Gritando en silencio: «El que nace rockero, muere rockero»

Gritando en silencio: «El que nace rockero, muere rockero»

La banda de rock sevillana presenta este viernes en la sala Black Bird su nuevo disco, 'Material inflamable'

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Dedicarse al rock y madrugar parece una ironía, si tiramos de estereotipo, pero a media mañana, Marcos, guitarra, voz y compositor de Gritando en Silencio, dice que cuanto antes mejor, que toca ensayar. Eso antes de salir de viaje y cruzar el país, desde Sevilla a Santander, para el concierto que dan este viernes en la sala Black Bird. Llegan para presentar 'Material Inflamable', su cuarto disco.

- Hace tres meses que se publicó 'Material inflamable'¿Cómo valoran este tiempo?

- Genial. La verdad es que la acogida ha sido muy buena, incluso desde ámbitos internacionales que es algo que no habíamos experimentado.

- ¿De dónde han llegado esas respuestas?

- Sobre todo de Argentina, Chile, Ecuador, Colombia…

- ¿Tienen planes de tocar en esos países?

- No hemos girad aún por allí y esto, incluso nos incita. El manager se ha escapado para allá a ver qué se puede hacer. Siempre lo hemos tenido en mente pero nunca hemos querido correr; las cosas llevan su tiempo.

- Tras más de una década juntos, ¿han aprendido a ir a la velocidad adecuada?

- Vamos más tranquilos de lo que deberíamos pero gracias a eso nunca hemos pegado un patinazo. Hay cosas básicas que el perro viejo acaba aprendiendo.

- En la música la experiencia es un grado

- Al final, la música y la vida, en realidad, son como un juego de estrategia.

- En los primeros días tras el lanzamiento del disco se colocaron en el número 12 de las listas de ventas ¿Tienen en cuenta esos aspectos?

- ¡Creo que la compañía tiene más ilusión que nosotros! Tiene cierta repercusión claro. A los pocos días vimos un tema del disco en la Ruleta de la Fortuna. Estábamos comiendo en Bilbao y la tele sin volumen, y vimos subtitulada una de nuestras canciones. Es algo que te sorprende.

- Arrancaron la gira a finales de año y han ido agotando entradas de forma continuada. Un buen balance

- Sentir el calor de la gente a veces es lo que te hace continuar. Cuando empiezas todo es duro y llegar a los sitios y ver que está todo vendido… Siempre hemos tenido bastante conexión con la gente, somos muy cercanos, no nos escondemos. También porque en este punto dulce nos lo podemos permitir. Somos lo bastante famosos para que nos vaya bien pero no nos sobrepasa. Que se tatúen nuestras letras o te escriban para decir que les has cambiado la vida, eso te llena el alma.

- ¿Qué perfil de público va a un concierto de rock?

- En nuestros conciertos hay amplitud de edad, viejos rockeros mayores que nosotros, de los que vivieron los 80, y después también chavales de 18 y 19 años. En algunos sitios, al aire libre donde pueden entrar libremente, hay gente de 15 años. Es agradable ver que sigue. El que nace rockero muere rockero.

- ¿Es un género que se está perdiendo?

- Tiene un público más que digno pero no es mainstream. Tuvo su época. En Estados Unidos forma parte de la música popular. Por herencia y bagaje cultural, aquí en la tasca se escucha flamenco y allí será country o low rock. Se lo toman de otra manera. Aquí suele estar más ligado a un toque rebelde, más minoritario o vinculado a movimientos sociales.

- Respecto a ese vínculo con cuestiones sociales, en este disco cantan contra los toros, a la inmigración o la violencia de género. Se meten en muchos charcos

- En todos los discos cae alguna. Son un reflejo de lo que vive la banda y el mundo. El anterior nos pilló en plena crisis y eso se refleja en las letras. Es como salir a la calle y si está lloviendo te mojas. Al final el compositor o se obliga a escribir algo o simplemente se deja llevar. Yo hago eso. Lo que esté ocurriendo en ese momento condiciona lo que esté pasando. Los discos son un espejo distorsionado de lo que vivimos.

- Si miran en ese espejo, ¿su reflejo es muy distinto tras estos diez años?

- Hay gran cambio. Aparte de la música, que no tenemos algo predefinido, ni todos los discos se parecen, de hecho no se parece ninguno, ni entre las propias canciones. Son muy eclécticas. Son discos muy entretenidos porque no tienen un patrón fijo. Puede haber country, baladas metaleras, medios tiempos, hay de todo. Y se nota muchísimo la evolución.

- ¿En qué se nota más?

- El primer disco tiene una inocencia que no tienen los demás. Somos un grupo que se conoció en las escaleras del instituto. El batería se compró la batería en el Cash Converter. Es la historia de cómo aprendimos a tocar por el camino. El segundo es más introspectivo porque bebe del desencanto de lo que es la música, de que el rock es una putada. El tercero es el más combativo y el cuarto es una especie de coctelera. Musicalmente da un paso más allá y ahora que hemos aprendido a tocar estamos más atentos a lo que pasa en el rock internacional

- ¿En quiénes se fijan?

- En grupos como Greta Van Fleet, por ejemplo y haciendo sobre todo rock clásico que es lo que nos gustaba desde el principio, pero cuando empiezas te suena todo mucho más punkie porque apenas sabes tocar. Según vas aprendiendo puedes hacer lo que quieres

- Ahora que la música vuelve a la televisión, ¿confían en que la salud del sector mejor un poco?

- Siempre vives con la ilusión y la esperanza, pero lo cierto es que el público rockero es muy fiel. Quizá no son millones o una parte del pastel inmenso, pero son super fieles. Parecen acólitos más que fans.

- ¿Y cómo es su público en el norte?

- Depende mucho de la región. Para nosotros la primera vez fue super raro. Cuando tocamos en Bilbao era muy extraño porque estaban muy atentos, quietos, con los brazos cruzados y piensas: no se lo están pasando bien. Terminas y se matan aplaudiendo. Es un público muy reflexivo. Aquí en el sur son más de medio matarse, hacer pogos. Cuando visualizo conciertos soy más de ese público. Soy más del norte. ¡Será deformación profesional!