El presidente del Supremo pide perdón por la crisis de las hipotecas: «No lo hemos gestionado bien»

Lesmes. /Efe
Lesmes. / Efe

Carlos Lesmes revela sus diferencias con Díez-Picazo y niega llamadas de los bancos tras conocerse la sentencia

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

El presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, ha pedido esta mañana perdón por la crisis generada en torno a la sentencia sobre el impuesto de las hipotecas y ha hecho una «llamada a la confianza» en la justicia. «Esto no lo hemos gestionado bien; sin duda, lamentablemente, no lo hemos gestionado bien. Se ha provocado una desconfianza indebida en el alto tribunal y no puedo más que sentirlo, lo sentimos todos», ha asegurado para, después, pedir «disculpas a aquellos ciudadanos que se hayan sentido perjudicados en esta deficiente gestión».

Este reconocimiento lo hizo en la jornada de puertas abiertas en el Supremo. Allí Lesmes ha revelado que él no apoya la decisión del presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo, Luis Díez-Picazo, de abocar el caso al pleno para confirmar o no la nueva jurisprudencia (que sea la banca y no el cliente quien abone el tributo).

El presidente del Alto Tribunal ha contado que habló varias veces con Díez-Picazo el pasado jueves después de que se hiciera pública la sentencia. En esas conversaciones, el presidente de la Sala lamentó haberse enterado de la resolución por los medios de comunicación. Y Lesmes le citó a una reunión el pasado lunes con los magistrados de la Sección Segunda para reconducir la situación.

En la reunión estuvieron presentes Lesmes, el vicepresidente del Supremo Ángel Juanes, Díez-Picazo y los seis magistrados que componen la Sección Segunda: el presidente Nicolás Maurandi, Ángel Aguallo, José Díaz Delgado, Francisco José Navarro, Jesús Cudero –ponente del fallo– y Dimitry Berberoff, el único de los seis que formuló un voto particular contrario al sentir mayoritario de sus compañeros.

Según señalaron fuentes jurídicas, fue una reunión para hacer balance de daños y «analizar la situación» después de que el presidente de la Sala Tercera dejara en el aire la decisión de los primeros de atribuir a las entidades bancarias el pago de este tributo. En suma, Lesmes trató de apaciguar las aguas revueltas entre Maurandi y el propio Díez-Picazo, dado el fuerte impacto económico y social de la decisión y la mala imagen generada del Supremo.

En una nota posterior, el presidente del alto tribunal aseguró entonces que los afectados «han actuado en todo momento con plena lealtad al Supremo, así como con independencia, profesionalidad y competencia técnica en la interpretación y aplicación de la ley, y con escrupuloso respeto a las normas procesales aplicables al presente caso».

Presión de los bancos

Asimismo, Lesmes ha negado este jueves que recibiera la llamada de algún banco alertando del «riesgo sistémico» por la aplicación de la sentencia que adjudica a los bancos el pago del impuesto de actos jurídicos documentados -conocido como impuesto de hipotecas- y ha reiterado las disculpas a los ciudadanos por lo que ha reconocido como una mala gestión de este asunto.

Lesmes, según dijo, sugirió a Díez-Picazo hacer una nota informativa para aclarar el alcance de la sentencia, entre otras cosas en lo referido a su retroactividad y a la institución a la que correspondería el pago, lo que dicho magistrado rechazó. No obstante, descarta pedir su dimisión y espera que la imagen del tribunal no se vea dañada.

El Tribunal Supremo ha convocado para el 5 de noviembre el Pleno de la Sala Tercera (de lo Contencioso-Administrativo) que deberá decidir quién paga el impuesto sobre las hipotecas: la entidad bancaria o el cliente.

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