del cuento. /Mercedes Rodríguez
Angelina Lamelas, al margen de sus incursiones en la poesía y en la literatura infantil, ha sido fiel al mundo del cuento. / Mercedes Rodríguez

La autora santanderina publica en Valnera un volumen que certifica su plenitud como narradora y que incluye un ensayo sobre la mujer en la obra de Medardo Fraile

GUILLERMO BALBONA SANTANDER.

«¿Qué es el cuento? Parece que se trata de algo indefinible, y eso le va bien». La reflexión es de una autora que ha navegado siempre por esas aguas turbulentas e inasibles del canon imposible y los mandamientos de la escritura. Es Angelina Lamelas, 'Carne de cuento', cuya mirada vital está hecha de relato, cuya trayectoria es narrativa y cuya voluntad de escritura es un pulso con la palabra, el misterio de contar y la capacidad para encerrar la vida en una historia que se postula pequeña y suele ser grande. «Al acabar de leer sus relatos breves nos queda la impresión de que encierran mucho más de lo que las palabras denotan», dice de ella Alberto Martín Baró.

La escritora santanderina regresa de la mano de Valnera editorial con un volumen de relatos que encierra una declaración de principios, varios homenajes y una manera de sentir la literatura. Su libro lo configuran 36 relatos. Hasta aquí lo conocido. Esa querencia de la autora por un género que posee una manera de mirar al mundo. Pero la publicación es muchos más: incluye una introducción, 'Cómo nace un cuento', en la que Angelina Lamelas reflexiona, cita, ironiza, compila y retrata esas claves escritas y no escritas sobre lo que representa contar, narrar y sujetar las palabras. Pero también el libro contiene un ensayo sobre la mujer en la narrativa de Medardo Fraile -su admirado colega y amigo-, compuesto por nueve retratos de mujer analizados por la propia autora.

En el prólogo Alberto Martín describe esta nueva entrega de cuentos de Lamelas que «raya en la perfección». Antes, la autora no sólo explica cómo a ella le nace un cuento, cómo lo sueña y se lo cuenta antes a sí misma, sino que además «ofrece pautas y consejos a quienes se enfrentan al misterioso proceso de alumbrar a esas criaturas vivas que son los cuentos. Pocos autores son tan explícitos y generosos como Angelina a la hora de revelar los secretos de su creación literaria».

«Si pienso en la credibilidad y me voy al terreno de mi propia experiencia como narradora, creo que a mí me ha ayudado 'verme vivir'»

A juicio de Martín Baro, la escritura creativa de la narradora santanderina «cincela, pule, corrige palabras y frases hasta que, en este caso, el cuento fluye pletórico de contención y también de comunicación».

Y ¿qué cuenta Angelina en esta prosa ceñida y, a la vez, fluida? «Pues nos cuenta, fundamentalmente, su vida». Martín recuerda así cómo una anterior colección de sus cuentos se titulaba 'Cuentos de la vida casi entera', y una recopilación de sus artículos -«primos hermanos de los cuentos» según la autora- llevaba como título 'Lo que vivimos'.

De vocación literaria precoz, ya escribía poesía y prosa narrativa antes de concluir sus estudios de Magisterio, Lamelas pertenece a la promoción 1960 de la Escuela de Periodismo de Madrid. Colaboradora en la prensa diaria con artículos y cuentos, ha logrado premios como el Hucha de Oro, Clarín, Relato Breve de la UNED y el Alfonso Martínez-Mena. Entre sus publicaciones, 'El cachorro y otros cuentos', 'Un sombrero en el zaguán y otros relatos', y con su hijo José Antonio Fúster 'A dos manos'. También han sido editados sus poemarios 'Recital de lluvia' y 'El arco del violín'.

Veinticuatro años de contacto con los niños como docente la han llevado a realizar siete incursiones en la literatura infantil: 'Dika mete la pata', 'Dika en Nueva York', 'Un secreto en alta mar', 'Un osito en la basuar', y entre otras 'Aquel niño austriaco', que presentó este mismo año.

En sus nuevos cuentos traza un trayecto por «sus recuerdos docentes en Francia e Inglaterra, su encuentro con un francés en la Almudaina, sus experiencias itinerantes, las cosas que perdió en los viajes, pequeñas anécdotas familiares, cotidianas, que su arte eleva a categorías». A sus cerca de cuarenta relatos, su nuevo libro suma la gran galería de mujeres que pueblan los cuentos de Medardo Fraile. Angelina se erige en coautora, comenta y amplía la narración, «en un ejercicio de simbiosis mágica».

En 'Cómo nace un cuento' la autora describe con lucidez: «Nosotros volvemos al cuento y nos preguntamos: ¿Es este el mejor punto de vista? ¿Lo escribo en primera persona, que es tan convincente, o busco la tercera, más dilatada, más esparcida, mucho menos introspectiva? Qué importante es manejar bien la espontaneidad, con gracia y naturalidad; y con pericia, sí, porque no es la espontaneidad, sino cómo llega ese efecto al lector lo que nos da el poder de convicción».

'Carne de cuento' será presentado el próximo jueves en el Ateneo santanderino en un acto en el que intervendrán además de la autora, el escritor Mario Crespo, el propio Alberto Martín Baró y el editor de Valnera Jesús Herrán Ceballos.

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