Camaleño cumple con la tradición

Los ganaderos de Camaleño llevan sus cabañas a los puertos de Áliva./Pedro Álvarez
Los ganaderos de Camaleño llevan sus cabañas a los puertos de Áliva. / Pedro Álvarez

Los devotos subieron en andas la imagen de la Virgen de la Salud a los puertos de Áliva y los ganaderos llevaron a pastar sus cabañas

Pedro Álvarez
PEDRO ÁLVAREZÁliva

El valle de Camaleño vivió este fin de semana dos acontecimientos que marcan la proximidad del verano, como son la subida en andas procesionales de la imagen de la Virgen de la Salud, desde Pembes hasta su ermita en los puertos de Áliva, y la subida del ganado de los diferentes pueblos del municipio lebaniego al interior de los puertos, donde pastarán durante los próximos meses.

En la jornada del sábado, la imagen de la Virgen de la Salud fue llevada por los devotos, en andas procesionales, desde la iglesia parroquial de la localidad de Pembes hasta su ermita enclavada en el interior de los puertos de Áliva.

A pesar de que la mañana se presentaba con niebla y con posibilidades de lluvia y tormenta, al final se congregó un grupo de cincuenta personas que partió a las nueve de la mañana desde la iglesia para acompañar a la imagen de la Virgen. La misma fue llevada en andas por las personas de mayor edad de Pembes, recorriendo las calles del pueblo.

Después de varias paradas en la subida, de fuerte pendiente, la niebla se fue abriendo dando paso a una mañana con cielos despejados. Al llegar a Cogollos, como ya es tradición, hubo un aperitivo para reponer fuerzas y continuar la procesión, para entrar en el puerto, que mostraba un precioso aspecto con la hierba cubierta de flores, y llegar a la ermita, donde a las 12.00 horas se inició una misa oficiada por el franciscano Óscar Solloa, a la que asistieron más de un centenar de vecinos y devotos de la imagen, así como el alcalde de Camaleño, Óscar Casares.

Concluida la ceremonia religiosa, se cantó el Himno a la Virgen y se dio a besar la medalla de la imagen. Los devotos iniciaron después el regreso a sus respectivas localidades.

En los puertos de Áliva

Durante siglos, el ganado de los pueblos del valle de Camaleño ha pastado en el interior de los puertos de Áliva. Cumpliendo con la tradición, cientos de cabezas de ganado vacuno, rebaños de ovejas y cabras y manadas de caballar fueron conducidas este domingo, desde primera hora de la mañana, al interior de los puertos, en una actividad organizada por el Ayuntamiento de Camaleño, que como en anteriores ediciones invitó en las inmediaciones del Hotel Áliva a un aperitivo.

El ganado comenzó su entrada en los puertos de Áliva con los primeros rayos de sol del día. Por la portilla de Cogollos entraron las cabañas que habían ascendido desde la Vega de Mogrovejo y desde los puertos de Pembes. Desde Espinama subía el ganado procedente de los pueblos altos del valle, principalmente, de Cosgaya, Las Ilces, Espinama y Pido, pasando por los invernales de Igüedri.

Al llegar al interior de los puertos de Áliva, los pastores lo fueron conduciendo hasta sus respectivas majadas. Con una temperatura agradable, alrededor de las once de la mañana, se introdujo la niebla, cubriendo rápidamente la zona de pastos.

Los ganaderos, vecinos de la comarca y visitantes pudieron disfrutar un año más con la entrada del ganado en los puertos de Áliva, en el interior del Parque Nacional de Picos de Europa.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos