El colegio Puente, de 'Summer Camp'

El 'Summer Camp' del colegio Puente apuesta por la diversión y el aprendizaje a través del juego. /DM .
El 'Summer Camp' del colegio Puente apuesta por la diversión y el aprendizaje a través del juego. / DM .

Alumnos del centro astillerense participarán hasta finales de mes en el campamento de verano, con casi una década en funcionamiento

Sheila Izquierdo
SHEILA IZQUIERDOEl Astillero

Tras casi una década realizando campus de verano para los alumnos, el Colegio Puente III vuelve a estar abierto por vacaciones y continúa un año más con su 'Summer Camp', una iniciativa que comenzó en julio y que ofrece a las familias un desahogo en el cuidado de sus hijos así como una manera de contribuir con la ocupación del tiempo libre de los pequeños. Las aulas, durante estos meses, ya no tienen el mismo carácter pedagógico y curricular y se abren a los alumnos para afrontar contenidos mucho más lúdicos y divertidos.

«Con la realización de este campus, el colegio Puente busca, principalmente, facilitar la conciliación familiar», apuntaron desde la organización de los campamentos de verano.

El centro permanece abierto durante todo el verano desde bien temprando por la mañana, las 07.45 horas, para los más madrugadores, hasta las 14.00 horas. Un horario que sí se mantiene respecto al resto de curso escolar, pudiendo cada familia elegir la franja horaria que mejor se adecúe a sus necesidades. «De esta manera, una gran variedad de públicos puede ver cubiertas sus necesidades: desde los padres que entran a trabajar a las ocho de la mañana hasta los abuelos que van a las dos de la tarde a recoger a sus nietos».

Además, los participantes pueden asistir durante un mes completo, una quincena o, incluso, una semana. «Este año, viendo la amplia participación que hemos tenido en años anteriores, hemos decidido que el campus se realice durante los dos meses de verano completos: julio y agosto. Con ello, se ha conseguido que disfruten de nuestras actividades más de medio centenar de niños», apuntan desde el centro.

En este sentido, el colegio trata de ajustar las tarifas de manera que sean accesibles para cualquier persona que quiera participar, ayudando a las familias con varios hijos o familias numerosas con descuentos y precios especiales para hermanos.

El servicio está a disposición de todos los vecinos del municipio que lo necesiten, independientemente del centro en que estén matriculados. «Interactuar e intercambiar experiencias con otros niños que no son sus compañeros habituales, les permite conocer a más niños del pueblo y entablar nuevos vínculos».

El éxito de las actividades que se realizan viene dado, en gran parte, por la involucración directa de los propios niños a la hora de tomar decisiones, aunque siempre teniendo en cuenta el pronóstico del parte meteorológico.

Programa flexible

Así, cada mañana, el campus comienza con un pequeño coloquio donde todos los participantes expresan junto con el resto de sus compañeros sus impresiones acerca de las actividades realizadas en días anteriores o sus preferencias de cara a próximos días.

De esta forma, además de lograr que todas las propuestas y juegos se adapten a sus gustos, intereses e inquietudes, se consigue crear un vínculo más cercano con ellos. «El hecho de que puedan expresar sus diferentes opiniones sirve a los monitores para ir adaptando su programación inicial al grupo en cuestión, realizando una serie de actividades mucho más personalizadas».

Las propuestas abarcan un amplio rango, desde juegos de agua hasta manualidades, pasando por yoga, huerto, teatro o música. Muchas de las salidas que se realizan por el municipio tienen como fin fomentar el interés y el respeto por la naturaleza y el entorno. «Así, utilizando el juego en todo momento como eje vertebrador, se ha conseguido que el Campus no sólo sea algo lúdico, sino también formativo», apuntan desde la organización del campus.

«Tratamos de ir más allá. Buscamos la parte pedagógica en lo que en un principio podía parecer sólo un juego. Los niños trabajan diferentes habilidades, destrezas y valores con cada una de las salidas, como son el respeto por el medio, la sostenibilidad, la autonomía personal o el compañerismo».

En definitiva, se persigue que a lo largo de una semana el grupo pueda disfrutar de actividades lúdico-formativas tanto de exterior como de interior. Con muchas de las propuestas se busca crear un clima de convivencia que fomente la inclusión de todos los participantes y el bienestar grupal.

En otros puntos

Pero el colegio Puente III de El Astillero no es el único que mantendrá su programación a lo largo de este mes de agosto. En el último coletazo de mes serán otro centenar de niños quienes disfruten del campus de El Almacén de las Artes, principalmente empadronados en el municipio, pero también pequeños llegados de localidades limítrofes. Así, tendrán acceso a juegos al aire libre, actividades relacionadas con las artes plásticas, la cerámica creativa o el teatro. También inglés, hip-hop y cocina y la práctica de gran variedad de deportes, sin olvidar el cuidado del medio ambiente a través de talleres de reciclaje y conocimiento del entorno.

A esta programación en El Almacén de las Artes se une una amplia oferta de campus deportivos y actividades culturales que se pueden encontrar en El Astillero y Guarnizo para ayudar a la conciliación de la vida familiar y laboral durante la época estival.

La biblioteca municipal Miguel Artigas es otro punto donde los jóvenes pueden disfrutar de actividades y talleres, la mayoría de ellas, dirigidos al fomento de la lectura. Así, el centro de lectura organizó una sesión de cuenta cuentos dirigida a los pequeños de entre 2 y 4 años, en donde el álbum ilustrado 'pequeño azul, pequeño amarillo', de Leo Leonni, fue el hilo conductor de la actividad. El taller se enmarca dentro de las actividades gratuitas que se ofertan en el Centro Cívico y la Biblioteca.