«Pintar en el Viña Rock ante 65.000 personas es porno»

Santos de Veracruz./
Santos de Veracruz.

El 'pintaor' Santos de Veracruz es uno más de la banda Muchachito Bombo Infierno. Se sube al escenario con los músicos y pinta cuadros durante los conciertos

NEREA VIEYTEZ

Desde hace diez años Santos de Veracruz (Santa Coloma de Gramenet, 1975) está enamorado del flamenco y recorre con su lienzo los escenarios de toda España en los conciertos de Muchachito Bombo Infierno, banda liderada por Jairo Perera. Los pinceles y colores se mezclan con los ritmos rumberos en cada show, que culmina con una obra de arte pintada en directo.

Su pasión por dibujar le viene de pequeño, cuando participaba en 'La Baska', una asociación de amigos del cómic de su ciudad. Cuando descubrió de niño que los dibujos que leía los hacían personas mayores que tenían familia, enseguida lo tuvo claro. Quería ser dibujante. A partir de ahí ha participado en numerosos proyectos en el mundo del tebeo como la publicación en el mercado francés de dos libros de cómics sobre flamenco, 'Flamenco' y 'Pasión'. Al mismo tiempo, y de manera autodidacta, ha ido perfeccionando su dibujo con numerosos trabajos gráficos y pinturas. Y siempre presente, la música flamenca, como alimento de sus dibujos.

- ¿Cómo empieza a dibujar la música de 'Muchachito'?

- Jairo y yo nos conocimos cuando teníamos once años y estábamos en la Asociación de Cómic 'La BasKa' en Santa Coloma, nuestra ciudad. En aquel momento él también dibujaba pero estaba claro que iba a ser una estrella del rock. Cuando monta la Bombo Infierno yo ya había hecho mis pinitos pintando en directo con grupos de flamenco como 'Mártires del Compás' o 'Jaleo'. En el 2004 presenta la banda en el Apolo y le propongo hacer un show y pintar un cuadro durante el concierto. Lo repetimos un par de veces y entonces me dijo: 'Tú te vienes comigo como uno más de la banda'. Y hasta ahora.

- ¿Y qué supone en ese momento para su carrera?

- Principalmente que mi trabajo se conozca mucho más. Va más gente a un concierto del rock and roll que a una tienda de cuadros y entonces la promoción y el escaparate que te brinda es muy potente. A partir de ahí he mezclado mi trabajo con Jairo con el trabajo gráfico de discos de otros grupos como La Canalla o Javier Ruibal. Desde ese momento me he movido en los circuitos musicales. Habitualmente un dibujante está en su taller y se mueve por galerías de arte, yo me he movido por escenarios y festivales de musica y he aprovechado esa oportunidad.

- ¿Cómo se prepara antes de un concierto?

- Yo llevo mi baúl de pinturas y unos bastidores con unos rollos de tela que monto cada noche. Al principio nos costaba más buscar el sitio y colocarlo pero ahora lo tenemos ya controlado. Fíjate que hemos estado en Nueva York, en Buenos Aires, Brasil.. y recorrido varias veces toda Europa.

- ¿Dónde se coloca en el escenario?

- Lo importante del show es la música y busco la manera más cómoda para que suene bien y Jairo y los músicos estén cómodos. Yo me ubico en la parte posterior buscando la simetría. Al principio pintábamos cuadros de cuatro metros por dos, que era una locura. Después pasamos a dos por dos y por último decidimos colocar dos lienzos, de dos por uno, y poner uno a la derecha y otro a la izquierda. Pueden parecer muy grandes pero luego desde el público se ven como sellos, no tan grandes. Por eso es importante el tamaño, para que vista escenográficamente la música de la banda.

- ¿Cómo se pinta de espaldas al público?

- Estoy de espaldas pero estoy muy comunicado con los músicos, enseguida nos hacemos guiños entre unos y otros y Jairo está muy atento. Yo no estoy a mi pedo como si estuviera en mi taller. Yo pinto y voy bailando los cuadros. Tengo mis herramientas, mi paleta de colores y mi caligrafía, y el discurso del concierto de Jairo está muy claro, una actitud festiva, un poco canalla, elegante pero no pijo... La sintonía es muy fácil porque nos tenemos muy bien pillado el rollo.

- Cuadros que... ¿ya tiene pensados previamente?

- No llevo nada preparado. Igual que Jairo tampoco sabe el orden de las canciones en sus conciertos. Solo tengo una paleta de colores que vamos modulando en función del trabajo gráfico de cada disco. Yo me he encargado de ilustrar los discos. Por ejemplo, en el primero, 'Vamos que nos vamos', predominaban los tonos cálidos, como rojos y grana, y con esa paleta yo pintaba los cuadros. En el segundo eran colores más azules... Íbamos enseñando lo que hacíamos en los libretos de los discos.

Uno de los cuadros de Santos de Veracruz.
Uno de los cuadros de Santos de Veracruz.

- ¿Le ha fallado alguna vez la inspiración?

- No, la improvisación es parte importante de la puesta en escena. Tienes noches más brillantes que otras pero por lo general ha funcionado. La prueba es todos los cuadros que hemos hecho durante estos diez años.

- Tiene un tiempo limitado, que es lo que dura el concierto. ¿Le ha quedado algún cuadro sin acabar?

- No, nunca. Es una cuestión de rodaje y tablas. Vas viendo lo que puedes hacer y lo que no. No me puedo poner a investigar en el escenario. Sí que surgen cosas nuevas porque la fluidez e improvisación dan frescura pero no puedo investigar planos y perspectivas o tonalidades nuevas. Te tienes que ceñir a dos o cinco figuras o si haces más, sintetizarlas.

- ¿Y cómo se pinta en un concierto? Será muy diferente a trabajar en un taller.

- La pintura es reflexiva, íntima, tranquila, tiene un ritmo muy lento. No tiene nada que ver con la forma de pintar en un concierto. En directo hago bocetos a gran escala, sin reflexión, es todo espontáneo. Sí que me he dado cuenta de que cuanto más trabajo en el taller más fácil lo hago luego en el escenario. En mi estudio puedo experimentar mucho y aprender.

- Los protagonistas de sus cuadros siempre son personas

- He ido evolucionando en mi pintura. Esto de dibujar personas me viene de la herencia del cómic y también porque es una forma de afrontar el cuadro y poder acabarlo. No puedo pintar una macrofiesta en el escenario. Tengo que acotar para que lo que se haga se entienda y quede armonioso.

- Son pinturas muy alegres y divertidas

- Sí, las que hago con Jairo siempre, y en el taller también. En cierta ocasión un editor me dijo: 'Tienes que hacer cuadros alegres, la gente no compra cuadros tristes'. No tengo que forzar nada, yo soy muy alegre, me gusta la vida. Y lo hago de un modo que empatice de la manera positiva con el público. Hay otra gente que busca más la fibra al pintar, rasgar un poco, pero eso es mejor para hacer en otro ámbito, no en un concierto.

- ¿Qué piensa el público cuando comienza el concierto y aparece alguien pintando?

- Siempre he recibido mucha gratitud del público. De las experiencias más excitantes que he vivido con mi profesión es pintar en un escenario. Estar en el Viña Rock compartiendo escenario con Peret y Los Delinqüentes delante de 65.000 personas... eso es porno, un subidón. Es muy agradecido porque la pintura es una cosa muy solitaria, si no sales de tu taller tiene un punto peligroso de antisocial. Es como terapia de choque, es compartir una parcela de tu trabajo con los espectadores. Además, no estamos acostumbrados a ver cómo se hacen los cuadros, se ven una vez hechos. A nivel aficionado la gente no conoce el proceso y yo creo que ver eso también engancha. Intento hacerlo dinámico y jugar con el compás. Por ejemplo, si acaba un tema, yo marcar el final con ellos para que se note que estoy dentro.

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- Sus cuadros suenan a flamenco.

- Yo era rocker de jovencito. Luego, a través de Kiko Veneno y Pata Negra, empecé a recuperar el flamenco, me gustaba, entendía lo que decía, porque el inglés me quedó para septiembre y eso me alejaba de la música anglosajona. En el flamenco había un sentir y manera de vivir la vida que aunque puede ser muy de 'quejío', también es muy alegre, lo iba entendiendo y estudiando y me ponía los pelos de punta. Me parecía que en esa tragedia de la interpretación que hay en el flamenco hay muchas imágenes que son evocadoras. Ha nutrido mi trabajo durante muchos años. La música ha sido el alimento de mis dibujos durante mucho tiempo.

- Acaba el concierto y...

- Cogemos el cuadro y lo ponemos a la venta entre la gente que ha ido. Si hay varios compradores, pues el primero que venga con la pasta. Además, yo a través de mi web vendo reproducciones de los cuadros que hago en directo.

- ¿Con qué otro artista le gustaría pintar en directo?.

- Con Tom Waits, y me hubiese encantado hacerlo con Enrique Morente. También con Lagartija Nick, estuve a punto pero al final no pudimos por un tema de fechas.

- ¿Qué otros grupos de música hacen 'pintura' en pleno concierto?

- Cuando empezamos yo lo había visto en la tele con música enlatada. Algunas bandas habían hecho experimentos pero de manera continuada como nosotros no había nadie. Con el tiempo algunos grupos de flamenco también lo han incorporado en su show. Eso nos ha hecho singulares y nos ha permitido poder continuar. No es que hayamos inventado la sopa de ajo pero lo que hacemos no es muy común.

- ¿Siempre escucha música para pintar?

- De cuatro años a esta parte escucho cada vez menos música... Desde que estoy más centrado en desarrollar el dibujo hay veces que no me pongo nada. Son momentos que tienes tuyos. Estoy últimamente poco musical y la industria ha hecho mucho en ello. Se han anulado las tiendas de discos y se consume de otra manera. Te bajas mil discografías, las almacenas, pero no las digieres.

- ¿Qué planes inmediatos tiene?

- Ahora estoy pintando y dibujando mucho en el taller. También voy a sacar mi nueva página web y he montado mi propia editorial doméstica, 'Lapicero ficción', desde la que edito mis reproducciones y productos de merchandising. En un futuro quiero editar libros y seguir haciendo encargos particulares. Y ahora, moviéndome mucho en las redes sociales, mostrando lo que hago y viendo lo que le gusta a la gente.