Ciclismo

Álex Martín gana la Vuelta al Besaya con una exhibición

Álex Martín se impone en Los Corrales de Buelna en la etapa y en la general. /Sane
Álex Martín se impone en Los Corrales de Buelna en la etapa y en la general. / Sane

El ciclista del Polartec se marchó a cuarenta kilómetros del final, ganó la etapa y le arrebató el amarillo a Carlos Rodríguez

MARCOS MENOCAL SANTANDER.

El Collado de Cieza es una especie de purgatorio que tan pronto se cobra las osadías como sube a los altares. En cada una de sus curvas están ya grabados los jadeos de un fugitivo Álex Martín (Polartec) y de un perseguidor Carlos Rodríguez (Autos). La esencia del ciclismo. Al primero se le antojó dar un espectáculo de los de antes; atacó desde lejos, se fue en solitario y le arrebató el jersey amarillo a su rival el último día de ronda. La Vuelta al Besaya se la quedó Álex Martín después de ganar la última etapa con una escapada de lejos y poniendo contra las cuerdas a todos los 'gallos'. El hasta ayer líder de la carrera se quedó solo y sus piernas chocaron contra la muralla de Cieza, con Los Corrales de Buelna a vista de pájaro y en una persecución estéril. En esa guerra también estuvo presente Iván Cobo (Asergur), que fue sexto en la jornada y cuarto en la general, a las puertas de un podio que promete.

Los 101 kilómetros de ayer volvieron a ser un infierno consentido. De esos que los ciclistas pactan cuando deciden dar pedales. Dos vueltas por Los Corrales con el alto de Hijas por medio para desgastar y un final con Brenes y Cieza para sentenciar. Lo tenía todo. En la segunda ascensión a Hijas, el pelotón del líder permitió una escapada de seis unidades. Ahora, en frío, es probable que lamenten más que nunca el haber dado cuartel a los seis valientes. Entre ellos estaba Álex Martín, a treinta segundos del jersey amarillo en la general.

Era muy pronto, faltaba mucho y la arrancada tenia pinta de locura. Pero no. A Martín se le antojó ser ciclista; de los valientes. En la subida a Brenes se quedó solo. Nadie lo pudo seguir. En sus rampas desfalleció el líder, Carlos Rodríguez. Lo pasó mal, tuvo que tirar de casta... Con el sabor a sangre en la boca se rehizo y puso la vista en Martín. El pelotón empezó a dejar de serlo y a partirse en mil pedazos. Martín no cedía, su apuesta estaba más que clara. Había hecho lo más difícil, marcharse y comprometer a sus rivales. Ahora le quedaba sufrir más que ellos.

Por detrás le dejaban el peso a Rodríguez, como no podía ser de otra manera. La Vuelta al Besaya pendía de un hilo, puesto que si bien por delante Martín caminaba sin respiro, por detrás cualquier pinchazo del líder podía ser aprovechado por cuatro o cinco rivales con la caña preparada. Pero las fuerzas estaban justas para todos. Iván Cobo en Cieza echaba el resto. El ritmo era infernal y los desniveles del pequeño Mortirolo no perdonaban. Martín aumentaba la ventaja y lo que comenzó como una gesta descabellada cogía color. Este tipo de intentos no siempre están premiados, pero ayer se llevó el gordo. Al coronar el pequeño coloso su ventaja superaba el minuto con un líder jadeante e incapaz. Su jersey pesaba más de la cuenta. Los que lo conocen saben que Cieza esconde dolor en la subida y peligro en la bajada. Un máster. En cada curva del descenso Martín rozaba el quitamiedos; por detrás parecido.

Nadie se rindió hasta el final, pero en la guerra se quiera o no siempre gana uno. Sólo en la paz ganan todos. Martín se planto en la meta de Los Corrales con 46 segundos sobre Sinue Fernández y 1.35 sobre Alberto Hernández y Carlos Rodríguez. veinte segundos más tarde del líder destronado llegaba Iván Cobo. Martín había ganado la Vuelta por un minuto y cinco segundos gracias a una exhibición. A lo grande. Rodríguez se quedaba con la segunda posición por tan solo tres segundos sobre Sinue Fernández, que realizó un descenso de esos que quitan el hipo.

El ganador de la ronda se llevó también la Montaña. En la general por equipos, el Polartec se llevó la victoria seguido del Bathco y el Amorebieta. Entre los Cántabros, Iván Cobo, cuarto en la general, fue el mejor. La alegría de Martín contrastaba con las lágrimas de Carlos Rodríguez, tan cerca y tan lejos. Quizás la mejor manera de secárselas será ganando el año que viene. El ciclista aún es juvenil de primer año y después de lo de ayer está claro que volverá.

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