Víctor reclama su sitio en el Olimpo

Víctor González birla ayer en la bolera de Roiz, donde se proclamó campeón de Cantabria. :: SANE/
Víctor González birla ayer en la bolera de Roiz, donde se proclamó campeón de Cantabria. :: SANE

El de Peñacastillo gana en Roiz su segundo Campeonato Regional consecutivo tras superar a Rubén Haya

Borja Cavia
BORJA CAVIASantander

Víctor González va camino de ocupar un lugar en el Olimpo bolístico y situarse junto a nombres míticos de la historia. El de Peñacastillo se alzó ayer en Roiz con su segundo Campeonato Regional tras superar a un Rubén Haya al que sentenció en semifinales tras derribar 158 bolos. Tercero fue Manuel Domínguez mientras que la cuarta plaza fue para Lolo Lavid.

Estético y eficaz a partes iguales, Víctor tiene la capacidad de hacer fácil lo difícil. Un arte solo a la altura de los elegidos y que le permitió llevarse un campeonato que se le había puesto difícil tras los 143 bolos de Rubén Haya en cuartos.

CAMPEONATO DE CANTABRIA INDIVIDUAL

JUGADOR P
Treceño La Cocina TOTAL CUART. TOTAL SEMIF. TOTAL FINAL TOTAL
1
Víctor González 138 133 271 131 402 158 560 152 712
2
Rubén Haya 130 134 264 143 407 118 525 131 656
3
Manuel Domínguez 132 129 261 130 391 132 523 - -
4
Lolo Lavid 130 128 258 125 383 128 511 - -
5
Carlos García 124 126 250 132 382 - - - -
6
Carlos Gandarilas 134 130 264 115 379 - - - -
7
Jesús Salmón 125 114 229 125 362 - - - -
8
Alberto Ceballos 127 127 254 107 361 - - - -
9
Iván Gómez 127 110 237 - - - - - -
10
Alfonso Díaz 124 113 237 - - - - - -
11
Gabi Cagigas 111 120 231 - - - - - -
12
Óscar González 95 134 229 - - - - - -
13
David Gandarillas 99 124 223 - - - - - -
14
Alberto Díaz 110 112 222 - - - - - -
15
Pedro Gutiérrez 111 108 219 - - - - - -
16
Óscar Salmón 104 113 217 - - - - - -
Bolera
: La Cocina (Roiz)

El camargués demostró que el que tuvo retuvo. Quizá ya no tenga la regularidad de antaño, quizá no pueda estar, después de la lesión, jugando al máximo nivel durante muchos días seguidos, pero cuando llegan las grandes citas aporrea la puerta para entrar sin llamar y autoinvitarse a la pelea por los títulos. El Campeonato salió adelante, pese a la lluvia intermitente, gracias al trabajo del equipo organizativo coordinado por Fernando de la Torre y con un buen aspecto en el graderio de La Cocina. Y es que en Valdáliga se respira bolos por los cuatro costados.

La ventaja de 35 bolos sobre su rival desnivela desde el inicio la final a favor de González

Los cuartos de final se desarrollaron acordes a lo esperado. Si es que en un Campeonato Regional hay un guion. Abrieron fuego, en este caso bajo cielo nublado, Jesús Salmón y Carlos García. Como lo que no mejora empeora, el camargués, que el viernes fue una de las sorpresas negativas, tampoco encontró su juego y con un registro de 123 palos se despidió a las primeras de cambio de las semifinales. Algo mejor jugó Carlos, aunque dos manos de once, lastraron un concurso de 132 bolos.

Saltaron al albero de La Cocina después Lolo Lavid y Alberto Ceballos. El de Las Fraguas embocó en la tercera mano, aunque de atrás falló y acabó birlando al panojo para pasar a Carlos. Ceballos, por su parte, comenzó con dos buenas manos pero una bola queda de cuatro, que no pasó por escasos centímetros, marcó su concurso. El campeonato cogió una nueva dimensión con la aparición de Manuel Domínguez y Rubén Haya en la bolera . El camargués marcó el camino de su tarde con 143 bolos y eso que en las dos últimas manos la tercera bola de birle se le escapó de uno.

Tampoco le fue a la zaga Domínguez, que logró 130 palos después de una bola queda de cinco en la tercera mano que se quedó a escasos centímetros de la cinta. Pese a ello y a una séptima mano en la que se le cerraron las dos primeras bolas de tiro, el de Meruelo superó a Lavid.

Una buena base

Cerró la primera parte del espectáculo el líder tras la tarde del viernes, Víctor González, y Carlos Gandarillas. El de Peñacastillo tenía ante sí el reto de lograr una buena jugada para no perder comba con Rubén Haya. Tras comenzar con 20 bolos, el vigente Campeón Regional parecía que podía igualar e incluso superar el registro de su compañero de peña, pero las últimas tiradas supusieron un bajón en su rendimiento, que le hizo quedarse en 131 bolos, cinco por debajo de Haya.

Carlos Gandarillas empezó arriesgando desde delante, una apuesta que le salió bien y le hizo llegar a raya alta con 67 bolos. Sin embargo, el de la peña de Penagos no pudo completar un buen concurso y los 48 palos que hizo de dieciocho metros fueron insuficientes para lograr el pase a semifinales.

«Las cuatro gotas que han caído hicieron que la placa resbalase bastante»

Con las gradas pobladas de aficionados arrancaron unas semifinales en las que Manuel Domínguez y Lavid aspiraban a complicar las cosas a los dos líderes. Muy sólido durante todo el torneo, el jugador de Ribamontán apenas marró tirada y, pese a una sexta mano de trece bolos realizó otro concurso de 132 bolos que obligaba a Víctor a 122 y a Haya a 117 pasa avanzar a la final. Lolo, que buscó el emboque con ahínco hasta sus últimas bolas se quedó en 128.

La segunda semifinal fue extraña. La lluvia que había hecho acto de presencia en la anterior tirada hizo mella en el tiro y, pese al ingente trabajo realizado por la organización, formada por más de veinte personas, obligó a los jugadores a adaptarse al tiro deslizante. Ahí fue mejor Víctor, que sentenció el campeonato después de derribar desde atrás 85 bolos para completar un total de 158. Haya, por su lado, tuvo que sufrir hasta la última mano para pasar hasta el punto de lanzar su última bola en busca del dos. El camargués dejó una bola corta de cinta tras resbalarse desde el tiro, aunque el colegiado consideró que debía repetirse debido a las malas condiciones imperantes en el tiro.

La final arrancó con una ventaja de 35 bolos para Víctor, por lo que el mayor aliciente era lograr su finalización tras la amenaza de lluvia de buena parte de la tarde y comprobar cuánto espectáculo eran capaces de ofrecer los mejores bolistas del torneo. Los 70 bolos a raya alta del de Peñacastillo pusieron de manifiesto que mucho, que tenían cuerda para rato. Desde atrás, otra exhibición, con tirada de 25 incluida para totalizar 152 palos. Haya tuvo momentos más intermitentes pero a punto estuvo de embocar con la última bola, lo que hizo que los espectadores se volcarán en aplausos. Un broche de oro para un torneo en el que se impuso el que partía como gran favorito.