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«Hoy estoy aquí, algo que hace unos años ni siquiera habría soñado»

Jon Ander, siempre con la portería como objetivo, en las Instalaciones Nando Yosu. /Celedonio Martínez
Jon Ander, siempre con la portería como objetivo, en las Instalaciones Nando Yosu. / Celedonio Martínez

A sus 28 años, el ariete vasco Jon Ánder Pérez ha encontrado en el Racing la oportunidad de ser profesional del fútbol: «Estuve a puntito de tirar la toalla»

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Jon Ander Pérez (Vitoria, 16 de enero de 1990) hizo una inversión. Una apuesta que, aunque más tarde que pronto, ahora le empieza a dar réditos. Estuvo «a puntito de tirar la toalla». Pero, como en el área, no dio el balón por perdido. La pasada campaña, con 27 años, el Amorebieta le dio por fin la oportunidad de jugar en Segunda División B. 350 kilómetros de carretera todos los días de entrenamiento para compaginar su sueño con su sustento. El Racing llamó a su puerta. Y ahora tiene tres carreras: dos universitarias y una futbolística que no tiene intención de desaprovechar. «Hoy estoy aquí, algo que hace unos años ni siquiera habría soñado», reconoce el delantero racinguista. De momento, en la pretemporada, se está ganando el nueve a pulso. A base de goles. Hasta en Aguilar de Campoo se rindieron a su buen estado de forma. La luna de miel en La Albericia le está siendo satisfactoria.

–¿Cómo marcha la pretemporada?

–Empezamos muy pronto. Se está notando ya que vamos cogiendo ritmo. Al principio tardamos en echar andar, las piernas pesaban mucho y lo que el míster quería nos costó más ponerlo en marcha, aunque contra el Alavés salió muy buen partido. Los entrenamientos están siendo muy intensos.

–¿Cuáles son las primeras impresiones que le ha causado el Racing como club?

–Es un club que no es de esta categoría. Queda demostrado en todo. Instalaciones, gente que hay detrás, la que trabaja para el club, la que sigue al Racing... Por lo tanto, las exigencias que eso supone son las más altas.

–Un contraste muy fuerte de Amorebieta a Santander, ¿no?

–Sí. El cambio ha sido de 180 grados. Los cuidados, todo lo que nos dan aquí... Es increíble. Eso ayuda a que, si ya ibas a dar el cien por cien, con más razón darlo por todo lo que te ayudan y te preparan. Pides cualquier cosa y ahí está un preparador físico, o un fisio, o el médico, para ayudarte. Es una barbaridad.

–Su llegada al fútbol profesional ha sido tardía.

–Cuando tenía 23 o 24 años, quedé 'pichichi' en Tercera y no se me dio la oportunidad. Creo que fue algo un poco raro y quedé un poco decepcionado después de haber metido 21 goles en Tercera. Pensaba que se me iba a tener una oportunidad y no se me dio. Pero bueno, he seguido trabajando, el año pasado por fin pude jugar en Segunda B, aproveché la oportunidad y hoy estoy aquí, algo que hace unos años ni siquiera habría soñado.

–¿En algún momento perdió la esperanza de ser futbolista profesional?

–Sí. Muchas veces. En Álava el fútbol tiene muy poca repercusión. Se habla del Alavés, pero el fútbol modesto apenas tiene prensa. Es muy complicado salir de ahí. Estuve a puntito de tirar la toalla y tomarlo de forma más lúdica. Pero mira, al final, con trabajo, estamos aquí.

–Hasta ahora, ¿cómo se ganaba la vida?

–(Risas) Mis compañeros se ríen, porque dicen que estaba 'tarao'. Soy licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, además de graduado en Magisterio de Educación Primaria y el año pasado era profesor en Pamplona. Los días de entrenamiento recorría de Vitoria –donde vivía– a Pamplona; de Pamplona a Amorebieta y de Amorebieta a Vitoria en coche. Me comía unos 350 kilómetros casi todos los días. Aún así salió muy buena temporada. Aparte del fútbol, que en Amorebieta el tema económico no es muy alto, soy profesor, daba extraescolares, psicomotricidad en algún colegio... Un poco de todo.

–Y ahora, ¿de excedencia?

–Estaba haciendo una sustitución, así que este año me centraré en el fútbol y cuando vaya bajando el ritmo de entrenamientos me dedicaré al inglés y a seguir formándome.

–Después de tantas vicisitudes y ahora ya en el Racing, ¿hay peligro de que el futbolista se acomode?

–Puede ser que pase. En mi caso sé que no va a pasar porque me ha costado mucho llegar a esto. Poder disfrutar del Racing y de todo lo que le rodea es algo que no puedo desaprovechar ni acomodarme.

Hasta dónde

–Una vez que ha llegado hasta aquí, ¿se pone algún techo?

–Me preguntaba la gente que a ver dónde está el techo. Yo el techo no lo pongo, más que nada porque... ¿para qué? En el equipo estamos todos muy enchufados, con muchas ganas de que el objetivo del ascenso llegue a buen puerto. Hay muy buen ambiente dentro del vestuario y yo personalmente, con los compañeros, no me puedo poner ningún techo, porque es mucho más fácil jugar con gente tan sumamente buena a mi alrededor.

–¿Se ve jugando con el Racing en Segunda División?

–Ojalá que el año que viene estemos hablando de esto pero en otra categoría. El equipo es muy bueno a todos los niveles. No sólo con gente de calidad y experiencia, sino con futbolistas con mucha hambre y con ganas. El ambiente es muy bueno y, sobre todo, el ritmo y la intensidad que hay en los entrenamientos son muy buenos y muy altos para llegar a los partidos y ser lo más competitivos posible.

–A priori, el club está buscando un delantero de referencia, además del recién llegado Daniel Segovia, ¿le preocupa?

–No. Es necesario que haya competencia. Todo lo que sea tener gente en tu puesto te hace estar más alerta. Tener esas ganas de salir titular en el partido. Si va a ser bueno para el equipo, será bueno para mí también.

–A día de hoy, ¿ve al equipo capacitado para lograr el ascenso?

–Estamos cogiendo ritmo y hemos hecho muy buenos partidos en pretemporada. Tenemos muy buen equipo y lo veo capacitado, por supuesto.

–Esta es la pregunta que se le realiza a todo el que llega a este Racing en Segunda División B. ¿Es consciente de la presión que hay alrededor del equipo por la obligatoriedad de ascender?

–Sí, está claro. Pero esa presión hay que convertirla en ilusión. Hay presión por ascender, pero ¿qué hay más bonito que un ascenso?. La presión tiene que ser algo positivo, llevarla por el lado de la ilusión y, juntos, con esa presión y los ánimos de la gente que hay detrás, conseguir el objetivo.

–Recién casado, fichado por el Racing... No está siendo un mal año, ¿no?

–(Risas) No, no, está siendo bueno. A ver si lo culminamos bien en todos los aspectos (risas). Sí, sí, un año para enmarcar.

–Y de luna de miel ¿en La Albericia?

–Eso se lo tendré que recompensar a la mujer de alguna manera. Ya le dije que de luna de miel iba a haber poco, porque nos casábamos muy tarde. Así que estaba avisada y no hay problema (risas).

–¿Ha hecho alguna promesa si logra el ascenso con el Racing?

–No, todavía no. Me la iré pensando. Más adelante ya la meditaré.

–¿Se marca alguna cifra de goles para esta temporada?

–Quiero ayudar al equipo en todo lo que necesite. Si hay otro que está metiendo los goles y yo soy el que tiene que poner el trabajo, no me importa que sea otro el que meta los goles. Es mi instinto. Voy a ir a meter goles y cuantos más, mucho mejor, pero yo, lo que el equipo necesite.

–Aquí, en el cara a cara, parece un tipo tranquilo. Creo que los centrales no piensan lo mismo.

–Me transformo un poquito más. Sí que tengo un poco más de mala leche en el campo. Después ya me tranquilizo fuera. Es mi forma de jugar, viene en mi ADN y estoy contento con ello.

–Por La Albericia siempre se le ve con la sonrisa puesta.

–Hace unos años ya que me tomo la vida con una filosofía en la que, todo lo que me venga, quiero verlo por el lado positivo y sacarle lo bueno. En este caso, el fichaje del Racing ya es algo muy bueno, entonces es imposible no estar todo el día con una sonrisa. Habrá días malos, por supuesto, pero mi forma de ser es esa. Soy extrovertido y de hacer un poquito el payaso dentro del vestuario. Me gusta que las cosas no sean negativas y si vienen mal dadas, sacarle el lado positivo. Me va bien así y así continuaré.

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