«Esto me cuesta dinero, aquí estamos para aportar y no para sacar»

José García Suárez posa en el cuarto donde guarda el material deportivo de la Gimnástica. /Luis Palomeque
José García Suárez posa en el cuarto donde guarda el material deportivo de la Gimnástica. / Luis Palomeque

Llegó al club blanquiazul por casualidad hace más de 38 años y se ha convertido en una figura imprescindible para la buena marcha del conjunto del Besaya

JOSÉ COMPOSTIZO TORRELAVEGA.

José García Suárez (Bielva, 30 de marzo de 1954) lleva casi cuatro décadas ordenando, doblando y gestionando camisetas blanquiazules en el vestuario gimnástico. Lo que siempre se ha llamado 'utillero'. Un veterano que también ejerce de psicólogo y confidente dentro del vestuario. Ha vivido historias de todos los colores, pero «las cosas que pasan en el vestuario han de quedarse en el vestuario», dice.

-¿Cómo comenzó esta larga aventura como utillero»

-A mí siempre me ha gustado mucho el fútbol y hubo una época en la que estaba en el paro, por lo que iba mucho a los entrenamientos de la Gimnástica. Un día el presidente del club, Víctor Martín, me propuso entrar como utillero y acepté. He estado siempre por la mañana y por la tarde, excepto cuando estuve trabajando en el monte, que iba solo por las tardes. Cuando yo empecé, el equipo jugaba en Segunda B y le entrenaba Venancio.

«Me gusta el fútbol y sé de la importancia que tiene mi trabajo. Lo llevo con mucho orgullo»

-En un club de fútbol, al utillero le toca hacer prácticamente de todo...

-Mantener la equipación lo mejor posible, tratar de que las camisetas, los pantalones y los calcetines estén preparados todos los días de entrenamiento... Además, también me encargo de regar el campo y marcarle. Antes tenía que cuidarle, pero ahora lo hace una empresa. Es importante estar pendiente e intentar que haya material para todos. Una vez limpia, coloco la ropa en el vestuario para que los jugadores lo tengan más fácil.

-Los jugadores acaban el entrenamiento y usted sigue en el tajo.

-Entonces me toca recoger toda la ropa que se ha usado. Ellos la depositan en unas cestas y yo las recojo para meterla en las lavadoras para que el siguiente día esté preparada.

«Chalana siempre me dice que soy el mejor fichaje que ha hecho para la Gimnástica»

-Eso, entre semana. ¿Y los días de partido?

-Soy el primero en llegar y el último en irme. Recojo el material y lo recuento para que no se quede nada en el vestuario y siempre salgo una hora u hora y media después de terminar el partido. El día del encuentro me encargo de que esté preparada la primera equipación o la segunda, depende del color con que juguemos. Además, tengo que preparar las bolsas cuando nos desplazamos.

-Con tan pocos recursos, hay que cuidar bien el material...

-En el caso de la Gimnástica, inclusive, me he llevado medias a mi casa para coser los agujeros porque no podemos tirarlas. No tenemos suficiente cantidad. Se estira lo máximo posible. Las camisetas tienen que servir de un año para otro. Usamos las mismas porque estamos en crisis y más en la Tercera, donde los patrocinadores andan justos.

-En un club como la Gimnástica, eso de regalar las camisetas es un lujo imposible...

-Aquí, ni se regalan ni se intercambian camisetas. ¡Lo que nos faltaba!. Por ejemplo, hay veces que en las segundas partes, los jugadores tienen que salir con las camisetas embarradas porque no creas que hay para más.

«Se estira lo máximo posible. Las camisetas tienen que servir de un año para otro»

-¿Qué virtudes hacen falta para ser un buen utillero?

- Ante todo, ganarse la confianza al cien por cien de todo el vestuario. Aceptar que estás en un segundo plano, aunque sé que es una labor muy reconocida por los jugadores. Es un trabajo muy oscuro, pero fundamental. Hay que estar muy encima y muy pendiente.

-¿Cómo se lleva eso de realizar el trabajo poco agradecido y ser, sin embargo, imprescindible?

-Genial, porque me gusta el fútbol y sé de la importancia que tiene nuestra labor. Lo llevo con mucho orgullo, porque sé que tanto Tomás Bustamante, como los presidentes anteriores, así como el cuerpo técnico y los jugadores, valoran esta labor.

-Y que para lo bueno y lo malo es uno más...

-Soy uno más tanto en las alegrías, como en los fracasos. Lo celebro cuando vienen bien dadas y lloro con las derrotas.

-¿Qué es lo más gratificante de ser utillero?

-Que todos estén satisfechos con la labor que he hecho. Porque aunque haya gente que no le dé importancia, es fundamental que no haya fallos cuando juegas, por ejemplo, a 40 kilómetros de El Malecón. Y cuando termina el encuentro recoger y que esté todo en orden para el día siguiente.

-¿Cobra por realizar esta labor?

-A mi me cuesta dinero ser utillero de la Gimnástica. Eso sí, la directiva siempre tiene un detalle conmigo. Siempre lo he dicho, que en la Gimnástica todos estamos para aportar y no para sacar.

-¿Qué dicen sus familiares al respecto?

-Mi familia me ayuda mucho. Llego al campo a las siete de la mañana, voy a comer, vuelvo y llego a casa sobre las nueve y media de la noche a mesa puesta. Desde aquí quiero agradecer a mi mujer y a mis hijos su paciencia.

-¿Cómo es la relación con los jugadores y el cuerpo técnico?

- Soy el papá de los jugadores. Y yo si presumo de algo en la Gimnástica es que Chalana -director deportivo del club-, siempre me dice que es el mejor fichaje que ha hecho para la Gimnástica y eso que llevo más de 38 años de utillero. Y respecto a los futbolistas, soy su persona de confianza.

-¿Tienen muchas manías o son muy caprichosos los jugadores?

- Mucho. Más que manías, son supersticiosos. Uno siempre quiere que la camiseta que lleva debajo sea blanca; otro que si las medias tienen que ser las mismas de la semana anterior. Los porteros son los más maniáticos con los jerseys. Pero como ya les conozco, no hace falta que me lo pidan. En invierno pasa lo mismo con los guantes, los gorros y las bragas. Y el agua, en verano, hay quien la quiere muy fría. Otros la quieren menos fresca...

-El tema de las botas es un capítulo aparte...

-Son totalmente especiales con sus botas. Si a un jugador un día se le olvidan las botas por lo que sea, me he tenido que volver con el coche a por ellas porque no les valen las de sus compañeros. Y las nuevas nunca las estrenan en los partidos. Eso sí, se las limpian ellos. Yo no limpio ninguna bota.

-Los futbolistas, ¿colaboran o son algo descuidados?

-Yo llevo en la Gimnástica muchos años y he visto pasar a cientos de jugadores, por eso puedo decir que todos no, pero algunos son totalmente descuidados. Será porque saben que estoy detrás de ellos. Cuando acaban de entrenar tengo que ir detrás de ellos recogiendo los guantes, los pantalones...

-Ha vivido mil batallas ...

-Muchos ascensos y descensos. Incluso llegué a llorar cuando no subimos por culpa del Jaén. El equipo ha cambiado mucho con la llegada de Pablo Lago. Creo que este año volveremos a Segunda B.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos