Ceceño recupera su fiesta de San Roque tras trece años sin celebrarse

Las chicas de Andariveles animaron el momento de los blancos y la comida./S. Torre
Las chicas de Andariveles animaron el momento de los blancos y la comida. / S. Torre

Los vecino de este barrio de El Tejo volvieron a disfrutar de su fiesta

Sara Torre
SARA TORRESantander

El barrio de Ceceño, perteneciente al pueblo de El Tejo (Valdáliga) se vistió de fiesta el jueves después de 13 años sin hacerlo, para celebrar San Roque.

Una vez más fue Ricardo Roiz quien lo organizó, repuesto ya de la muerte de su madre precisamente la última vez que se había celebrado la fiesta, lo que le hizo dejar de organizarla.

Pero algo le animó este año a volver a liarse la manta a la cabeza:. «Hará veinte días, había una actuación en la estatua de Comillas y fui con mi mujer a verla; actuaba el dúo Sal y Pimienta y se me ocurrió que podría venir a nuestra fiesta y aunque ellos tenían esta fecha ocupada, nos recomendaron otro», explica, junto a la barra del bar.

Detrás de la barra, su hija, Susana recuerda que no hizo falta insistir para convencer a la familia de que se pusiera manos a la obra para colaborar: «Mi padre sólo ha dicho 'quiero hacer San Roque este año'»

Aunque opina que la decisión este año se tomó de forma un poco precipitada, está orgullosa de haber podido organizar todo en un mes, «contando con la gente conocida».

Sobre todo, porque «para el pueblo es importante recuperar la tradición», ya que le entristece que haya gente joven que no haya vivido la fiesta nunca, «vecinos y críos que llevan aquí viniendo todos los veranos y no sabían lo que era esta fiesta», porque durante estos años sólo se ha hecho la misa y la procesión.

Después de estos actos, esta vez, ha habido una carpa con el bar de la fiesta, amenizado por el grupo Andariveles y después marmita, para todos los asistentes, que degustaron de forma gratuita. El encargado de la cocina fue Óscar Cuevas, yerno del organizador, que con sus ayudantes, empezó a las nueve y media de la mañana a preparar la comida para repartirla desde la una y media.« Echamos 10 kilos de patatas, 5 de bonito, 4 pimientos verdes, 4 rojos...», enumera.

Las degustaciones continuaron por la tarde, con la sardinada. También hubo romería y verbena.

El Ayuntamiento de Valdáliga colaboró con la fiesta ofreciendo el templete, la carpa y el generador de luz, así como haciendo una aportación económica.

Los vecinos agradecieron que se volviera a organizar la fiesta y lo demostraron con su presencia. Por ejemplo, Lolo Cortiguera, que siempre ha vivido en el pueblo, acudió a todas las actividades y no paró de inmortalizar en fotografías para el recuerdo todo lo que acontecía en esta fiesta, que tiene visos de consolidarse nuevamente en los próximos años.

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