Jornada 37

Un Madrid de vacaciones alimenta el sueño europeo de la Real

Los jugadores de la Real celebran uno de sus goles ante el Madrid. / Ander Gillenea (Afp)

El equipo blanco comenzó bien en Anoeta, pero acabó pagando con una clara derrota su falta de actitud

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

El Real Madrid despidió su temporada a domicilio como no podía ser de otra manera, con una nueva derrota ante una Real Sociedad que seguirá soñando con Europa hasta la última jornada. Ni siquiera un inicio prometedor y un golazo de Brahim Díaz en los primeros minutos sirvieron para enchufar a un equipo que arrojó la toalla hasta semanas, incluso meses.

En contra de lo que pudiera pensarse dado lo poco en juego para el Madrid y las opciones de la Real Sociedad para alcanzar plaza de competición continental, el equipo blanco, ayer de rojo, comenzó mejor que su rival, presionando muy arriba para tratar de dificultar la salida de balón 'txuri-urdin'. El ímpetu inicial madridista encontró pronto recompensa en las botas de Brahim, que sigue reivindicando un puesto en la plantilla de la próxima temporada, esta vez con su primer tanto con el Madrid, después de una vertiginosa jugada por el costado izquierdo del ataque blanco, en la que superó en velocidad a Llorente antes de llevar al central realista al suelo con un gran regate con pierna zurda y definir a la perfección ante Rulli con la diestra.

3 Real Sociedad

Rulli, Zaldúa (Januzaj, min. 68), Moreno, Llorente, Aihen, Pardo (Illarramendi, min. 77), Merino, Zubeldia, Oyarzabal, William José y Barrenetxea (Juanmi, min. 86).

1 Real Madrid

Courtois, Carvajal, Vallejo, Nacho, Marcelo, Casemiro, Kroos, Isco (Modric, min. 56), Asensio (Vinicius, min. 76), Benzema y Brahim (Lucas Vázquez, min. 65).

goles
0-1: min 6, Brahim. 1-1: min. 26, Merino. 2-1: min. 57, Zaldúa. 3-1: min. 67, Barrenetxea.
árbitro
Martínez Munuera (Comité valenciano). Expulsó a Vallejo y amonestó a Carvajal, Zubeldia y Casemiro.
incidencias
Partido de la jornada 37 de Liga disputado en Anoeta ante 27.322 espectadores.

Tras el tanto en contra, la Real pareció desperezarse, consciente de que sus opciones europeas se iban por el desagüe con una derrota, y obligó a intervenir por primera vez a Courtois en un disparo de Mikel Merino. Apenas unos minutos después, fue Oyarzabal el que probó al portero belga con un remate de zurda a la media vuelta desde el borde del área.

Más allá de una contra peligrosa en la que el balón no llegó a Benzema en el último pase, el Madrid regresó tras su gol a la versión apática de las últimas semanas, cediendo el peso del partido a la Real, que marcó por mediación de Oyarzabal en un tanto anulado por fuera de juego de William José en la jugada previa. La acción fue el prólogo de un empate, que esta vez de manera legal, cayó por su propio peso en un acción combinativa preciosa de la Real, que trianguló a la perfección para que William José dejase a Merino solo ante Courtois para definir con pierna zurda.

Curiosamente, el tanto 'txuri-urdin' tuvo para el Madrid el efecto contrario que el de Brahim, pues pareció despertar a los Zidane de su siesta al agradable sol de San Sebastián. Brahim y Benzema, los dos mejores jugadores del Madrid en el partido, comenzaron a asociarse y fruto de una combinación entre el malagueño y el francés nació la mejor ocasión visitante en un mano a mano de Isco ante Rulli que el '22' madridista estrelló en el portero argentino.

Sin embargo, la balanza se inclinó definitivamente hacia el lado vasco en un fallo de la defensa madridista que dejó a Oyarzabal mano a mano ante Courtois, para que el capitán realista pasase a William José, cuyo remate con pierna zurda sacó Vallejo bajo palos con la mano, ganándose la expulsión y provocando un penalti que Courtois se encargó de detener con una gran parada abajo al lanzamiento duro de William José. Ante el revés de la roja al central maño, Zidane optó por la solución temporal de situar a Casemiro en el eje de la zaga, junto a Nacho, algo que dejó demasiado despoblado un centro del campo con Kroos y con Isco como únicas piezas.

Ya en la segunda parte, la debilidad del Madrid en la medular le dio alas a una Real que comenzó a llegar insistentemente, con remates de Zubeldia, Aihen Muñoz y Merino. Zidane tomó nota y decidió reforzar el centro del campo con la entrada de Modric por Isco, pero el croata se encontró con el segundo tanto realista nada más pisar el césped de Anoeta, ya que un pase en largo encontró el cabezazo de Zaldúa a la red ante la negligencia de un Marcelo que ni saltó con su par. El tanto, un retrato de este Madrid de las últimas semanas, fue demasiado para un equipo que ya no está para esfuerzos, sino con el bañador en la maleta.

Con el partido cuesta abajo, la Real volvió a encontrar el camino del gol tras un remate al palo de Oyarzabal, que propició que el jovencísimo Barrenetxea aprovechase el balón rechazado para hacer el 3-1 con algo de colaboración de Courtois. Los últimos 20 minutos de partido se convirtieron en una fiesta para la afición local, aderezada por un balón al larguero de Januzaj, la ovación a Barrenetxea en el habitual carrusel de cambios y un dominio insultante de la Real ante un Madrid que únicamente deja una buena noticia: a su vía crucis le queda sólo la última estación.