Xiomara Puertas: «Es un error pensar que hay una literatura femenina solo de mujeres»

La santanderina Xiomara Puertas, en el edificio de las Tres Torres de la UC./DM
La santanderina Xiomara Puertas, en el edificio de las Tres Torres de la UC. / DM

La ganadora del Premio Isabel Torres de la UC ha investigado a las escritoras del Siglo de Oro, «santas a las que nunca se les reconoció su papel como creadoras»

Lola Gallardo
LOLA GALLARDOSantander

La escritura de las mujeres ha sido desterrada de la literatura durante años. Esta frase animó a Xiomara Puertas (Santander, 1995) a explorar este mundo y descubrió, con sorpresa, que Santa Teresa de Jesús no fue un hecho extraordinario, sino que muchas más como ella también escribieron sobre su vida y pensamientos. Sin embargo, «se las veía como mujeres santas, no como creadoras de algo intelectual», señala esta joven que acaba de ganar el Premio Isabel Torres de la Universidad de Cantabria (UC) por su estudio sobre la autora mística Juana Rodríguez. El motivo de la investigación se encuentra no solo en que estas mujeres tuvieran más dificultades para escribir, sino también «porque las que lo hicieron han sido olvidadas o no reconocidas como escritoras».

-¿Qué le animó a investigar sobre la escritura de las mujeres en el Siglo de Oro?

-Esta investigación es fruto del Trabajo de Fin de Grado que realicé para la Universidad de Burgos. Decidí explorar sobre la escritura de las mujeres y encontré a la figura de Juana Rodríguez y una comedia que versaba sobre su vida. Creo que las mujeres han quedado bastante relegadas en la literatura y hay muchísimos manuscritos en los archivos que no han visto la luz. Es importante conocerlos para saber más sobre la literatura escrita por mujeres.

-¿Y qué es lo que más ha llamado su atención de este estudio?

-Me sorprendió mucho el hecho de que mientras estudiaba sólo me habían hablado de Santa Teresa de Jesús y 'El libro de la vida' y en mis investigaciones he descubierto que este no fue un hecho extraordinario. Pensé que hay mucho trabajo por delante para los filólogos.

-Recibir el Premio Isabel Torres de la Universidad de Cantabria ¿ha sido...?

-Me parece un premio muy importante porque impulsa estudios de género y es un reconocimiento al trabajo de muchos meses. Me ha sorprendido mucho que se lo den a un filólogo, porque a veces no se nos da la importancia que merecemos y los filólogos tenemos mucho que aportar a la hora de descubrir cómo se ha ido creando la identidad de las mujeres.

-La situación de las escritoras ha cambiado mucho desde entonces. ¿En qué ha mejorado y en qué ha empeorado?

-Es un error pensar que hay una literatura femenina solo de mujeres en oposición a la literatura general. Todos hacen literatura, hombres y mujeres, aunque a veces escriban de temas diferentes. Hoy las mujeres tienen la oportunidad de escribir y se les conoce como escritoras. En el Siglo de Oro sólo escribían las monjas y no se les reconocía como escritoras, sino como santas mujeres. Por eso, reconocer como escritora a Santa Teresa de Jesús fue un hecho extraordinario. La mayoría fueron desterradas de la literatura.

-¿Por qué cree que las escritoras han sido desterradas, como usted dice, de la literatura?

-No interesaba que las mujeres fueran escritoras y tuvieran voz. Las mujeres eran santas, no escritoras. No interesaba su faceta como creadora de algo intelectual. Los hombres hablaban de Teología y las mujeres de su experiencia mística, ellas recibían el regalo de las visiones después de castigar su cuerpo. A los hombres les correspondía comprender, interpretar... y a las mujeres tener un vínculo con Dios.

-¿Si pudiera leer el futuro, cómo ve a las mujeres escritoras?

-Espero un auge notable. Y por eso es importante este tipo de premios, aunque también las mujeres deberían estar en los jurados y tener otros papeles que hoy solo ocupan los hombres.

-¿Cree que la literatura discrimina a la mujer?

-Hay muchas mujeres publicando y quiero pensar que hoy hay igualdad. Se van dando pasos...

-¿Qué es lo que más le atrae de la literatura y del teatro?

-Te abren nuevos horizontes, son una ventana al mundo, es como viajar pero más barato.

-¿Qué proyectos tiene ahora entre manos?

-Este año me he parado a pensar si hago el Máster en Educación para impartir clases en Secundaria o aventurarme en un Doctorado. Lo que sí haré es seguir investigando sobre esta mujer y otras muchas. A los filólogos trabajo no nos falta.

-¿Cree que la historia de la literatura hubiera sido diferente si las mujeres hubieran tenido un papel más protagonista?

-Los textos escritos por estas mujeres son un regalo, pese a que estaban muy vigilados por sus confesores y no podían hablar de su intimidad. Para esas mujeres escribir supuso un ejercicio de autoconocimiento porque la palabra escrita siempre es liberadora. Descubrieron más en lo que tuvieron que callar que en lo que dijeron. Las religiosas se sometieron a una triple condena: tenían la posibilidad de escribir, pero limitada por la autoridad masculina; no fueron reconocidas como escritoras sino como santas mujeres y, salvo excepciones, sus escritos han quedado en el olvido.