El universo de Santibáñez, las criaturas frente a la bestialidad, en la Fundación Bruno Alonso

Francisco Santibáñez, junto a sus obras, en la Fundación santanderina. /Antonio 'Sane'
Francisco Santibáñez, junto a sus obras, en la Fundación santanderina. / Antonio 'Sane'

El artista santanderino regresa tras su última comparecencia en Inder Espacio y expone un recorrido por su pintura de la etapa 2010-2019

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

«El universo de Francisco Santibáñez (Santander, 1967) se impregna de la realidad cruel de las guerras, los silencios de las víctimas y la fragilidad de unos seres inquietantes que observan la bestialidad humana, nos observan desde un mundo distópico lleno de extraterrestres, seres en sombras o universos ufo que parecen buscar una salida deseable a la oscuridad que nos evoca el presente en que vivimos». Esta es la definición que de la última etapa creativa del pintor santanderino ofrece Francisco Vives. El itinerario del ya veterano artista, curtido en mil batallas y siempre explorador incesante del hecho pictórico, ha regresado este mes de marzo a las temporadas expositivas de la comunidad con una muestra en la sala de la Fundación Bruno Alonso.

Santibañez, que exhibe su creación hasta el día 22 en la sede de Isaac Peral de la Fundación que dirige Luis Salcines, se ha caracterizado por ser un perseguidor de una creatividad incesante plasmada en numerosos proyectos e iniciativas.

Tras su presencia hace tres años en la sala Inder Espacio de la calle del Sol, con el proyecto 'Inframundo', regresa con un exponente representativo de sus últimos trayectos resumidos en 'dosmildiezdosmildiecinueve', enmarcado dentro del llamado 'Art Brut', también conocido como arte marginal, acuñado por Jean Dubuffet para referirse a aquel artista que desarrolla su labor creativa sin contacto alguno con las instituciones artísticas.

En esta ocasión, su proceso arranca con una residencia en el Museo La Neomudéjar donde ha decidido concluir su trilogía sobre «la investigación de lo frágil, lo cruel y lo humano de los tiempos que vivimos».

Su obra se ve atravesada por una onírica visión del inframundo de Dante y su viaje a los infiernos».

Un trabajo, según Vives, que «ahonda con una simplicidad contundente en un universo en blanco y negro que pocas veces se afecta de pequeños toques granates que podríamos encajar en una evocación del arte oriental por su belleza en la composición del plano y la elegancia de un trazo inexistente a la vista». La narrativa de su obra ofrece un viaje doloroso donde caminar junto a los animales que, al igual que en el cine de José Luis Borau, son siempre las víctimas del horror y de la crueldad del hombre. «El mito, el lobo y su inseparable Platero (burro sabio que acompaña la poesía de Juan Ramón Jiménez) se entrelazan con una perspectiva funesta de pocas luces y apenas una posibilidad de bondad en lo trágico de su obra».

Desde sus primeras e importantes apariciones en las galerías santanderinas Fernando Silió y Santiago Casar, sus pasos se han traducido en muestras en la galería Didáctica de San Vicente (2000), la feria Artesantander, galería Rúas de Laredo (2010), The Floor, en Barcelona (2015), Inder Espacio (2016), y galería La Neomudéjar (2018), entre otros proyectos.

Santibáñez se centra en el óleo sobre lienzo y papel, con una fuerte tendencia al blanco y negro y vestigios de óxido rojo, fundamento de esta trilogía bautizada como 'Inframundo'. Santibáñez se convirtió en un artista emergente con sus exposiciones en la galería de Fernando Silió en los noventa, y afrontó un proyecto singular en Johannesburgo, en la Fundación Ned-Cor en 2002. También expuso en la fotogalería de Pablo Hojas. La histórica galería Santiago Casar dio cabida también al artista santanderino.

Creador tendente a explorar e investigar tras experiencias vitales y culturales, en 2008 abordó un proyecto multidisciplinar, La Nave Espacial, espacio ubicado en Monte, en el que desarrolló algunas propuestas colectivas.

En su pintura no suele haber violencia gestual sino sutileza y gusto, bien en el trazo del dibujo, o bien en el color atemperado entremezclando el óleo, el acrílico y los barnices. Santibáñez, que ha abordado varias aventuras creativas africanas, se convirtió en un artista emergente con sus exposiciones en Silió en los noventa.