Grifols se suma al buen hacer de Faes Farma y Almirall en Bolsa

Vista del panel de la Bolsa de Madrid. /Zipi (Efe)
Vista del panel de la Bolsa de Madrid. / Zipi (Efe)

El ensayo del fabricante de hemoderivados sobre el alzhéimer le ha dado un empujón a su acción que le acerca a otras empresas del sector salud

CRISTINA VALLEJO

En un año en el que no hay mucho lugar para las alegrías en Bolsa, Faes Farma, Almirall y Grifols están aportando rendimientos positivos a las carteras de los inversores. Sobre todo Almirall, que casi duplica su precio en lo que llevamos de ejercicio; pero también Faes Farma, que se anota alrededor de un 25%.

Grifols ha sido el último valor en entrar en positivo en el año y ya gana alrededor de un 6%. Según Gonzalo Sánchez, de Gesconsult, sobre la compañía ha pesado el riesgo de que pueda toparse con la competencia de fabricantes que están investigando para sacar al mercado productos sintéticos que serían sustitutivos de los orgánicos y naturales de Grifols.

Si en la última semana ha repuntado casi un 10% ha sido por la presentación de los resultados de su ensayo clínico AMBAR, que revela una significativa ralentización del alzhéimer en pacientes en un estadio intermedio de la enfermedad. Ana Gómez, de Renta 4, explica que el tratamiento que ensaya Grifols consiste en la sustitución de la albúmina enferma del paciente por la sana que trata el fabricante de hemoderivados. Gómez, respecto al impacto en la cifra de negocio de la compañía, comenta que la investigación aún está en una fase muy preliminar, en la de ensayos clínicos; que en 2019, quizás, podría presentárselos a las agencias internacionales del medicamento; lo que implicaría que hasta 2021 no habría resultados concretos en ventas. El proceso, dice Ana Gómez, sería lento y, además, tendría que gestionar la capacidad de producción de albúmina. Sánchez recuerda que Grifols es el segundo productor global de esta proteína y pronostica, si se pone en marcha el tratamiento, una subida de precios porque sería de esperar un aumento de la demanda de un bien escaso.

Álvaro Arístegui, de Ahorro Corporación, precisa que Grifols factura 4.500 millones de euros y que, de ellos, 3.500 proceden de la venta de hemoderivados de los que el 20%, alrededor de 700 millones, se explican por la albúmina. Según Arístegui, en el caso de que se empiece a usar la albúmina para frenar la evolución del alzhéimer y también para tratar la cirrosis, ello implicaría un cambio estructural, no sólo para Grifols, sino para toda la industria farmacéutica y hospitalaria, puesto que tendría que cambiar totalmente la infraestructura para el cuidado de los enfermos de estas dolencias. Pero, como analistas anteriores, Arístegui también señala que, dado lo extendido de las enfermedades, no habría suficiente capacidad de producción.

Juan Llona, de Imantia, confiesa que están entrando en el valor a raíz de estas noticias. «Antes no nos atrevíamos por si de estos ensayos se hubieran derivado noticias desfavorables. Además, en los resultados se observa que los márgenes empiezan a debilitarse», explica Llona. A partir de ahora, con el tratamiento contra el alzhéimer, cree que habrá subidas de estimaciones. Antonio Aspas, de Buy & Hold, dice que el inconveniente de este avance es que no se puede patentar, lo que implica que Grifols sólo verá aumentar sus ventas.

Algunos analistas coinciden en que ésta no es la única razón para tener a Grifols en cartera. Así, Arístegui afirma que la demanda de sus productos está creciendo y, en este contexto, los precios sólo pueden ir al alza. Y Sánchez añade: «El de Grifols es un negocio no cíclico y oligopolístico, con una demanda fuerte y creciente». Aunque este experto afirma que él entraría en sus acciones B y no en las A, porque, aunque son algo menos líquidas, cotizan con descuento. Pero a Antonio Aspas le parece, en general, que está cara, aunque reconoce que es una compañía «buenísima y muy defensiva».

Almirall: ¿cara?

Almirall, que casi duplica su capitalización bursátil este año, «es una compañía en plena transformación», como señalan los expertos de Magallanes Value. «Tras la venta de su negocio respiratorio a Astrazeneca se especializa en las áreas de dermatología y estética. Recientemente la compañía ha hecho la adquisición transformacional de un portfolio de productos dermatológicos en Estados Unidos a Valeant por 550 millones de euros. Creemos que Almirall será capaz de crear valor para sus accionistas con el desarrollo de los productos que acaba de comprar y con el incremento de su presencia en EE UU, el mayor mercado de farma a nivel global».

Pero Álvaro Arístegui comenta que si bien a 8 euros la compañía tenía mucho atractivo, a cerca de 16, quizás ha descontado gran parte de lo que de bueno tiene la empresa y no la posibilidad de que se publiquen malas noticias. Gonzalo Sánchez coincide más o menos con esta opinión y, de hecho, la tenía en cartera a principios de año y vendió después de fuertes subidas.

Faes: con cosas a vigilar

En cambio, Sánchez sí conserva la inversión en Faes Farma, de la que comenta que es una buena compañía para mantener, debido a que es una compañía con un negocio estable. Y así lo creen también los expertos de Magallanes, que la tienen en cartera desde sus inicios. Didac Pérez, de Caja de Ingenieros, añade: «Si por algo destaca la compañía es por su carácter innovador a pesar de su tamaño y fruto de esto 'dio con la tecla' al desarrollar la molécula Bilastina». Gracias a su eficacia, Pérez señala que ha sido capaz de internacionalizarla a países tan relevantes como Japón, principal mercado de antihistamínicos, donde su cuota está acelerando. Además, este experto recuerda: «La compañía cuenta con una de las redes comerciales nacionales más importantes en las que distribuye tanto medicamentos propios como de terceras marcas». Y los expertos de Magallanes destacan otra palanca de crecimiento: la nutrición animal.

A Álvaro Arístegui también le gusta: «El negocio va muy bien con lo que tiene ahora y seguirá así con lo que viene por delante, como la Bilastina pediátrica y la oftálmica». De hecho, Llona recuerda que el consenso espera un crecimiento anual del beneficio por acción del 20%, expectativas que aún no están recogidas en su cotización. Pero Llona también avisa de que hay que estar pendiente de las adquisiciones que vaya realizando para mejorar su cartera de productos: qué se compra, a qué precio y con qué márgenes.

A Antonio Aspas, sin embargo, no le convence, dado que está cercano el vencimiento de la patente de la Bilastina.

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