Raúl Gutiérrez hizo ayer vibrar a los reinosanos, pronunciando el pregón y encendiendo el chupinazo que da el pistoletazo de salida de las Ferias y Fiestas de San Mateo. Puntual, a las 19.30 horas, el reinosano, seis veces subcampeón del mundo de bike trial, se asomaba a uno de los balcones del ayuntamiento. Junto a él, saludaban a todos los reinosanos la reina y las damas de este San Mateo, Estrella Higuera, María González, Nerea Rasilla, María García y Andrea Álvarez, junto a sus pajes; miembros de la corporación municipal, peñistas y los deportistas que forman parte de la Escuela de Raúl Gutiérrez, pequeñas promesas de esta disciplina a los que entrena el pregonero.

Gutiérrez supo resumir en sus palabra la esencia de las fiestas mateas, vividas desde su propia experiencia, aunque sin olvidar otros asuntos como sus logros deportivos.

Dos elementos decoraban la fachada consistorial, dos bicicletas, una de ellas era primera que tuvo el campeón, «me la hizo mi abuelo Pedro hace 32 años y con ella empecé a soñar», explicaba. La segunda era la bici con la que se proclamó subcampeón del mundo hace pocas semanas. «Las bicis han cambiado, pero yo me siento tan reinosano y tan de aquí como cuando era un crío». El deportista tuvo palabras para su familia, especialmente para sus padres, porque «ellos han compartido conmigo la dureza, el sacrificio, las alegrías y las derrotas de este gran deporte».

Recordó también el pregonero sus años como carrocero. «Hacer carroza era empezar las fiestas un mes y medio antes, era estar codo con codo con la gente de la peña Mengües a la que pertenezco», expresaba Raúl Gutiérrez haciendo sonar los aplausos de muchos de los peñistas que se habían congregado en la Plaza de España, y especialmente, como es lógico, de los Mengües.

En este sentido, tuvo una reivindicación para las nuevas generaciones: «quiero pedir a los jóvenes peñistas de hoy que no dejen de hacer carroza y al Ayuntamiento de Reinosa que os ayude al máximo». Tuvo también una petición para todos los campurrianos, «que el sábado y el domingo llenemos las calles para aplaudir el trabajo de nuestras peñas carroceras».

Sobre su experiencia durante las fiestas, reconoció el deportistas que, «San Mateo es mi refugio después de meses de entrenamientos competiciones. Cuando cambio el mono de la bici y me pongo la ropa de la peña ha llegado el momento de desconectar y disfrutar de las verbenas, las peñas, los coches a pedales, las noches que acaban en desayunos...».

Reconoció el subcampeón del Mundo que, «he cumplido todos mis sueños. He logrado éxitos en campeonatos nacionales e internacionales, pero os prometo que no hay mejor sensación que volver al pueblo y que me paréis por la calle para felicitarme o para darme ánimos».

El pregón inaugural finalizaba con vivas a San Mateo, a las peñas, a la reina y alas damas, a Reinosa y a Campoo. Con el encendido del chupinazo, los cohetes y una suelta de palomas, se fundía todo el público en aplausos y ovaciones.

Tras el bullicio y la alegría, llegó la cultura y la solemnidad a la esta jornada festiva, con la celebración de las LIV Justas Literarias.

El autor Salvador García, recibió la Flor Natural, durante el acto presentado por Mon Fernández, de mano de la reina de San Mateo, Estrella Higuera, por el poemario 'Química secreta'.

Éste es el máximo galardón que otorga el Premio Nacional de Poesía de las Justas Literarias de Reinosa. A cambio, el poeta, como es costumbre, dedicó un madrigal escrito específicamente para la reina de las fiestas.

La ceremonia estuvo presidida por la reina y las damas de San Mateo 2018, a quienes el alcalde de Reinosa, José Miguel Barrio, impuso las medallas y las bandas que les acreditan como corte de honor de estas fiestas.

Por su parte, el madrileño José Antonio Palomares, recibió el XLVI Premio Nacional de Cuentos José Calderón Escalada, por el relato 'Antes de que el gallo cante'. Como mantenedora de esta ceremonia actuó María Eugenia García, delegada en Cantabria de la agencia Efe.

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