Eskenazi: «Un buen diseño no muere pronto»

Mario Eskenazi en su estudio de Barcelona. /M. E.
Mario Eskenazi en su estudio de Barcelona. / M. E.

El diseñador Mario Eskenazi, autor de la gráfica de Banco Sabadell y del diseño de colecciones como Editorial Planeta o Paidós, participa este sábado en el Centro Botín en la jornada Charlas Tipos 18

Lola Gallardo
LOLA GALLARDOSantander

Profundiza en los problemas, trata de entenderlos y hace únicos los diseños. Se considera una persona subjetiva y por eso entiende que un buen diseño no tiene por qué emocionar - «la emoción es relativa», aclara-. ¿La clave? Que no sirva para otra cosa, que sea actual y no muera pronto. Mario Eskenazi (Córdoba, Argentina, 1945) es uno de los diseñadores de cabecera a nivel internacional. Su firma es reconocible en marcas como Evax, con la que ha trabajado treinta años, Banco Sabadell y Grupo Tragaluz, la cervecera Damm o Santa Mónica y ha diseñado colecciones como Editorial Paidós y Planeta. Su trabajo, muy centrado en la identidad gráfica, ha sido reconocido con el Premio Nacional de Diseño en 2000, entre otros muchos galardones. Argentino de nacimiento reside en Barcelona desde 1974, donde tiene su propio estudio que abarca todas las facetas del diseño gráfico, desde identidad corporativa, hasta diseño editorial o de exposiciones. Guarda un grato recuerdo de sus primeros trabajos de la mano de su amiga América Sánchez y Carlos Rolando para Canal 10. Estudió arquitectura para seguir los pasos de su padre, pero pronto el diseño gráfico fascinó su mirada. Hoy estará en el Centro Botín para participar en el certamen de diseño gráfico 'Tipos' que, en esta ocasión, se celebra bajo el lema 'La cultura es siempre urgente'. Junto a él, estarán reconocidos diseñadores y profesionales del sector con una dilatada trayectoria nacional e internacional. Las charlas comenzarán a las 9.30 horas.

-Primero estudió Arquitectura en Argentina. ¿Qué le animó a estudiarla?

-Esta es una respuesta es muy sencilla. Mi padre era arquitecto y me crié desde muy pequeño en su estudio. Cuando llegó la hora de elegir antes de ir a estudiar a la universidad, lo único que conocía y me gustaba era la arquitectura. Era lo que siempre había visto en casa. En aquella época no sabía todavía que existía el diseño gráfico.

-¿Y qué pasó cuando descubrió el diseño?

-Estaba estudiando a mitad de la carrera de Arquitectura cuando descubrí el diseño gráfico. Me fascinó y empecé a trabajar como diseñador. Pese a todo, tengo que aclarar que terminé la carrera de arquitectura. No sabría decir qué fue lo que me llamó tan poderosamente la atención del diseño en aquel momentos. Hasta entonces me gustaba el cómic, dibujar y mirar revistas... Por eso, la arquitectura era lo que más encajaba con mis gustos porque me permitía dibujar que era mi gran pasión. Y cuando descubrí las revistas de diseño en la universidad me fascinaron, eran como un cómic pero en otro nivel.

-¿Cómo define el diseño gráfico?

-Es muy complicado de definir. Antes que nada hay que decir que es un medio de comunicación y lo más atractivo que tiene es que es muy amplio, abarca muchas especialidades, porque se trabaja desde identidades hasta envases. El diseño es cultura, comunicación y experimentación. Es una comunicación permanente con la sociedad a todos los niveles sociales.

-¿Qué recuerdos tiene de sus primeros diseños gráficos?

-Cuando estudiaba arquitectura, una compañera y amiga era novia de uno de los dos diseñadores que había entonces en la ciudad en la que yo estudiaba. Trabajaba en un Canal de Televisión de la Universidad, algo muy interesante que no se hizo nunca en España. Me hice amigo suyo y lo admiraba. Le dije que quería aprender y empecé por las mañanas como becario, mientras seguía estudiando. Mis primeros trabajos fueron diseños para la televisión de un canal serio, no comercial. Había programas culturales, informativos, infantiles y emitían las mejores series de televisión. Mi trabajo era hacer carteles con la programación o las aperturas de los distintos programas. Lo recuerdo con mucho cariño y cuando cobré mi primer sueldo pensé que era increíble que me pagaran por hacer algo que me gustaba tanto.

-¿De qué trabajo guarda mejores recuerdos?

-En el fondo, todos mis proyectos son como hijos y los quiero igual a todos. Pero, por trascendencia, está la imagen del Banco Sabadell, el servicio de limpieza y los autobuses de Barcelona. También la imagen de Santa Mónica o la cerveza Damm.

-¿Y algún trabajo que nunca debió hacer?

-No hay ninguno. Pero recuerdo que en los años setenta me vinieron a ver de Alianza Popular en Cataluña y ese no lo hice.

-¿Cómo ha evolucionado el diseño en estos años? ¿Qué recuerda de la transformación digital?

-El diseño ha evolucionado igual que el resto de las profesiones. Es algo natural que cada nuevo avance tecnológico suponga cambios en las profesiones. No sólo en el diseño, también en la medicina. Es una cuestión social, aunque la parte conceptual no cambia nunca.

-¿Quiénes son sus diseñadores referentes?

-Hay muchísimos. Empecemos por Paul Frank y Josef Müller-Brockmann, pasando por Alan Fletcher. Cuando era joven mis referentes eran viejos y ahora que soy viejo mis referentes son jóvenes.

-Fue Premio Nacional de Diseño en 2000, entre otros muchos galardones. ¿Qué significó el premio? ¿Fue un punto de inflexión?

-Siempre es un placer que te reconozcan, pero no cambió nada en mi carrera ni en mi vida, salvo que fue un año en el que tuve que dar más conferencias y más giras.

-Viene hoy a Santander para participar en el certamen de diseño 'Tipos' en el que gente con experiencia relatará cómo ha sido su trabajo y su evolución. ¿Qué le parecen este tipo de iniciativas?

-Me parece una iniciativa, sobre todo para la gente joven, fantástica. Es una manera de impulsar la profesión y estimular a los jóvenes.

-Hablemos de las escuelas de diseño, ¿cómo está el panorama en España?

-Igual que el resto de la educación en España. Si se compara con escuelas de Estados Unidos o Inglaterra, no hay punto de comparación, pero es que en España estamos atrás en casi todo. Me sabe mal decirlo, pero no puedo ignorarlo.

-¿Qué requisitos debe tener un buen diseño? ¿Debe emocionar?

-La emoción es relativa porque puede emocionar a unos pero no a otros, y yo soy muy subjetivo. Para mí, un buen diseño debe ser específico para lo que se ha realizado; no puede servir para otra cosa. Además, debe ser actual sin ser tendencioso, que no muera pronto, aunque hoy en día es difícil. Debe durar en el tiempo y parecer natural, que no se note que es forzado y que no contamine.

-¿Tiene algún proyecto nuevo entre manos?

-Ahora mismo, nuevo, nuevo no tengo nada. Estoy haciendo continuamente trabajos para Banco Sabadell y con la cervecera Damm estamos haciendo exposiciones y señalizaciones...

-¿Qué le inspira a la hora de hacer un diseño?

-Meterme en el problema y tratar de entenderlo. No es inspiración, es reflexión. Hay que tratar de hacer único cada diseño.

-¿Cuál es la primera lección que daría a un alumno de diseño?

-Que sea consciente de que nunca se termina de aprender.

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