Los alumnos y padres del instituto de Cabezón de la Sal reclaman otra parada

La calle se convierte en un caos a las ocho de la mañana, cuando comienzan las clases, y a las dos, la hora de salida. /Javier Rosendo
La calle se convierte en un caos a las ocho de la mañana, cuando comienzan las clases, y a las dos, la hora de salida. / Javier Rosendo

En la actualidad no existe una marquesina para recoger y dejar a los alumnos del IES Valle del Saja, que son depositados junto a la carretera

Lucía Alcolea
LUCÍA ALCOLEACabezón de la Sal

La Asociación de Padres y Madres de Alumnos (AMPA) del IES Valle del Saja solicita al Ayuntamiento de Cabezón de la Sal que habilite una parada segura para que los autobuses escolares recojan y depositen a los alumnos del centro. Actualmente y desde hace mucho tiempo, los aproximádamente seis autocares que llegan de diferentes municipios con chavales de los pueblos colindantes a Cabezón de la Sal depositan y cargan a los estudiantes del IES Valle del Saja en una de las aceras que discurre por la carretera de Cabezón de la Sal hacia Cabuérniga, frente al centro educativo. No hay marquesina ni tampoco espacio suficiente. La seguridad es inexistente en estes punto y los más de cien alumnos que acuden al instituto en transporte público corren peligro día si y día también a la hora de apearse del autobús y cruzar la calle. La visibilidad para el resto de conductores es escasa y todos los días a las ocho de la mañana y a las dos de la tarde, hora de entrada y salida al centro, se forman tapones que la Policía Municipal trata de apaciguar.

La situación preocupa en el AMPA y en el centro educativo. «No hay una parada física y en esa carretera tan solo existen dos pasos de cebra para cruzar y uno de ellos se encuentra en un punto donde se produce un estrechamiento de la vía, sin semáforos y donde no hay mucha visibilidad», explica Ana Arroyo, secretaria del AMPA. En ambos pasos de peatones se han producido hasta el momento varios atropellos y si llueve, la situación se complica y los estudiantes no tienen un lugar en el que refugiarse.

En total, atraviesan estos puntos diariamente los alrededor de 500 alumnos que estudian en el centro. El peligro existe también para los conductores, «porque se pueden llevar un susto a la hora de conducir por esta vía a determinadas horas», explica. Ante esta situación, «la Policía Local está siempre muy pendiente de lo que pueda ocurrir y controla el tráfico, pero el peligro sigue ahí». Y existe desde hace demasiado tiempo.

«Contar con este nuevo aparcamiento también beneficiaría al pueblo de Cabezón»

También hace más de un año que se planteó una posible solución. El concejal Javier Gutiérrez, representante municipal en el consejo escolar, planteó la posibilidad de crear un aparcamiento y una parada de autobús en una finca que colinda con uno de los edificios del centro (el más nuevo, situado junto a la urbanización Picu la Torre). Según Gutiérrez, «casi 4.000 metros cuadrados» donde los autobuses podrían dar la vuelta sin problemas. Además, la finca estaría conectada por una verja con el centro educativo, por lo que los chavales no tendrían que salir del recinto escolar para acceder al aparcamiento.

El problema es que el terreno «es propiedad de una inmobiliaria que lo adquirió en su día para construir pisos, pero que con la crisis entró en concurso de acreedores y pedía una cuantía económica desorbitada a cambio de la propiedad», relató Gutiérrez, que continúa intentando llegar a un acuerdo «para que nos cedan los terrenos por un tiempo». De momento no se ha llegado a una negociación. «Somos conscientes de que se forma un caos cada vez que llega la hora de salir y entrar en el centro educativo y de que el problema lleva ya mucho tiempo sobre la mesa, por eso nuestra intención es solucionarlo», aseguró el concejal.

Por su parte, el director del centro Juan Jácome, apoya totalmente esta iniciativa. «Sería bueno para el instituto y también para el pueblo contar con este nuevo aparcamiento, donde además podrían acceder los padres y madres de los alumnos». En la actualidad, el recinto permanece cerrado en horario escolar y en teoría está prohibido que los conductores accedan para recoger a los estudiantes. Sin embargo, la práctica es distinta, «sobre todo cuando llueve». Con el poco espacio que hay «se crea una situación no del todo ordenada y entendemos que los padres y madres quieran recoger a sus hijos en la puerta, pero no podemos permitirlo porque se formaría un caos», afirma Jácome, quien está seguro de que el parking alternativo serviría demás para aliviar el centro del municipio «cuando se producen eventos de gran relevancia». Desde el centro educativo «vamos a apoyar esta iniciativa y a tratar de que se lleve a cabo, ya que nos pareció bien cuando nos la plantearon desde el propio Ayuntamiento».

«Somos conscientes de que el problema es complicado, porque el centro educativo se encuentra al lado de esta carretera tan concurrida, pero si existe una alternativa debemos aprovecharla», señala Ana Arroyo. El concejal insiste en que «estamos intentando llegar a un acuerdo». Mientras, los chavales cruzan cada una de las carreteras con más tráfico de la zona.