Gran Premio de Rusia

Aquí se hace lo que Hamilton dice

Lewis Hamilton y Valtteri Bottas. /Maxim Shemetov (Reuters)
Lewis Hamilton y Valtteri Bottas. / Maxim Shemetov (Reuters)

Las órdenes de equipo permiten al líder del Mundial ganar su quinta carrera de las últimas seis, y deja a Vettel, tercero, a 50 puntos y sin depender de sí mismo

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

No fue la victoria más limpia de Lewis Hamilton, o al menos no la que más se trabajó el británico. De hecho, por cómo se comportaron tras la carrera, más parecía que les ha pesado mucho el resultado a los hombres de Mercedes. Hacer valer las órdenes de equipo no es algo cómodo, ni para el que las sufre, ni para el que se beneficia, ni mucho menos para quien lo decide. Algo que siempre ha existido en la Fórmula 1 y que, de nuevo en Sochi, fue fundamental para el resultado final.

Valtteri Bottas fue el ganador moral, algo que ninguno quiere ser, de una carrera en la que quien se subió al primer puesto del cajón fue Lewis Hamilton. El británico suma cinco victorias de las últimas seis carreras, lo que le hace ser no sólo el favorito para el título, algo que ya era antes de llegar a Rusia, sino salir de ahí con 50 puntos de ventaja que le hacen depender de sí mismo para alzar su quinto título mundial. Le vale con ser segundo en todas las carreras que quedan, y aunque las ganase Vettel, se proclamaría pentacampeón del mundo.

Si Hamilton ha llegado a este punto tras Sochi, fue gracias a una decisión que estaba tomada de antemano: Bottas iba a ceder su posición en caso de que el británico le siguiese en carrera. Ya lo advirtió Toto Wolff, jefe de Mercedes, antes siquiera de que los coches arrancasen: el objetivo es ser campeones del mundo, por encima de cualquier tipo de delicadezas. La labor de escudero de Bottas, un rol que probablemente tenga incluso escrito por contrato, le obligó este domingo a ceder su posición cuando había salido por delante de su compañero y comandaba con autoridad en su circuito predilecto. La orden fue clara y diáfana: deja pasar a Hamilton, le dijeron. En la curva 13, Bottas frenó y cedió el primer puesto a Hamilton, que se encaminó infalible hacia su 70ª victoria en Fórmula 1.

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Justo o injusto, lo cierto es que fue cómo y cuándo quiso Mercedes. Sebastian Vettel intentó por todos los medios acabar por delante de Hamilton, incluso jugándose un accidente con una defensa sobre el británico demasiado agresiva y que no le costó una sanción por el contexto de que es un candidato al título. La desesperación del hombre de Ferrari se vio en ese momento, como antes le ocurrió a sus propios ingenieros, que le pidieron entrar antes de lo previsto para intentar un 'undercut' que no les salió bien. Como casi nada en esta temporada

Verstappen pone el espectáculo necesario

De una carrera que fue más movida que las últimas de Rusia, pero bastante menos entretenida de lo que le gustaría a los fans, si hay algo que se puede salvar fue la actuación de Max Verstappen. Una remontada memorable el día de su vigesimoprimer cumpleaños, del decimonoveno puesto al quinto en diez vueltas, que luego le permitió liderar buena parte de la carrera cuando su estrategia le hizo estirar los neumáticos blandos hasta la vuelta 43.

Ser nombrado piloto del día es lo mínimo que se mereció un Verstappen que, como hacía tiempo, se reivindicó en un momento clave para él del año, ahora que todas las miradas están puestas en la pelea entre Vettel y Hamilton por el título. Acabar quinto es casi lo de menos para él, toda vez que la forma de adelantar y divertirse como lo hizo es un premio mucho mayor.

Si Verstappen fue la cara, la cruz la pusieron los pilotos españoles. No les salió nada bien, a ninguno de los dos. Fernando Alonso acabó decimocuarto, después de que los neumáticos ultrablandos con los que salió a pista se quedasen destrozados en los primeros giros de la carrera. Cuando nadie había parado aún, en McLaren le pidieron al asturiano que entrase a sustituir unas gomas que ya mostraban ampollas por unos blandos que ni funcionaron ni le dieron ese 'punch' extra que necesitaba para puntuar.

Mucho peor fue lo de Carlos Sainz. El madrileño, que partía desde una aceptable undécima plaza, vio cómo un toque con Sergey Sirotkin en los primeros metros le dejaba fuera de juego desde el principio. A duras penas aguantó en pista el español, negándose a abandonar pese a tener el fondo plano destrozado y que ese Renault fuese prácticamente inconducible. Acabó en una pobre decimoséptima posición, de nuevo en un circuito en el que no le sale todo como le gustaría.

No habrá tiempo de descanso para nadie. El siempre entretenido Gran Premio de Japón será una nueva oportunidad para ver hasta dónde pueden llegar todos, incluido un Hamilton que tiene más cerca cada vez alcanzar ese histórica cifra de cinco títulos mundiales.

 

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