Manuel Arce, uno de los pilares de la creación cántabra del siglo XX, muere a los 90 años

Manuel Arce en su domicilio de Barlovento a comienzos de esta década./Andrés Fernández
Manuel Arce en su domicilio de Barlovento a comienzos de esta década. / Andrés Fernández

El histórico galerista de Sur, editor, poeta y novelista, activista y agitador del arte y los territorios de la creación, deja una intensa huella en la vida cultural

GUILLERMO BALBONA SANTANDER.

Guardaba minuciosa y reverencialmente miles de papeles privados, huellas de escritura y arte, caligrafías ajenas, cartas y más cartas, manuscritos y recuerdos, a modo de fragmentos de amistades, vínculos, voces y restos de creación. Editor impulsivo y atrevido de joven, poeta de tiempos desiguales pero de voz sólida, novelista de mirada social y, sobre todo, histórico galerista desde aquel santuario pionero, innovador y vanguardista que fue Sur, el hombre y el creador infatigable se funden en la personalidad de Manuel Arce. El autor de 'Oficio de muchachos' fallecía ayer tarde en Santander a los 90 años.

Por encima de etiquetas y movimientos, Arce era un autor de la memoria y para la memoria. Inquieto artífice del Santander cultural del siglo XX. También mecenas e impulsor de numerosas iniciativas culturales, tenía una mirada abierta a las nuevas generaciones. Recorrer su vida es trazar una encrucijada de itinerarios creativos, comprometidos y lúcidos, siempre con la palabra y el arte como banderas.

De La isla de los ratones a los Premios del Consejo Social, de las antologías poéticas al fondo personal fotográfico donado al Centro de Documentación de la Imagen de Santander, del Premio Plaza Porticada a las 'Memorias de un editor sin ánimo de lucro' en las que el escritor y galerista retrataba a los creadores que conoció en los años 50 y 60. Y un ansia de creación que ha perdurado hasta años recientes cuando se atrevió con un libro: cien 'Aforismos' sobre el ser y estar en el mundo. En los últimos tiempos la mala salud le provocó sustos y un obligado distanciamiento respecto a la intensa vida cultural y social que Arce mantuvo toda su vida hasta su fallecimiento, ayer tarde, en la residencia 'Virgen del Faro' de Cueto.

Decir Arce es trazar un tránsito, su 'latido de la memoria', que abre ventanas por las que asoman nombres como los del filósofo y escritor Emile M, Cioran, el escritor Alberto Moravia, o poetas esenciales del siglo XX como Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez y Jorge Guillén. El histórico galerista de Sur frecuentó personalidades fundamentales en la vida literaria, intelectual y artística. Tras la librería-galería Sur de la calle santanderina San José, llegó la colección 'Verso y prosa' del Consejo Social de la UC, que él presidiera en los noventa y para la que ideó un certamen literario que todavía sigue sirviendo para que los futuros escritores se desfoguen a edad temprana. Y 'El latido de la memoria', novela premiada, recreó los terribles meses del asedio bélico que sufrió la ciudad de Santander durante la guerra civil. Arce, que nació en Asturias (San Roque del Acebal, en febrero de 1928), se trasladó a edad temprana a Santander. «La metáfora es la máscara que oculta la incapacidad expresiva del poeta», escribía en su último libro. En esta década publicó su 'Poesía completa' (Valnera, 2011), una 'Antología poética 1947-1954'(Icaria, 2008), una reedición de su emblemática novela, 'Testamento en la montaña' y, con dedicación especial, sus memorias, 'Los papeles de una vida recobrada' (Valnera, 2010), considerado un valioso documento sobre los entresijos de la vida cultural española de la segunda mitad del siglo XX. Todo ello sin que el autor de 'La tentación de vivir' y 'Anzuelos para la lubina' haya descuidado su aportación, experiencia y apoyo a otros proyectos propios y ajenos: exposiciones, aportaciones documentales y gráficas, homenajes y presencia en ciclos y tribunas.

La agilidad y transparencia del buen narrador se manifestó desde su su primera novela 'Cuatro palmos de tierra', 1954, y que hasta el final se mantuvo entre la autobiografía y la memoria, entre la reflexión política y la política activa (Ayuntamiento de Santander). Como dijo el profesor Alejandro Sánchez Calvo, «no quiso perder su juventud y su vida sometido a lo que se le ofrecía: un mundo demasiado prosaico y gris. Y se volcó en un compromiso artístico y moral con el que dar sentido a las cosas; o, lo que es lo mismo, con el que superar el más férreo inmovilismo empobrecedor en que estaba instalada la sociedad española».

O como subrayó el también profesor Dámaso López, «Arce resulta fundamental «para entender la cultura, la literatura, el arte y la sociedad española de la segunda mitad del siglo XX».

Condolencias en toda Cantabria

El Gobierno de Cantabria y la Universidad de Cantabria (UC) y el Ayuntamiento de Santander han trasladado hoy su pesar y sus condolencias por el fallecimiento del escritor, galerista e intelectual Manuel Arce, a los 90 años, del que destacan su compromiso con la cultura y su contribución a la creación artística.

En un comunicado, el consejero de Educación, Cultura y Deporte, Francisco Fernández Mañanes, lamenta la muerte de «una de las figuras claves de la cultura» de Cantabria en los últimos años y resalta su «ingente» labor a favor de la expresión artística «en la que dejó una impronta imborrable tanto desde su trabajo como poeta y novelista, como de galerista y agitador cultural».

La alcaldesa de Santander, Gema Igual, manifestó que con el fallecimiento de Manuel Arce la ciudad pierde a uno de sus grandes exponentes culturales.

Igual, que ha trasladó el pésame a su viuda y a su hija, destacó también el compromiso del escritor y galerista con una ciudad en la que creció y vivió y en la que dejó su impronta como uno de los personajes clave de la vida cultural de Santander durante la segunda mitad del siglo XX.

«Es una gran pérdida para el mundo cultural de la ciudad», resumió la alcaldesa, quien recordó que fue reconocido con la Medalla de Plata de Santander, que recibió en abril de 2011.

Por su parte, la UC, a través del rector, Ángel Pazos, ha lamentado la «pérdida de un gran ser humano y de un gran creador», y ha destacado su «reconocimiento por la labor que Manuel Arce desarrolló como primer presidente del Consejo Social».

Durante esa etapa, Pazos ha recordado que se crearon los Premios Literarios que llevan su nombre, -de Poesía y Narración Breve-, al tiempo que animó a la adquisición de obras pictóricas de por entonces jóvenes promesas como Eduardo Grüber, Jesús Hoyos o Juan Uslé, que actualmente se exponen en el Pabellón de Gobierno de la UC, que supusieron el germen de la colección de la Universidad.

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