Setas solidarias e integradoras

Uno de los participantes en el proyecto manipula las setas de cultivo interior.. :: blanca carbonel/
Uno de los participantes en el proyecto manipula las setas de cultivo interior.. :: blanca carbonel

Los usuarios de Ascasam participan en un proyecto desarrollado por la Sociedad Micológica Campurriana de cultivo de interior de hongos

Blanca Carbonell
BLANCA CARBONELLSantander

La Sociedad Micológica Campurriana, el Ayuntamiento de Reinosa y la Asociación Cántabra pro Salud Mental (Ascasam), han puesto en marcha de forma conjunta el proyecto 'Setas capaces'.

Se trata de una iniciativa de carácter solidario y cultural, que tiene su base en el Colegio José Calderón, y que está siendo gestionado en toda su evolución por algunos voluntarios, todos ellos usuarios de Ascasam.

La Sociedad Micológica Campurriana, promotora del proyecto, pretende con él incentivar la solidaridad y la integración de personas con discapacidad, así como la afición por la micología. Todo esto está planteado desde la óptica de la cultura del reciclaje, respeto al medio ambiente y el trabajo en equipo.

Todo el producto resultante está destinado para personas desfavorecidas

Se trata de un cultivo de interior de setas en varias de sus formas posibles, concretamente han desarrollado tres variedades; cultivos en pacas, cultivos en tocones y cultivos en kits domésticos, ya preparados para su fin.

Con la supervisión de la Sociedad Micológcia, se pretende dotar a los participantes de una cultura micológica, fomentar el trabajo en grupo para la consecución de objetivos, así como de una visión solidaria y de desarrollo sostenible.

Para los organizadores es muy importante el carácter solidario de la iniciativa. Por esa razón, una vez que el producto es recolectado y debidamente empaquetado, se destina para el consumo de familias desfavorecidas, canalizándolo a través de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de la ciudad.

Por otro lado, los usuarios de Ascasam tienen la oportunidad gracias a este proyecto, de disfrutar de un nuevo marco de ocio, donde además desarrollar sus habilidades y adquirir una responsabilidad en beneficio de personas desfavorecidas del municipio.

Para ello, trabajan de forma voluntaria durante dos tardes a la semana, cuidando y mimando todo el producto.

La integradora social del centro de Ascasam de Reinosa, Elena Ruiz, recalca el valor de la labor de las personas que participan en el proyecto, «ellos hacen todo el trabajo y les gusta un montón. Estamos encantados de que nos dejen participar en estas coas, sobre todo porque también nos dan la oportunidad de tener una visibilidad mayor», afirma. Añade que, «es algo que no habíamos hecho nunca, pero les está gustando mucho. Al principio les costó un poco cogerlo pero, a medida que les han ido explicando todos los pasos que había que seguir lo han ido cogiendo y se les da muy bien».

Concluye además la trabajadora de Ascasam que, para ellos, «es una motivación extra para ellos que el producto está destinado para familias sin recursos».

Los participantes se encargan de sacar adelante el producto final, para que después sea entregado a los responsables de su distribución.

Ellos son los encargados y responsables del control de la evolución de las setas cultivadas, de la manutención del proceso de evolución, de la gestión de los recursos, del control exhaustivo de las condiciones idóneas, así como de la medición y el control de los distintos parámetros y de la recolecta final del producto.

Este proyecto se está llevando a cabo en un local preparado a tal efecto, donde se han imitado las condiciones que necesitan las setas en la naturaleza para crecer.

Para un cultivo correcto, es de vital importancia que el local sea única y exclusivamente utilizado para este fin. Las condiciones, al igual que la asepsia obsesiva en dicho lugar es la base del éxito del proyecto.

La humedad del local debe oscilar entre el 75 y al 90%, para lo cual han instalado un humidificador. Además, debe haber una ventilación continua o con posibilidades de crearla, es decir, era necesario un local con ventanas. La temperatura, por otro lado, debe estar entre los 4 y los 18 grados centígrados.

La Sociedad Micológica pretende, en un futuro en colaboración con centros escolares, también acercar esta cultura micológica y poder enseñar a los niños el ciclo de vida de un ser vivo e introducirlos en el mundo del reciclaje, en la manera más divertida.

Esta es la primera fase de un posible proyecto de mayor magnitud a largo plazo, de cultivo de setas en sustrato de posos de café. Se trata de un proceso de ciclo cerrado, ya que las setas, al alimentarse del café, lo transforman en un rico abono para añadir a unas macetas o huerto, devolviendo así los nutrientes a nuestros suelos.

La Sociedad Micológica Campurriana surgió en el año 2017 a iniciativa de unos amigos, aficionados al mundo de las setas, y desde entonces ha promovido diversas actividades e iniciativas en la zona sur de Cantabria.