Segundo y último asalto

Pedro Sánchez. /Reuters
Pedro Sánchez. / Reuters

Antena 3 y La Sexta emiten esta noche 'El debate decisivo', también a cuatro bandas, conducido por Ana Pastor y Vicente Vallés

JULIÁN ALÍA

Todavía no podemos prever muy bien qué es lo que va a pasar. En realidad faltan pocos días, pero, en términos de una campaña electoral, es mucho tiempo hasta el día 23. Estoy seguro de que van a pasar cosas imprevistas de aquí a ese día», comentaba Vicente Vallés poco después de que Pedro Sánchez aceptase la invitación al debate a cinco que proponía Atresmedia. Y no sabía cuánta razón tenía. El periodista iba a moderar, junto a Ana Pastor, un encuentro con los candidatos a la presidencia del PP, PSOE, Unidas Podemos, Ciudadanos y Vox, pero la Junta Electoral Central se mostró contraria a la participación de la formación de Santiago Abascal, al entender que contravenía el «principio de proporcionalidad que debe ser respetado por las televisiones privadas durante los períodos electorales», dado que el nuevo partido no tiene en la actualidad presencia parlamentaria.

Tras conocer la noticia, Atresmedia propuso un debate a cuatro, igualando la oferta que también había realizado TVE. Y en esa tesitura, el presidente del Gobierno aceptó finalmente la propuesta del ente público, pero no la fecha. Quiso hacerlo el martes 23, es decir, hoy, justo el día que había fijado la competencia, en vez del 22, que era por el que había optado la corporación pública. «Será un honor debatir en RTVE, la televisión pública española de todos, a la que el Gobierno ha devuelto la independencia y la neutralidad», explicaba el PSOE en un comunicado, pese a haber rechazado la proposición en primera instancia.

Con ello, el debate de Atresmedia quedó en el aire, incluso después de haber emitido el sorteo de los turnos de palabra. Entonces, la administradora única de TVE, Rosa María Mateo, complació la petición y modificó la fecha, pero finalmente Sánchez se desdijo ante las presiones y anunció que participaría en los dos encuentros; anoche, en La 1; y hoy, a las 22.00 horas, en 'El debate decisivo', que emiten Antena 3 y La Sexta simultáneamente.

«Estoy convencido de que debate va a haber, la cuestión es en qué sitio se producirá. Al final, todos los partidos han optado por el debate que, desde el punto de vista de los ciudadanos, era el lógico, que es a cinco», decía por aquel entonces Vallés, que ni sospechaba que podían quedarse sin la comprometida y anunciada cita. En paralelo, Pastor defendía que Vox, «por coherencia», tenía que estar, aunque no tuviera representación. «Todas las encuestas que mires, las que te crees, las que no, y las mediopensionistas, todas dicen no solo que va a entrar Vox, sino que puede ser llave de Gobierno. Es interesante que la gente sepa qué proponen y que luego saque sus conclusiones», añadía la periodista antes de que la Junta Electoral tumbase la iniciativa.

Una decisión que Vox no se tomó demasiado bien. Al menos, de puertas para fuera, a tenor del mensaje difundido por error por Manuel Mariscal, su vicesecretario, en el que, en palabras de Kiko Méndez Monasterio, mano derecha de Abascal, tenían que mostrar «gran cabreo» y rechazar la idea de que les favorecía. «La Junta Electoral permite a Junqueras, el golpista, hacer debates desde la cárcel. Y el mismo día impide que Vox participe en el debate televisado, porque sabían que íbamos a ganarlo. Ya ni disimulan: primero intentaron la manipulación de nuestro mensaje en los medios. Después nos mandan a la vanguardia encapuchada de los progres, los violentos, a atacar nuestros actos. Y ahora nos censuran para que los españoles no puedan escucharnos. No importa. Todas estas cacicadas se van a terminar el 28 de abril», escribía en Twitter el jefe de filas del partido de la extrema derecha; uno de los mensajes con más repercusión en redes sociales de esta campaña electoral.

Al final, buenas noticias para Pablo Iglesias y Albert Rivera, que querían realizar cuantos debates fuesen posibles. De hecho, el candidato a la presidencia de Unidas Podemos opina que la Junta debería obligar «a todos los candidatos a la presidencia a debatir en la televisión pública al menos dos veces», y también que «vetar a candidatos en la privada es absurdo». Algo menos contento estaba Pablo Casado, que no ha conseguido su ansiado cara a cara con Pedro Sánchez, como el candidato socialista sí obtuvo el suyo con Mariano Rajoy. Esta noche, a los cuatro les toca el segundo y último asalto televisivo.