Nuevas fachadas para la Residencia Santa Ana

Arquitectos y autoridades contemplan los desperfectos que presenta el edificio más antiguo en la parte de sus balcones. :: A. C. /
Arquitectos y autoridades contemplan los desperfectos que presenta el edificio más antiguo en la parte de sus balcones. :: A. C.

Obras.La Fundación Pumarejo Azcue acometerá un proyecto de rehabilitación integral en las envolventes de los dos edificios para subsanar las deficiencias

Ana Cobo
ANA COBOSantoña

La Fundación Pumarejo-Azcue, responsable de la gestión de la residencia de mayores Santa Ana, acometerá un proyecto de rehabilitación integral para subsanar las deficiencias que presentan actualmente las fachadas de los dos edificios que lo conforman. La actuación, que se asumirá con fondos propios, supondrá una inversión de un millón de euros, una financiación con la que ya se cuenta a través de la ampliación de la hipoteca existente con una entidad bancaria.

Los trabajos aún no tienen fijada una fecha de inicio. Se baraja que pueda ser a finales de este año. «Ahora mismo estamos a la espera del visto bueno que tiene que otorgar el Protectorado de Fundaciones, que es un organismo que se encarga de la tutela económica de las fundaciones y tiene que aprobar la necesidad de la actuación», explica Sergio Abascal, que, por su condición de alcalde de Santoña, es uno de los presidentes de Pumarejo- Azcue.

Con las obras previstas, «se van a resolver los problemas más graves que tiene la residencia a nivel estructural». Algo, en lo que el Patronato de la Fundación lleva trabajando desde hace más de un año, cuando, viendo que las deficiencias en las fachadas pasaban de ser un problema puntual a más genérico, contactaron con los arquitectos Roberto y Javier Ansola, del estudio 'Arquitectos Ansola', para que acudieran a verlo y estudiarán la solución a adoptar.

«Las placas de la fachada del edificio más nuevo se deforman arqueándose y se despegan de las paredes» óscar lópez | administración residencia

Los deterioros en las fachadas aparecieron en el año 2017 en el edificio más nuevo. El que abrió sus puertas en 2009. Según cuenta el administrador de la residencia, Óscar López, empezaron a detectar que las placas que cubren algunas partes del exterior del inmueble se deformaban, arqueándose y despegándose de las paredes. «Antes de que se lleguen a caer, las tira el personal de mantenimiento de forma controlada para evitar cualquier riesgo». Como las deficiencias en este sentido iban a más, contactaron con los arquitectos que, al revisarlo, concluyeron que «o bien, la forma de montar la loseta en la fachada no ha sido la más adecuada o bien, los materiales empleados no son de suficiente calidad para esta zona».

Y es que la cercanía al mar del inmueble, expuesto a continuos cambios de temperatura e inclemencias, provoca que los materiales se dilaten y que el deterioro sea más rápido. Además, el desprendimiento de las placas causa la entrada de agua al interior de las habitaciones dando lugar a humedades «lo que obliga a pintarlas casi de forma continuada».

A todo ello se sumó que en invierno de 2018 detectaron también otras deficiencias en la fachada del edificio antiguo, propias del paso del tiempo pues tiene 36 años. En este caso, los desperfectos se han producido en unos pequeños balcones-jardineras que tienen las habitaciones y que están sujetos en su parte interior con un soporte de hierro que se ha oxidado y al perder agarre, el azulejo se ha agrietado (se puede ver en la foto superior de esta página).

«Vamos a actuar en la necesidad más urgente e imperiosa para mejorar la calidad de vida y el confort de los usuarios» Sergio Abascal | Alcalde y presidente Fundación

Desde la residencia, han actuado de igual manera realizando desprendimientos controlados y vallando todo el perímetros para que nadie pase por debajo de esas zonas.

A la vista de estos problemas, los arquitectos trabajaron en un proyecto, que ya está redactado, y que contempla cambiar la envolvente de las fachadas de los dos edificios, lo que permitirá tanto solucionar este contratiempo como homogeneizar y unificar al aspecto exterior de ambas sedes y que no haya tanta diferencia de imagen entre una y otra, como ocurre actualmente.

En un principio, cuentan los hermanos Ansola, pensaron retirar enteras las fachadas pero «hubiera conllevado más mano de obra, más inversión y es una solución más traumática en cuanto a molestias a los usuarios». Por ello, lo que se va a hacer es retirar únicamente todas las placas en mal estado y con riesgo de desprenderse y el resto se utilizará como base para colocar la nueva imprimación con un mortero hidrófugo, una malla aislante y con una pintura especial al corcho que aguanta mejor el calor y el frío. «Se consigue frenar el deterioro, aislar la fachada y darle un nuevo aspecto». En el edificio más reciente, la parte que tiene ladrillo no se tocará, mientras que en el antiguo se actuará en toda la envolvente.

El proyecto de rehabilitación también contempla obras en la cubierta del edificio antiguo donde unas piezas de hormigón prefabricadoque hay en los bordes, se han oxidado con riesgo de caerse, por lo que se van a retirar y volver a realizar. Además, el azulejo de toda la cubierta plana se ha roto por el ambiente salino y se filtra agua. «Se va a utilizar como base, se le va a dar una imprimación, un mortero hidrófugo flexible y se va pintar con una membrana de poliuretano». Por último, la actuación integral incluye la ampliación de una sala para mayores con deterioro cognitivo.

Lo más urgente

Abascal reconoce que la residencia tiene más necesidades pero «vamos a actuar en la más imperiosa y urgente con el fin de mejorar la calidad de vida y el confort de los residentes». Y es que esta situación obliga actualmente a destinar una serie de recursos en el mantenimiento del edificio que se pondrán emplear en otras necesidades del servicio cuando se haya resuelto. El alcalde resalta que se lleva tiempo trabajando en este proyecto y apunta a que se intentó reclamar los defectos constructivos del edificio más reciente a la empresa adjudicataria, pero «ha sido imposible porque se ha disuelto». Y, luego, a la vez que los arquitectos han redactado la actuación, «hemos trabajado en la obtención del préstamo que ha sido posible gracias a que tenemos bien las cuentas».

Por su parte, la directora de la residencia, Araceli Castillo, valora que con la ejecución de este proyecto «los mayores podrán volver a hacer uso de las zonas verdes exteriores y de ocio que ahora mismo están valladas y se solucionará de forma definitiva lo que origina el problema».

A la espera de que el Protectorado dé el visto bueno, el Patronato de la Fundación para ir adelantando trámites va a solicitar presupuestos a distintas empresas para seleccionar la que más se ajuste al proyecto de los arquitectos Ansola. Las obras se harán en una sola fase y su plazo de ejecución es de medio año.

Estos días se está acometiendo en la residencia una fase previa con fondos propios centrada en retirar las placas que actualmente están más deterioradas y con riesgo de caídas para evitar daños y garantizar la plena seguridad.