Chicho Ibáñez Serrador: «Es emocionante pensar que lo que has hecho ha servido a otros»

Narciso 'Chicho' Ibáñez Serrador./Virginia Carrasco
Narciso 'Chicho' Ibáñez Serrador. / Virginia Carrasco

A los 83 años, el cineasta de origen uruguayo, responsable de 'La residencia', recibe el Goya de Honor en la fiesta de los nominados

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

«Es muy emocionante pensar que lo que has hecho ha servido de escalón a otros», decía ayer Narciso 'Chicho' Ibáñez Serrador (1935, Montevideo), con voz débil pero muy sonriente. El director y creador de algunos de los formatos más importantes de la televisión española acudía a la fiesta de los nominados en el Teatro Real de Madrid, evento previo a la gala de los Goya que se celebra el próximo 2 de febrero en Sevilla, para recoger el premio honorífico. Lo hacía entre los aplausos de los cientos de compañeros que homenajeaban una carrera que ha influido a buena parte de los directores españoles.

Jamás hubo cineasta alguno que con tan solo dos largometrajes en su haber fuera merecedor de tal galardón. Pero es que limitar el currículo audiovisual de Chicho Ibáñez Serrador a las excelentes 'La residencia' (1969) y '¿Quién puede matar un niño?' (1976), sus dos únicos trabajos para la gran pantalla, sería un absurdo. En ello hacía hincapié anoche el realizador Juan Antonio Bayona, que fue el encargado de entregarle el 'cabezón' durante la velada. «He estado revisando su obra en las últimas semanas y he alucinado mucho con lo que hacía en televisión porque, realmente, el lenguaje que usaba cuando el medio estaba en pañales en este país era puro cine. Tiene una filmografía para televisión que está llena de cine», comentaba el director de 'Jurassic World: el reino olvidado'.

Porque no se puede olvidar que este director y productor, de 83 años de edad, no sólo facturó algunos de los mejores concursos ('Un, dos, tres...', 'Waku waku', 'El semáforo') y programas ('Hablemos de sexo', 'Luz roja') de la televisión, sino que hizo del medio, con formatos como 'Historias para no dormir' o 'Películas para no dormir', un ecosistema propicio para el desarrollo de cortos, mediometrajes y largometrajes que tenían en géneros como el suspense, el terror, la ciencia ficción y el fantástico su nexo de unión. Pese a todo, este lunes decía que él siempre se ha negado al título de maestro del horror que cineastas venideros como Álex de la Iglesia, Javier Fésser, Paco Plaza o Jaume Balagueró le han concedido: «Me parecía excesivo». No opina lo mismo Bayona que anoche se mostraba ilusionado por entregar la estatuilla «a un señor que me traumatizó cuando era un niño. Me fue muy bien así que le quiero devolver el favor».

Pero no fueron las únicas palabras de cariño hacia el realizador de origen uruguayo. «Chicho lo abarcaba todo», resumía Isaki Lacuesta, nominado a mejor director por 'Entre dos aguas'. «Estaba en lo 'mainstream' y en lo más 'underground'. Aquella canción de Astrud, 'Hay un hombre en España que lo hace todo', era Chicho y lo más sorprendente es que no nos dábamos cuenta, nos parecía normal lo que era excepcional porque habíamos crecido con ello». E iba más allá al asegurar que en el 'Un, dos, tres...' «había ideas cada quince segundos, una densidad de conceptos que luego no se ha reproducido jamás en televisión». «No era consciente de ello porque estaba agotado de tanto trabajar», diría después Ibáñez Serrador, provocando las risas de todos los presentes.

Ayer toda esa labor detrás de las cámaras recibía, por fin, su merecida recompensa, con la entrega del Goya de Honor de la Academia del Cine Español «por ser un creador de pesadillas único y original, abrir el camino a toda una generación de cineastas españoles, que siempre han reconocido su influencia, y por su contribución al fantástico, el suspense y el terror».