El fantasma de las armas químicas reaparece en Siria

Una mujer llega al hospital de Alepo con una crisis respiratoria./EFE
Una mujer llega al hospital de Alepo con una crisis respiratoria. / EFE

Damasco y Moscú acusan a los grupos opositores de bombardear barrios residenciales de Alepo con gases tóxicos

MIKEL AYESTARANCorresponsal. Jerusalén

Ocho meses después de la denuncia por parte de la oposición de un ataque con sustancias prohibidas por parte del Ejército sirio en Duma, el Gobierno de Damasco y Rusia acusaron este domingo a los grupos opositores de bombardear Alepo con gases tóxicos. En aquella ocasión Donald Trump no esperó un minuto a conocer las conclusiones de la investigación de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) y lanzó 105 misiles contra posiciones sirias. Esta vez fue Rusia la que respondió de forma inmediata y destruyó las supuestas posiciones «terroristas».

Más de cien personas, entre ellas varios niños, tuvieron que ser atendidas en hospitales de la segunda ciudad del país con severos problemas respiratorios, según informó la agencia oficial Sana, que difundió imágenes de las víctimas. Siria pidió al Consejo de Seguridad de la ONU la condena de este ataque.

El fantasma de las armas químicas va y viene en Siria desde que estalló la guerra, pero Gobierno y opositores niegan siempre de forma tajante el uso de sustancias prohibidas y acusan al enemigo de ser el culpable. Esta vez no fue diferente y el portavoz de la coalición rebelde del Frente Nacional de Liberación, Naji Mustafá, emitió un comunicado en el que desmintió «las denuncias falsas del régimen sobre un ataque contra Alepo que habría sido llevado a cabo por los revolucionarios con la ayuda de proyectiles (...) con gas cloro». Mustafá concluyó su nota señalando al Gobierno de Damasco ya que «sólo el régimen criminal y su panda poseen estas armas y las utilizan en Siria».

Rusia respondió de forma inmediata y destruyó las supuestas posiciones «terroristas»

La operación con gas cloro denunciada por las autoridades sirias y rusas, de la que también ofreció información el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), tuvo lugar el sábado por la noche y afectó a los barrios residenciales de Al-Jaldiya, Calle del Nilo y Yamaiya al-Zahraa. Según el Ministerio de Defensa ruso, los opositores emplearon proyectiles caseros de 120 milímetros y anunció que en el ataque posterior su aviación destruyó las posiciones desde las que se lanzaron, a las afueras de Al-Buraikat, una zona controlada por el Frente Fatah al-Sham, brazo sirio de Al-Qaida.

Zona desmilitarizada

Este fue el primer ataque aéreo de Rusia sobre un lugar situado dentro de la zona desmilitarizada pactada el 17 de septiembre entre Ankara y Moscú alrededor de la provincia de Idlib, último gran foco de resistencia opositora. El objetivo de ese acuerdo era frenar una operación a gran escala por parte del Ejército sirio y sus fuerzas aliadas, y algunos analistas consideran que tras el ataque químico ha comenzado la cuenta atrás para que el asalto se produzca.

El Ministerio de Exteriores sirio exigió una investigación y una condena a la ONU. «Ciertos países facilitan el acceso a sustancias químicas a los grupos terroristas para que las empleen contra el pueblo con el objetivo de echar la culpa al Gobierno», denunció. El presidente francés, Emmanuel Macron, pidió a OPAQ que investigue lo ocurrido y recordó, una vez más, que «Francia condena cualquier uso de las armas químicas». En abril, Macron no esperó a ninguna investigación y los misiles galos respaldaron a Trump en su operación contra posiciones del Ejército sirio tras el ataque químico denunciado por los opositores en Duma.

 

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