«La presidencia de Trump es una especie de maldición que ha caído sobre el mundo»

Carlos Espinosa de los Monteros, durante su charla. / Foto: Javier Cotera / Vídeo Pablo Bermúdez

«La buena imagen de un país tiene consecuencias económicas inmediatas», advierte Carlos Espinosa de los Monteros, responsable de la iniciativa Marca España, en su participación en el Foro Económico de EL DIARIO

Marta San Miguel
MARTA SAN MIGUELSantander

La anécdota se remonta al año 1860. Cuando le preguntaron al entonces canciller alemán Bismarck qué país admiraba más en ese momento "por supuesto dijo Prusia", sin embargo, después de su propio territorio, su elegido fue España: "Es el país más fuerte del mundo. Lleva 400 años queriendo destruirse a si misma y todavía no lo ha conseguido". Esta mañana, en el Hotel Bahía de Santander, Carlos Espinosa de los Monteros ha provocado entre los asistentes del Foro Económico de El Diario Montañés esa risa que traduce la ironía en un retrato amargo y tan actual que cuesta asumir que sigamos haciéndolo.

La anécdota no sólo retrata la Historia sino que resume a la perfección las ataduras que aprietan hoy en día España como marca, como imagen: la propia inquina que, desde dentro, despierta el país como concepto. "Esta actitud tiene sus orígenes en el pesimismo español y ahora tiene que ver con la confusión que existe entre el país propio y el gobierno de turno", ha dicho el alto comisionado tras parafrasear al canciller alemán con el fin de evidenciar que el punto y aparte es necesario: "La buena imagen de un país tiene consecuencias económicas inmediatas", ha dicho, y en eso trabaja desde que en julio de 2012 se hiciera cargo de la iniciativa Marca España con el fin de sacar lustre a una idea:mejorar la imagen del país en el exterior. Su prioridad desde entonces ha sido la de "aglutinar todo aquello que repercute y puede tener un efecto en el exterior". Y ahí entra no sólo indicadores económicos sino emociones, valores como los que traslada "la final que jugó Rafa Nadal".

Cambio de España, de dentro hacia afuera

El cambio de España se juega por tanto desde dentro y hacia afuera para seguir aumentando su presencia económica y cultural en el mundo, con 500 millones de hispanohablantes que hacen de nuestro idioma uno de los mayores baluartes "es el segundo idioma que más se aprende, con México, Colombia y Estados Unidos a la cabeza". Precisamente de allí, de la máxima potencia económica mundial llega la gran amenaza que ha señalado Carlos Espinosa de los Monteros: "La presidencia de Trump es una especie de maldición que ha caído sobre el mundo de consecuencias muy difíciles de evaluar, pero si algo nos enseña la historia y la historia económica es que el planeta en su conjunto y los países en particular han avanzado siempre que las fronteras han estado abiertas y han ido para atrás en todos los casos sin excepción en los países que se han cerrado en sí mismos". Estos casos, ha dicho, han desencadenado "pobreza dentro y fuera de sus fronteras". La marca Trump, por ahora, vende poco o nada.

Paraguas para todos

"Cada día construimos la Marca España pero también la destruimos", ha insistido, y la clave para atraer "turistas e inversión extranjera" está en generar ese clima de confianza --"el 'trust' que dicen los británicos"- para volver a ocupar los primeros puestos. "Tenemos necesidad de mejorar nuestra presencia en el continente asiático", pero donde el punto de partida es malo es en tres países: Venezuela ("nos identifica como enemigo"), Argentina y en la propia España". De hecho, ha dicho, "tenemos dos comunidades autónomas que lo ponen difícil: Cataluña, que hace esfuerzos institucionales por debilitar la imagen de España, y en la comunidad vasca, donde hay cierta resistencia a utilizar la palabra España".

"Debemos vender España desde el paraguas del país y no desde lo local, de lo contrario las autonomías pierden fuerza y recursos". La traducción es puramente económica: "Para vender fuera hay que estar convencido de lo que tenemos dentro, hubiera sido más fácil y deseable que tuviéramos un grado de entusiasmo desde lo propio, y en ese sentido en la educación básica está el origen de todos los males", ha explicado. "El perímetro de la Marca España debe ser más grande que los límites territoriales. Hacemos promoción de los productos y servicios, de la cultura y los productos, pero el nuestro es un país que no se puede resumir en pocas cosas".

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