Bolos

Salmón: «No fue una cuestión económica, sino que el proyecto deportivo era más atractivo»

Jesús Salmón birla una bola en uno de los partidos de las Jornadas El Corte Inglés. /Antonio 'Sane'
Jesús Salmón birla una bola en uno de los partidos de las Jornadas El Corte Inglés. / Antonio 'Sane'

Tras dejar Borbolla, Jesús Salmón capitaneará a Peñacastillo en el inminente arranque de una Liga en la que los de Cañas, vigentes campeones, son los máximos favoritos al título

Borja Cavia
BORJA CAVIASantander

El fichaje de Jesús Salmón (Camargo, 1974) por Peñacastillo en mayo del año pasado provocó el mayor revuelo desde el de Tete Rodríguez por Puertas Roper en 1996. Salmón dejó Noja para capitanear un proyecto deportivo de altura en Peñacastillo que ha comenzado con buen pie tras lograr la Copa Apebol: «Estoy muy contento, vuelvo a tener muchísimas ganas de estar ahí y de jugar. Llevaba ocho años en Borbolla y aunque por supuesto que tenía ganas de jugar, ante un cambio reverdecen cosas».

«No fue una cuestión económica. El proyecto deportivo para mí era mucho más atractivo y simplemente fue eso, no hay más porqués», añade Salmón. La temporada en Borbolla no acabó bien, algo que no fue agradable para el camargués. «La situación no fue la mejor desde mayo en adelante; las circunstancias así lo determinaron. No me gustó a mí y yo creo que a nadie. En ese momento íbamos segundos y teníamos opciones de luchar, cayó la noticia mal e influyó en el equipo. No era mi intención generar esa situación, pero se produjo».

De momento todo ha empezado bien. Primera competición y primer título. «Nos ajustamos muy bien al estado de la bolera, sobre todo en el birle, estuvimos todos muy acertados y conseguimos jugadas muy buenas. Borbolla jugó muy bien también en los primeros chicos, pero no acertó en el tercero a cerrar y en el cuarto les obligamos mucho a 48 bolos». Más allá del partido decisivo en El Corte Inglés, Salmón califica la pretemporada como «bastante completa».

Fiel a su costumbre y a su forma de ser -y al discurso de su presidente-, el camargués rehuye de esa etiqueta que se da a su equipo de previsible dominador liguero. «La Liga es una competición muy difícil, y aun teniendo el mejor equipo, nadie la va a ganar fácilmente. Hoy en día hay mucha igualdad en los bolos; todo el mundo tira bien de veinte metros, tiene una raya con la que se defiende, pone un emboque fácil... Hay varios equipos con muy buen nivel», destaca.

Aunque la plantilla de la peña de Cañas está formada -salvo José Manuel González- por jugadores ya curtidos en situaciones adversas y acostumbrados a pelear todos los títulos, desde la directiva han querido quitarles presión desde el comienzo. «El principal objetivo es que haya buen ambiente, que el compañerismo esté por encima de todo y, si además podemos jugar bien, será fantástico para todos». Otro asunto es la obligación propia de los jugadores, especialmente la de un ganador nato como Salmón: «Yo quiero demostrar que puedo seguir ahí y en mi misma situación están mis compañeros. Queremos hacerlo lo mejor posible». Lo que no niega es la evidencia: «Somos un equipo supercompensado. Tiramos bien a la mano, al pulgar y tenemos todas las partes de la bolera bien cubiertas. Igual hay jugadores especialistas que tengan mejores birles, pero a lo mejor no birlan tantos bolos como Peñacastillo».

Si a nivel colectivo con su peña aspira a levantar todos los trofeos, a nivel individual y tras quedar subcampeón el pasado año en los dos grandes campeonatos, Salmón vuelve a aspirar a las dos grandes coronas. «Estoy bien de salud y físicamente; creo que todavía tengo algo de cuerda e intentaré luchar, sabiendo eso sí que hay mucha gente enfrente que juega maravillosamente bien y derriba muchos bolos. El año pasado quedé segundo en los dos campeonatos haciendo casi 700 en uno y 705 en otro».

Boleras difíciles

Junto a él, Óscar y Víctor González son los únicos nombres que parecen aspirar a lograr un título en 2019, especialmente si se repiten las cifras de bolos de los últimos meses. «Hacer estas medias de manera habitual está al alcance de muy poca gente». Para el de Peñacastillo, la única opción de abrir el abanico residiría en «jugar en otro tipo de boleras, en las que hacer 132 sea difícil. Porque el año pasado, sin desmerecer a nadie, algunos jugadores en boleras asequibles llegaban a 140 con cierta facilidad».

Lo que espera Salmón es que la decidida apuesta de Nel González en Peñacastillo sirva para reimpulsar los bolos en Santander. «Esperemos que sea un acicate para los aficionados de la ciudad tener una peña de esta magnitud en las cercanías», explica. Aunque ve un mayor problema en lo saturado del calendario. «Si hoy veo a Salmón en Puente San Miguel, mañana no voy a verlo a Santillana, por ejemplo. Cuando empecé las boleras estaban llenas y hoy hay menos».