La época romántica del puerto de Santander

Roberto Hernández, marino mercante y pintor autodidacta, posa ante las obras de esta exposición. /Celedonio
Roberto Hernández, marino mercante y pintor autodidacta, posa ante las obras de esta exposición. / Celedonio

Roberto Hernández muestra en el Museo Marítimo distintas estampas acontecidas en la bahía en los dos últimos siglos

Rosa Ruiz
ROSA RUIZSantander

La historia de Santander no podría entenderse sin el puerto. Tampoco sin los barcos que han navegado por él, las navieras que se instalaron en sus orillas o las personas que desembarcaban en sus muelles tras meses de travesía. La historia más reciente de la ciudad y la del puerto también se vio teñida de sangre con la explosión del Cabo Machichaco y celebró la llegada de los ferry que unen la ciudad con Gran Bretaña... De todo esto habla Roberto Hernández (Las Palmas, 1971) con sus acuarelas que describen sin palabras pero a todo color el devenir de un puerto que ha perdido romanticismo «como los del resto de España que ahora están más enfocados a lo industrial» pero que permanece en la memoria de la ciudad.

La muestra, que lleva por título 'Santander marítimo' y que podrá verse desde hoy hasta el próximo día 6 de septiembre, fue presentada ayer por el vicepresidente de Cantabria y consejero de Cultura, Pablo Zuloaga; el director del museo, Gerardo García-Castrillo y el autor al que también se le conoce como 'el ilustrador de barcos', un marino mercante que tras años de navegación ha querido plasmar y compartir sus dos pasiones el mar y el dibujo.

La muestra

Título
'Santander marítimo'.
Autor
Roberto Hernández, 'el ilustrador de barcos'
Contenido
44 acuarelas que retratan las historia del puerto de Santander desde principios del siglo XIX hasta la década de los 90 del siglo XX.
Fechas
La exposición puede verse hasta el día 6 de septiembre.
Lugar
Museo Marítimo de Cantabria (MCC) Santander

El proyecto, tal y como señaló, comenzó a fraguarse hace unos dos años tras una sugerencia de la Asociación de Amigos del Museo Marítimo a la que él mismo pertenece. El objetivo no es otro que mostrar algunos de esos acontecimientos históricos de los que el puerto de Santander ha sido testigo «como la carrera de América, la transición de la vela al vapor, los indianos o la exportación de mineral». También es un homenaje a las compañías navieras que «hicieron que la matrícula de Santander estuviera en muchos puertos del mundo» y a las víctimas de la tragedia del Cabo Machichaco.

Para la realización de estas obras, tal y como explicó, ha ahondado una serie de datos históricos, «la labor de documentación me ha llevado casi más tiempo que la realización de las escenas», explicó, y permitirá al visitante ver «desde el inicio, no muy lejano, cómo han ido evolucionado el puerto y las empresas locales, que se han desvivido por llevar el sello de Cantabria a través del negocio marítimo, hasta casi nuestros días».

Se trata de una historia que comienza en los primeros años de 1800 y que concluye en los primeros noventa que es «cuando hay un declive de la marina mercante y muchas navieras españolas, que eran una potencia en todo el mundo, comienzan a desaparecer. A partir de entonces no me interesan los puertos porque se convierten en lugares un poco más industriales y se pierde un poco el romanticismo».

La exposición es, además, el inicio de un proyecto que le llevará por una gran parte de los puertos españoles para los que ya prepara exposiciones similares.

Zuloaga hizo hincapié durante la presentación que esta exposición «te lleva al siglo XIX» y muestra la evolución «de una Cantabria y Santander que no se entiende sin su puerto», con sus acontecimientos positivos y negativos, que han dejado huellas en la memoria de la ciudad».

Por su parte, Gerardo García-Castrillo anima al público a visitar esta exposición que servirá para comprender porqué a su autor le llaman 'el ilustrador de barcos', además de para conocer la historia de todos. La del puerto de Santander y con ella, de la propia ciudad y de Cantabria.