RUGBY

Un partido para soñar con la élite

Carol Campo, Natalia Sobrao, Rebecca Todd, Clara Monedero, Ana Perojo, Mariana Mendes, Isabela Gomes y Heather Rees, antes de un entrenamiento esta semana en San Román. /María Gil Lastra
Carol Campo, Natalia Sobrao, Rebecca Todd, Clara Monedero, Ana Perojo, Mariana Mendes, Isabela Gomes y Heather Rees, antes de un entrenamiento esta semana en San Román. / María Gil Lastra

Las jugadoras del Aldro Energía Independiente juegan hoy la final de la Liga Norte. La victoria les clasificaría para el playoff de ascenso a la máxima categoría femenina del rugby español

Marco García Vidart
MARCO GARCÍA VIDARTSantander

Último minuto del partido ante el Universidad de León. Con un 12-15, el encuentro está perdido. Pero un ensayo transformado da la vuelta al marcador. 19-15. Y en San Román se desata el jolgorio. El Aldro Energía Independiente se clasifica para una final. Pero no es el equipo de Mariano García, Manu Mora o Aldo Cornejo. Es el de Marta Merino, Clara Monedero, Silvia González o Celia Sumillera, estas dos últimas las autoras del ensayo y la transformación, respectivamente. El equipo femenino del Aldro Energía Independiente se clasificaba para la final de hoy de la Liga Norte (18.00 horas) ante el Silverstorm El Salvador en el campo de Pepe Rojo, en Valladolid. Un partido que puede valer el sueño de llegar a la élite del rugby español. Quien gane, además de llevarse el título de Liga, tendrá plaza para el playoff de ascenso a la Liga Iberdrola, la máxima categoría femenina.

El encuentro de hoy es el punto y seguido a un proyecto que nació en verano de 2013. Poco después de aquel histórico 5 de mayo, cuando el Independiente logró el ascenso a la División de Honor. «Hacía muchos años yo había intentado impulsar un equipo, pero no salió». Carolina Campo (Santander, 1984) a la vez que directora técnica y medio de melé de las verdes, es una de las impulsoras del proyecto. La labor de Agustín Ortiz Crivelli, entonces jugador del primer equipo, fue clave ya que era uno de los encargados de ir por los institutos para explicar qué era eso del rugby. Tras una visita al de Las Llamas, comentó en el club que había un grupo de chicas interesadas en jugar y que por qué no se creaba un equipo.

Casi de la nada, aparecieron «unas quince jugadoras», rememora Carolina Campo. «Amigas, conocidas, sobrinas...». Al poco, llegó su primera participación en una Liga, en concreto en la de Castilla y León. «Yo pensaba que era una locura», afirma entre risas. «Pero según ha ido pasando el tiempo, nos ha ido bien». Las verdes siempre han competido con garantías en esa Liga y nunca han cosechado resultados abultados en contra. En estos años, siempre han estado en esa competición, que engloba a equipos de esa comunidad, Cantabria y Asturias. «Nos han acogido muy bien».

«La gente del rugby es súper respetuosa. Lo hemos tenido más fácil que otras deportistas» Carolina Campo | Directora técnica

El respeto del rugby

La explosión del deporte femenino ha hecho caer, ya parece que definitivamente, esos muros hechos de prejuicios. Esa expresión de qué hace una niña o una chica haciendo ese deporte parece que, por suerte, se va olvidando. Y hasta la ristra de insultos que han tenido que soportar las deportistas -las futbolistas se han llevado la palma- parece que va remitiendo por aquello de que ya es del todo normal ver a una niña dando patadas a un balón. Las jugadoras del Independiente, en ese sentido, lo han tenido infinitamente más fácil. Porque la palabra 'respeto' está grabada a fuego en el interior de todo aquel que se quiera relacionar con el rugby, ya sea jugador, entrenador, árbitro o espectador. «En ese sentido, nosotras lo hemos tenido bastante más fácil que otras mujeres», reconoce Campo. «La gente del rugby es súper respetuosa. No se permite que se diga nada despectivo a nadie. Y si alguien dice algo así, se le recrimina inmediatamente para informarle de que está viendo otro deporte».

Si ese apartado es igual que en el rugby para ellos, el deporte también lo es. La salvedad en sénior femenino del rugby respecto a otros deportes «es que hay que tener 17 años para cumplir los 18 esa temporada», apunta Carolina Campo. Entre las verdes -una veintena de jugadoras forma parte del equipo- hay rugbiers desde esos 17 hasta los 35 años. «A nuestro nivel, es igual de duro y fuerte que el rugby de los chicos. Si no estás bien físicamente, no aguantas los 80 minutos de partido. Cuanto más preparada estés, menos te van a doler los placajes», añade entre risas.

David González (Rosario, Argentina, 1986) es uno de los jugadores más queridos del primer equipo del Aldro Energía Independiente. Y también el entrenador del equipo sénior femenino. Es su primera temporada en ese banquillo. «Y la experiencia es muy buena», reconoce 'Papu', como así le apodan en el club y al que echan una mano José y Mariano García, otros dos de los estandartes del equipo de División de Honor. «Es muy fácil entrenarlas y captan enseguida lo que quieres transmitirlas. Además, son 'soldaditos'. Nunca dicen que no a lo que les dices». Al igual que sucede en otros deportes en los que hay esa relación mixta, hay una regla no escrita que debe funcionar. «Hay que tener más contención. Entre los chicos, hablamos más fuerte. A ellas hay que hablarlas un pelín más suave, tratarlas con más mano izquierda. Aún así, he cogido confianza muy rápido con ellas». En el 'prao', la única diferencia que se percibe es que «es un rugby menos dinámico, se frena algo más la pelota con respecto al rugby que hacemos los chicos. Pero por lo demás, es el mismo rugby».

Hoy puede cristalizar a lo grande una temporada en la que el club se ha volcado a más no poder con su equipo femenino -«necesitábamos más jugadoras y se han conseguido», comenta Campo-. Los nombres de El Salvador y Pepe Rojo se tienen que asociar siempre a equipo potente donde los haya. «Pero yo creo que son ellas las que más tienen que perder. Creo que nosotras tenemos un equipo potente y vamos a plantar cara. Pero llegar a la final ya es un regalo para nosotras», señala la medio melé de las verdes. David González apunta que «con paciencia, orden y disciplina, tenemos posibilidades de ganar a un equipo con gente grande como El Salvador». Si se crease una División de Honor B la próxima temporada, ambos equipos ya estarían clasificados para ella. Pero quien gane hoy puede atreverse a soñar con la élite del rugby español, en la que ahora juegan ocho equipos. Casi seis años después, el Aldro Energía Independiente vuelve a mirar hacia el ascenso a la máxima categoría del rugby español. Pero esta vez, con ojos de mujer.