La vida en los valles pasiegos

La vida en los valles pasiegos

Las casas del Águila y la Parra, en Santillana, acogen desde mañana una exposición con grabados del siglo XVI al XXen los que se muestran escenas de esta zona de Cantabria

Rosa Ruiz
ROSA RUIZSantander

La cultura de los pasiegos ha sido fuente de interés etnográfico no sólo por su particular modo de vida y su laboriosa explotación de la tierra, sino también por la importancia que en la economía de España han tenido, especialmente en el ámbito ganadero con la incorporación de razas vacunas más provechosas y su especialización en la recría, modelo productivo que cambió por completo la hacienda lechera del país entre los siglos XIX y XX.

A lo largo de la historia un buen número de artistas gráficos se han interesado por retratar el valle y también a los valientes y afamados contrabandistas pasiegos, singulares traficantes que con sus palos atravesaban las escarpadas montañas con sorprendente destreza, sin dejar de mencionar tampoco las incontables representaciones de las prestigiosas mujeres pasiegas que ejercieron la venta ambulante o prestaron su lactancia como nodrizas de nobles familias y de la Casa Real española. Las casas del Águila y la Parra de Santillana del Mar inauguran mañana, viernes, una exposición en la que se retrata la forma de vida de los pasiegos con el propósito de involucrar a quienes la visiten en esa atrayente y misteriosa cultura.

La muestra se compone de una colección privada que pertenece a Javier Gómez Arroyo

La exposición, organizada por la Consejería de Cultura, está comisariada por la directora del Museo Etnográfico de Cantabria, Amparo López y está compuesta por una colección propiedad de Javier Gómez Arroyo, formada por 27 xilografías, litografías y grabados al metal.

Las obras que se exponen son una pequeña muestra de las representaciones históricas del mundo pasiego y son todas obras originales de la época que abarca los siglos XVI al XX, incluyendo una xilografía del año 1598 de Cesare Vecellio, que, aun no siendo específicamente pasiega, es una de las primeras representaciones gráficas, junto con los 'Vagabundos errantes' (1520), de Lucas van Leyden, una obra en la que aparece una mujer portando un cuévano con niños a la espalda, medio de transporte de mercancías y también 'niñero' que los pasiegos de las tres villas adoptaron como propio y que ha servido para identificar en numerosos grabados, dibujos y obras pictóricas a estos habitantes de los montes de Pas.

Con el transcurrir de los siglos, una gran parte de los grabados que se exponen en esta muestra han servido para ilustrar revistas y periódicos, libros de viajes y aventuras o de estudio y divulgación que vieron su freno con la incorporación de la fotografía a mediados del siglo XIX.

Los datos

- La colección. Un total de 27 xilografías, litografías y grabados al metal, propiedad de Javier Gómez Arroyo.

- Comisaria de la exposición. Amparo López Ortiz, directora del Museo Etnográfico de Cantabria.

- Lugar. La muestra, de la Consejería de Cultura, permanece en las casas del Aguila y la Parra en Santillana del Mar.

El particular mundo de los pasiegos y la vistosa vestimenta de las amas de cría de la corte no pasaron desapercibidos para estos dibujantes y grabadores y así reprodujeron con esmero en incontables textos a los personajes más atractivos de las montañas cántabras.

El dueño de esta colección, Javer Gómez, lleva desde 1982 recopilando arte gráfico sobre el tema, movido por su interés por la historia de los pasiegos, su manera de vivir y también como forma de preservar toda esta documentación .

La recopilación de las imágenes no ha sido fácil, especialmente por tratarse de obras auténticas de época y, en algunos casos, con muy escasa tirada de ejemplares. Por ello, el propietario ha realizado un ingente trabajo de investigación y búsqueda que le ha llevado a recorrer subastas, rastrear colecciones particulares y mercados de antigüedades.

Las casas del Águila y de la Parra, dos edificios unidos por un pequeño volumen de dos pisos, construidos entre los siglos XVI y XVII y lugar reconvertido en sala de exposiciones por el Gobierno de Cantabria, se convierten con esta muestra en el lugar perfecto para disfrutar del arte y también para conocer un poco más de las nobles gentes del valle de Pas, pese a su caracter aislado. Una población que, con el paso de los años no ha perdido su propia identidad, que aún está diseminada en viviendas pastoriles, denominadas cabañas pasiegas y que ha sabido adaptarse a la modernidad sin perder su identidad.

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