La huelga del taxi se contagia a media España y amenaza la operación salida

Tras extenderse a Madrid y otras urbes, el sector llama a una protesta indefinida y Fomento se ve obligado a recibir a los taxistas esta semana

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Si los problemas habituales de quienes inician sus vacaciones en verano se los encontraban en las huelgas de las aerolíneas o Renfe, en esta ocasión la operación salida vendrá condicionada por la dificultad para llegar a los aeropuertos o estaciones de tren y autobús, al menos si se quiere acceder en taxi. Las protestas de este sector contra los servicios de compañías como Uber o Cabify se han propagado ya a Madrid, la ciudad con más vehículos de transporte público de toda España, después de los dos días de paros seguidos que han protagonizado sus compañeros de Barcelona. El conflicto se extiende, además, a otras ciudades que suponen un punto estratégico en vacaciones, como Valencia, Alicante o Málaga. Y amenaza con complicar una semana como la próxima, en la que se registra el mayor número de trayectos por carretera, viajes de tren y vuelos de todo el año.

Los taxistas de Madrid iniciaron este sábado una huelga que tendrá carácter indefinido hasta que el Ministerio de Fomento resuelva el conflicto de las licencias de VTC (vehículos de transporte colectivo) para regular una actividad a la que, con el paso del tiempo, se siguen uniendo coches y servicios, cada vez más visibles en todo tipo de localidades. La Federación Profesional del Taxi de Madrid (FPTM) llamaba este sábado «a la movilización del colectivo» en la capital. Su presidente, Julio Sanz, secunda estas protestas que, según indica, «se han iniciado de manera espontánea». Este mismo sábado, los taxistas consiguieron dejar sin servicio tanto al aeropuerto de Barajas como la estación de Atocha.

En cualquier caso, estos profesionales han acordado prestar servicios mínimos gratuitos para ancianos y personas con discapacidad. La FPTM destaca la importancia de que el apoyo se realice «desde la tranquilidad y la estabilidad necesaria» para desarrollar este servicio público.

La sombra de los paros ya acecha también a Málaga, uno de los destinos con mayor número de visitantes durante estas semanas. Los taxistas de la provincia están llamados a participar este domingo a primera hora de la mañana en una asamblea en la que se analizará la situación del sector con respecto a los VTC, y en la que decidirán si, como ha ocurrido en Madrid, inician acciones de protesta colectivas.

Por otra parte, varias organizaciones de taxistas de las áreas de prestación conjunta de Valencia y Alicante -otros dos puntos turísticos en plena campaña estival- anunciaron este sábado que desde anoche se sumaban al paro convocado en varias ciudades españolas para pedir que se limiten las licencias de las compañías como Uber o Cabify.

La presión creciente que están ejerciendo los taxistas ha obligado al Ministerio de Fomento a moverse para evitar que el conflicto pueda arruinar el inicio del mes de vacaciones de verano por excelencia. Por ello, el departamento dirigido por José Luis Ábalos ha convocado a las principales asociaciones y federaciones del Taxi y de Vehículos de Transporte con Conductor a sendas reuniones para tratar sobre la problemática que les afecta.

Diálogo, pero sin presión

Sin embargo, Fomento insistía este sábado, mediante un comunicado, en hacer un «llamamiento a la calma» y ha solicitado a los profesionales del sector movilizados inicialmente en Barcelona y Madrid una «vuelta a la normalidad», como paso previo y necesario para avanzar hacia una solución conjunta con todas las administraciones afectadas.

La llamada a la calma de Fomento llega después de que durante esta semana se hayan sucedido algunos episodios de violencia por parte de algunos taxistas contra vehículos y conductores de Uber y Cabify que estaban transportando a usuarios en la Ciudad Condal. El Ministerio indica que apuesta «por el diálogo entre las distintas administraciones, así como entre los sectores implicados, que facilite una convivencia equilibrada» entre los taxistas y las empresas de servicio VTC. También ha recordado la necesidad de garantizar el «cumplimiento de la normativa» y ha defendido el derecho de los ciudadanos a la movilidad, además de rechazar la adopción de «medidas unilaterales».

La huelga ha comenzado a expandirse en las últimas horas más allá de los límites de Barcelona, el epicentro de las protestas desde el pasado jueves. Y allí mismo fue donde este sábado los taxistas acordaron mantener la protesta con carácter indefinido, a pesar de que el Ministerio de Fomento ha ofrecido diálogo y el encuentro de esta semana.

Los taxistas reunieron en asamblea tanto por la mañana como por la tarde en la confluencia de Paseo de Gràcia con la Gran Vía de Barcelona, que sigue ocupada en su tramo central por unos 1.400 vehículos, según la Guardia Urbana, y han decidido seguir con la huelga. «La huelga solo la para Fomento», afirmó este sábado el portavoz de Elite Taxi, Alberto Álvarez, quien dio por sentado volverían a pasar la noche allí y que ha exigido al Gobierno cambios legales para frenar estas nuevas licencias VTC en el próximo Consejo de Ministros.

Pendientes de las sentencias

El conflicto, que viene de lejos ante la sucesión de demandas y sentencias en torno a las VTC, pasó el jueves por un momento crítico. Fue ese día cuando el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña decidiera mantener la suspensión cautelar del reglamento metropolitano barcelonés, que restringía la concesión de licencias a las plataformas virtuales, como exigía el taxi a la alcaldesa de la ciudad, Ada Colau.

Esa norma municipal limitaba una licencia de VTC por cada 30 de taxi. Sin embargo, esta regla fue suspendida por el TSJC a instancias de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Este organismo, presidido por José María Marín Quemada, se ha postulado a favor de una mayor liberalización del transporte público y de no incluir trabas burocráticas en el ámbito municipal para restringir la actividad de los VTC privados.

Por su parte, la asociación representativa de las empresas de vehículos de alquiler con conductor, Unauto-VTC, indicó este sábado que espera que el Gobierno no ceda al «chantaje de los violentos» del taxi y recupere el «control de las calles». Después de las tensas jornadas vividas en Barcelona, y a tenor de las movilizaciones que se están convocando en toda España, Unauto-VTC considera que la situación ha llegado a «límites inconcebibles en un Estado de Derecho».

Competencia estatal para un problema municipal

Una de las reivindicaciones que tienen los taxistas de Barcelona en el conflicto con Uber y Cabify es que el Gobierno transfiera las competencias de transporte a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos. Con esta medida, aseguran, cada municipio puede adaptar la normativa sobre el transporte a las necesidades que tenga y acoplarla a una realidad que cambia mucho entre unas ciudades y otras.

También quiere que se modifique se modifique por real-decreto, el próximo viernes el artículo 182.2 del reglamento de transportes. Esa norma afirma que «las autorizaciones de arrendamiento de vehículos con conductor habilitarán para la realización de servicios tanto urbanos como interurbanos en todo el territorio nacional, siempre que el vehículo haya sido previamente contratado de conformidad con lo dispuesto en el punto anterior».

Además, los taxistas no quiere que se otorgue ninguna autorización más hasta el 11 de septiembre, fecha en que se reunirá el Consejo Nacional. Y aspiran a otras medidas de control o registro sobre los coches de Uber o Cabify.

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