'Ahora todo es noche', en Escénicas en el Casyc, una celebración de 40 años

'Ahora todo es noche', en Escénicas en el Casyc, una celebración de 40 años

La Zaranda, Premio Nacional, regresa a Santander con un montaje que refleja el universo de la compañía, «su desarbolada imaginería y su desgarrada voz»

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

Eco de liturgia, tintes esperpénticos y regusto de tragedia, un humor perturbador y un compromiso insobornable. «Los pies en los clásicos y la mirada en el horizonte de nuevas formas de hablarle al alma de cada hombre». El ciclo Escénicas en el Casyc acoge hoy en su escenario santanderino de Tantín, desde las diez de la noche, el montaje 'Ahora todo es noche', una disección teatral que transparenta la esencia e identidad de la compañía La Zaranda, Premio Nacional en 2010, en su celebración de los cuarenta años de andadura escénica.

El programa cultural de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo acoge hoy el montaje en el que está reflejado el universo de la compañía, «sus heridas y cicatrices, su desarbolada imaginería, su desgarrada voz, sus personajes desahuciados». El público, además, podrá contemplar en el hall del Teatro Casyc, la exposición 'La Zaranda. 40 años a lo hondo del tiempo', que contiene carteles de todas las obras que la compañía ha estrenado a lo largo de su trayectoria y alguno de los objetos más representativos que han llevado a escena.

Como celebración de estas cuatro décadas el colectivo viene representando desde el pasado año 'Ahora todo es noche', una emotiva pieza que indaga sobre la mendicidad. La Zaranda da voz a esas muchas personas que viven y conviven con nosotros en nuestras calles. Una obra que habla sobre esa «invisibilidad».

Todas las que tienen que luchar cada día para sobrevivir buscando algo de comer y algo un poco más confortable para dormir. El montaje de Eusebio Calonge y Paco de La Zaranda, Francisco Sánchez, retrata a «tres mendigos con sueños que han sido desahuciados de todo lo material».

Un trabajo descrito por la compañía como «rabiosamente desnudo para sacar qué hay de estos 40 años en nosotros y darnos cuenta que sabemos muy poco de nosotros. Lo importante es no lo que hemos hecho, sino lo que está haciéndose teatralmente en nosotros. Es decir, hasta aquí hemos llegado, pero no hay que mirar para atrás, es ver que estás vivo y que puedes continuar, ese era el reto». Una obra que refleja que La Zaranda sólo cree en un teatro en el que se revele su «alma desnuda y que llegue al espectador de manera que éste se convierta en su «propio espejo». La obra convierte a tres personajes como Segismundo, Prometeo y el rey Lear en mendigos que esperan encontrar un sitio donde pasar la noche, un refugio para los temporales de la vida.

Los mendigos son ellos porque la historia es en realidad la autobiografía del grupo: «Son príncipes destronados con los que queremos hablar del hombre que ha perdido sus utopías y se enfrenta al reflejo vaporoso de sí mismo. Pero también del estado de la cultura, de cómo nos hemos vuelto unos especuladores del ocio».Se trata de hallar la grandeza de quien asediado por su época es irreductible. «En un mundo dónde las cosas sólo son su precio, un mendigo es como un grito en nuestra consciencia y un cubo de basura es el símbolo de los avances de la materia».

 

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